Río revuelto
La pesca no demanda mayores esfuerzos cuando las aguas de un río están muy agitadas.
Algo de eso ocurre este año electoral, en el que se escuchan los más variados disparates, en medio de un clima social en el que se mezclan frustraciones, enojos y esperanzas. Ese grado de confusión hace que hoy se hable de temas que, en apariencia, son nuevos, cuando en realidad no son otra cosa que temas olvidados.
La importante cosecha de votos que obtuvo el candidato a presidente de La Libertad Avanza, Javier Milei, en las elecciones Primarias Abiertas y Simultáneas celebradas recientemente sorprendió a propios y extraños. Eso le dio margen al hombre que se define como anarcocapitalista para decir casi cualquier cosa y mezclar peras con naranjas, con una seguridad envidiable, en un programa de TV que va en un horario central. Comparó, por ejemplo, la tarea que desarrolla el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) con la labor que realiza la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, más conocida como NASA (por sus siglas en inglés). Dijo textualmente: "El Conicet hoy tiene 35 mil personas. La NASA tiene 17 mil. Me parece que el Conicet no produce en línea con lo que produce la NASA. O sea, la productividad del Conicet es bastante cuestionable. La NASA, digamos, me parece que produce un poquito más". El sitio Chequeado.com, que se dedica a la verificación del discurso público, advirtió que lo dijo Milei es totalmente falso. En ese sentido, explicó que no es correcto comparar en términos de cantidad de personal al Conicet con la NASA, ya que ambos organismos no tienen las mismas finalidades y funciones. El equivalente argentino de la NASA, en todo caso, es la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que está conformada por 288 personas. Pero eso no es todo, el sitio Chequeado observa que, según el ranking SCImago 2023, que evalúa entre otras cosas la productividad científica dentro de la categoría de organismos gubernamentales, el Conicet aparece en el puesto 22 y la NASA en el 28, entre más de 1.700 instituciones del mundo evaluadas. Y esto, dice el sitio especializado, es así a pesar de que en la Argentina el Conicet tiene un presupuesto en dólares 72 veces menor al de la NASA, y que el Estado nacional destina menos recursos sobre el PBI que el Gobierno de los Estados Unidos.
La comparación realizada por el diputado libertario no tendría mayor importancia si quien la plantea fuera un ciudadano más. El problema es que, a juzgar por los resultados de las PASO, el legislador tiene chances de ser el próximo presidente de la Nación. Y sería bueno que despeje las dudas sobre la importancia que asigna a la inversión que se debe destinar a investigación y desarrollo o si, en todo caso, considera que es mejor para el conjunto de la sociedad profundizar un modelo de economía primarizada, sobre todo teniendo en cuenta el duro impacto que tuvo la última sequía en un país cuya matriz de exportaciones sigue siendo muy poco diversificada. Pero no hay que ser injustos con quienes logran buenos resultados en las urnas. Habría que preguntarse cuáles son las razones que llevan a un amplio sector de la población a optar por una u otra propuesta. Insultar a los electores no habla bien de quienes eligen ese camino para expresar su desacuerdo con los resultados que arrojaron los últimos comicios. El juego democrático implica, además de reglas claras, un esfuerzo para plantear propuestas concretas, que sean viables, mucha predisposición al diálogo y a llegar a acuerdos. La pobreza o la inflación no son temas nuevos en nuestro país. En rigor, son temas que muchas veces son olvidados. Si bien es poco probable que en lo que resta de este año electoral se vuelvan a tranquilizar las aguas, es de esperar que se imponga la cordura y la paz social por sobre la voluntad de quienes ganan más cada vez que el río está revuelto. No será la primera vez, lamentablemente, que alguien quiera obtener beneficios aprovechando tales circunstancias.
Por último, debemos recordar que la buena salud del sistema democrático depende, en gran medida, de la paz social, de la diversidad de voces que tienen reales posibilidades de expresarse y del diálogo respetuoso que exista entre los distintos sectores de la comunidad.










