La lucha contra la diabetes
La diabetes es una de las principales causas de insuficiencia renal, ataques cardíacos, derrames cerebrales y amputación de miembros inferiores.
Así lo advierte la Organización Panamericana de la Salud que señala, además, que se trata de una enfermedad que si no es controlada en forma adecuada puede aumentar las posibilidades de estas complicaciones y la mortalidad prematura.
Los avances logrados en la lucha contra la diabetes permiten afirmar que los pacientes con esta enfermedad pueden llevar una vida sana, siempre y cuando reciban supervisión médica y un tratamiento adecuado. Sin embargo, uno de los mayores problemas que se presentan es que muchas personas que la padecen inician los tratamientos en forma tardía, aumentando de esa manera la probabilidad de sufrir otras complicaciones como enfermedades renales o cardiovasculares. La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que con el tiempo conduce a daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios. La más común es la diabetes tipo 2, generalmente en adultos, que ocurre cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce suficiente insulina. Un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud advierte que en las últimas décadas la prevalencia de la diabetes tipo dos ha aumentado en forma drástica en países de todos los niveles de ingresos. Ese incremento en el número de pacientes con este mal confirma la necesidad de promover campañas de concientización de la población que destaquen la importancia que tienen tanto la detección temprana de la enfermedad como el inicio sin demoras de los tratamientos. Por otra parte, los investigadores observan que las personas que viven en grandes ciudades tienen mayores posibilidades de padecer diabetes, ya que ciertas características del estilo de vida urbano como la tendencia al sedentarismo, el exceso de peso y una alimentación rápida y poco saludable son factores que hacen que el riesgo de sufrir la enfermedad aumente para quienes residen en conglomerados urbanos. Es que la salud y el bienestar de las personas dependen en gran medida de los entornos urbanos donde residen. Así lo asegura la Organización Mundial de la Salud y por eso propone, junto a organizaciones de bien público, la implementación de políticas públicas para reducir los factores de riesgo, como el sedentarismo, la mala calidad del aire y el hábito de fumar.
Por su parte, el Ministerio de Salud de la Nación explica que el tratamiento de la diabetes se debe basar en una educación diabetológica que incorpore conocimientos sobre la enfermedad y las estrategias para los cuidados cotidianos y en un estilo de vida saludable, que debe incorporar un plan alimentario equilibrado con porciones adecuadas que incluyan verduras, frutas, granos integrales, legumbres, carnes magras, lácteos descremados y bajo en sodio; con
reducción al mínimo del consumo de alcohol; además de actividad física aeróbica. Respecto a esta última estrategia, se observa que antes de iniciar alguna actividad física, la persona debe consultar a su equipo de salud para elegir el tipo, la intensidad, frecuencia y duración de la misma, siempre en función de la edad y el estado de salud del paciente. Cabe recordar, además, que en nuestro país está vigente la ley de Diabetes que garantiza a los pacientes el aprovisionamiento de los medicamentos y reactivos de diagnóstico para la prevención, autocontrol y tratamiento adecuado de la enfermedad. La ley establece que el aprovisionamiento de medicamentos y reactivos de diagnóstico para autocontrol será financiado por las vías habituales de la Seguridad Social y los sistemas de medicina privada para cubrir las necesidades de los pacientes. Además, precisa que las provincias y la Ciudad de Buenos Aires se ocuparán de la cobertura a aquellos pacientes carentes de recursos y de cobertura médico social.
El diagnóstico temprano de la diabetes y el inicio sin demoras de los tratamientos son dos factores claves en la lucha contra esta enfermedad. No menos importante son la incorporación de dietas saludables y la práctica frecuente de actividades físicas, para lo cual es necesario consultar siempre a los profesionales de la salud sobre cuáles son las alternativas más convenientes para cada persona, teniendo en cuenta que cada paciente tiene sus particularidades.










