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El valor de la moneda

El debate sobre la conveniencia o no de adoptar el dólar estadounidense como única moneda de curso legal en la Argentina volvió a escribir un nuevo capítulo con la observación que hizo el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti. El magistrado dijo que eliminar la moneda argentina, el peso, sería inconstitucional.


"Si una dolarización elimina la moneda argentina es inconstitucional. Si abandono una moneda y me voy enteramente a otra es un camino que, para mí, es inconstitucional", remarcó el titular de la Corte en una entrevista que concedió a periodistas del diario español El País, para luego recordar que, a partir de la reforma constitucional de 1994, el Congreso de la Nación está obligado a "defender el valor de la moneda".

No es la primera voz que advierte sobre los problemas que traería la idea de atar la economía argentina a la moneda estadounidense. Días atrás, un documento firmado por más de 170 economistas alertó sobre los riesgos de la dolarización ya que "podría generar múltiples dificultades para el desempeño inmediato y futuro" de la economía nacional. Para este numeroso grupo de especialistas, reemplazar completamente el peso por el dólar "es un espejismo" que, más que aportar soluciones, aportaría serios problemas.

El documento publicado agrega que una medida de ese tipo sería "inapropiado para las características de una economía compleja y muy poco correlacionada con el ciclo macroeconómico estadounidense como la argentina".

Si, como señalan los economistas y el presidente de la Corte, se debe descartar la idea de dolarizar, el camino que queda no es otro que el de preservar el valor de la moneda argentina. Acaso sea necesario recordar que una moneda debe ser útil para comprar cosas; funcionar como referencia de valor de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado y servir como reserva de valor, de modo tal que permita ahorrar a los ciudadanos. Pero el peso argentino, por distintas razones, no siempre ha cumplido con todos esos requisitos. Es por eso que la economía nacional fue adquiriendo un carácter bimonetario.

En ese sentido, no está de más mencionar el informe "Argentina bimonetaria: cómo salvar al peso sin morir en el intento", elaborado por la organización no gubernamental Fundar. Allí se explica que los orígenes del bimonetarismo "se sitúan en la elevada inflación y en los eventos disruptivos como devaluaciones, defaults de la deuda pública y congelamiento de depósitos" y se plantea que las alternativas para enfrentar al bimonetarismo local son dolarizar o recuperar la moneda nacional.

En ese sentido, el documento sostiene que dolarizar implica sacrificar instrumentos fundamentales de política económica y un fuerte ajuste que, como se sabe, golpeará con mayor dureza a los que menos tienen. Señala, por otra parte, que recuperar el peso es fundamental para promover el desarrollo y que las condiciones iniciales para dolarizar o recuperar el vigor del peso son similares.

"Entonces, ¿por qué renunciar a la moneda nacional?", plantea el informe, para advertir luego que, si en la Argentina no se empieza a revertir el bimonetarismo, no habrá éxito exportador que alcance. No es casual que la mayoría de los países hayan optado por mantener su moneda soberana o, en todo caso, por avanzar con una moneda regional común como el ensayo que lleva a cabo la Unión Europea con el euro.

Para la organización Fundar la solución pasa por fortalecer el peso y, como señala el informe citado, el fortalecimiento de la moneda local debe ir acompañado de otras medidas para la estabilización general de la economía, lo que permitiría incrementar los márgenes de maniobra para ejecutar políticas económicas y fomentar el desarrollo. Según Fundar, "inflación y bimonetarismo son dos fenómenos que se retroalimentan, dado que la inflación impulsa el bimonetarismo, a la vez que el bimonetarismo genera presiones adicionales sobre los precios y dificulta el éxito de las políticas antiinflacionarias".

Es de esperar que se adopten las medidas necesarias para estabilizar la macroeconomía y fortalecer la moneda nacional. Y que no ocurra lo que pasó con el ministro de Economía del gobierno militar de Juan Carlos Onganía, Adalbert Krieger Vasena, quien al poco de asumir el cargo anunció la puesta en marcha de un plan de corte liberal y una devaluación de 50% de la moneda, asegurando que esa sería la última depreciación que afectaría al peso argentino

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