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La droga más destructiva

El creciente consumo de fentanilo en Estados Unidos empujó al país del norte a una crisis sanitaria, con un récord de muertes por sobredosis que no registra antecedentes en su historia reciente.

Esta droga sintética, que es 50 veces más potente que la heroína, es la responsable de que la esperanza de vida de los estadounidenses haya caído en el nivel más bajo de las últimas décadas. Si bien hasta ahora no se detectaron consumos significativos de esta sustancia en América Latina, los expertos en la lucha contra el narcotráfico advierten que no se debe bajar la guardia ante esta nueva amenaza para la región.

En nuestro país, la Dirección General de Aduanas informó esta semana que habilitó un registro de importación y exportación de la sustancia para uso medicinal, con controles más rigurosos en el ingreso y egreso de la misma. Es que esta droga sintética se usa con frecuencia en intervenciones quirúrgicas y también se emplea en el caso de pacientes que padecen dolores que no pueden ser tratados con otros fármacos. Según la Aduana, con la entrada en vigor de la nueva regulación, el importador o exportador deberá presentar una declaración jurada de la operación a realizar con esa sustancia. Hasta el momento no se informaron casos de consumos de esta droga en los países de América Latina, pero debido a que el problema del narcotráfico está lejos de ser resuelto en la región, los expertos aconsejan adoptar medidas para evitar que el flagelo del fentanilo se extienda por la región. Sobre todo, si se tiene en cuenta que esta sustancia se ha convertido en un lucrativo negocio para las organizaciones criminales que operan en las fronteras de Estados Unidos y México. Es esa una de las razones por las que altos funcionarios de EEUU se entrevistaron recientemente con sus pares de México para avanzar en la lucha contra el tráfico de esta peligrosa sustancia, también llamada droga zombie, que alcanzó niveles preocupantes en varias ciudades estadounidenses.

El mes pasado, un alto funcionario del gobierno de EEUU dijo en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas que países como Ecuador y Colombia forman parte de la cadena de suministro del fentanilo. Pero las autoridades de ambas naciones desmintieron en forma tajante esa afirmación y remarcaron que no se detectaron rutas de tráfico que confirmen que grupos criminales estén traficando esta sustancia en países de América Latina. Sin embargo, los expertos recuerdan que siempre es mejor prevenir que curar y por eso plantean la necesidad de mejorar los controles en aeropuertos y zonas de frontera.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Católica Argentina y publicado en junio pasado reveló que, en nuestro país, el consumo de drogas presenta más casos en sectores de nivel socioeconómico más alto de la población; pero se observa una mayor dependencia a esas sustancias en los estratos más bajos. El trabajo de la casa de estudios advierte, además, que el flagelo está arraigado en los barrios vulnerables y que sólo una fracción de los que están en situación de consumo problemático recibe el tratamiento recomendado para estos casos. Se trata de la investigación titulada "Consumo problemático de sustancias psicoactivas en Argentina en perspectiva global. Tendencias y formas de tratamiento", realizado por la investigadora Ann Mitchell, profesora de la materia Desarrollo Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina e Ignacio Debórtoli, alumno del último año de la Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la misma casa de estudios.

En la introducción del documento los autores explican que la investigación tuvo como objetivo analizar la evidencia sobre el consumo problemático de sustancias psicoactivas y los abordajes de tratamiento en Argentina desde una perspectiva global. A partir de esa mirada, se encontró que, según las estadísticas analizadas para este trabajo, nuestro país tiene una alta prevalencia de consumo de drogas ilícitas en comparación con otros países de América Latina. Por esta razón, no se debe bajar la guardia y redoblar los esfuerzos en la lucha contra los consumos problemáticos y el tráfico ilícito de estas sustancias. Es que, como bien señala el sociólogo Marcelo Bergman, autor del libro "Drogas, narcotráfico y poder en América Latina", hace tiempo que las sustancias psicoactivas han dejado de ser un problema aislado que involucra a un puñado de adictos y vendedores para convertirse en una de las mayores preocupaciones sociales.

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