"Derecho a Reparar" va contra máquinas de Mc Donald´s
Reparar lo que el fabricante no quiere que se repare está volviéndose una nueva "peste", para las pequeñas empresas y los gigantes. - Por Ricardo Ambrosig

Son variantes de lo que se conoce como "obsolescencia programada", equipos que van desde celulares hasta máquinas de café, que un buen día ya no se comportan como deben. Eso lleva a tener que comprar el último modelo.
Lo de que tres de cada cuatro máquinas de helado del McDonalds fallen y dejen de funcionar es tan frecuente, que en EEUU hay hasta un mapa en tiempo real con los establecimientos donde están rotas. El mapa tiene un nombre muy apropiado: McBroken. (en inglés, McRoto).
El problema no es solo que esas averías sean frecuentes, sino que parece que repararlas es una pesadilla. Las máquinas son fabricadas por la empresa Taylor, que además tiene un contrato exclusivo para su mantenimiento. Precisamente eso es lo que ha provocado que estas máquinas sean el próximo gran objetivo del "Movimiento por el derecho a reparar".

El derecho a reparar
Es una idea que intenta combatir la obsolescencia programada de los teléfonos celulares, laptops y dispositivos electrónicos: esa capacidad que tiene todo de romperse y de que sea muy difícil de arreglar, al punto que los gigantes tech nos obligan a comprar otros.
En iFixit (Yo Reparo) lograron hacerse con una Taylor C709 Soft Serve Freezer, uno de los modelos que se usan en McDonalds, y quisieron desmontarla para averiguar cómo era posible que se averiara con tanta frecuencia.
Shahram Mokhtari, que se enfrentó al problema, no paró de encontrar "un error tras otro" luego de lo que suponía que iba a ser un ciclo de calentamiento de cuatro horas, que en realidad dura mucho más.

La ganancia está en el service
Aparentemente, la empresa Taylor obtiene el 25% de sus beneficios gracias a las llamadas al soporte para reparar esas máquinas. Cobra u$s 350 por 15 minutos de servicio, y todo en esas máquinas, incluidos sus códigos de error, difícilmente descifrables incluso con el manual a mano, "son problemas relacionados con el derecho a reparar", asegura Mokhtari.
Como señalan en Ars Technica, hubo una empresa que intentó aliviar el problema con un dispositivo llamado Kytch. Este pequeño accesorio permitía obtener datos relevantes de las máquinas de helado y de sus posibles problemas, pero además era capaz de superar bloqueos que impedían a la máquina funcionar por errores que no eran críticos.
Al descubrir esa opción, en Taylor se apresuraron a impedirla.
Lo reveló en 2021 la revista Wired, destacando cómo Taylor supuestamente había contratado detectives para obtener esos dispositivos y luego —¿casualidad?— ofrecer sus productos de monitorización propios, similares a los de Kytch.
Prohibido reparar
Al mismo tiempo, los de Taylor advertían a los franquiciados de McDonalds que los dispositivos de Kytch violaban la información confidencial de Taylor e incluso podían provocar "daños humanos serios". En Kytch contraatacaron, e interpusieron una demanda de u$s 900 millones contra McDonalds, que aún está por resolverse.
La esperpéntica situación llevó a iFixit y a la ong Public Knowledge a realizar una petición a la Oficina del Copyright en EEUU, para lograr que la Sección 1.201 de la DMCA -que prohíbe reparar ciertos dispositivos- incluya una excepción para estas máquinas.
Ya hubo exenciones en el pasado que han supuesto importantes victorias para el movimiento del "derecho a reparar", y ahora se busca otra para estos singulares dispositivos.
Como indican en iFixit, las máquinas de helado de Taylor no son tan especiales. Tienen un compresor (bastante más potente que el de un freezer hogareño), un motor, una serie de circuitos integrados y otros elementos, pero no parece haber razones claras para que fallen tanto, a no ser por su tendencia a sobrecalentarse o sus continuos bloqueos cuando el ciclo no va como se esperaba.
La Oficina del Copyright de EEUU toma en cuenta esas posibles exenciones a la DMCA cada tres años. Public Knowledge y iFixit ya lograron esas exenciones para habilitar la reparación de consolas de videojuegos, aunque se impusieron ciertas restricciones a la hora de distribuir herramientas para evitar bloqueos.










