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Cuidar la salud auditiva

Los sonidos que resultan muy desagradables para el oído humano, si tienen una duración prolongada, pueden afectar la salud de las personas.

Según la Organización Mundial de la Salud, en la actualidad los grandes centros urbanos tienen un alto grado de contaminación sonora tanto en las calles como en los otros espacios públicos, afectando notablemente la calidad de vida de la población.

Pero las amenazas para la salud auditiva no provienen sólo del espacio público. En los últimos años se puso de moda el uso de auriculares tanto para escuchar música como para aprovechar el realismo sonoro, por ejemplo, de algunos videojuegos. En ese sentido, la OMS advierte que, a nivel global, cada vez más personas de edades comprendidas entre los 12 y los 35 años corren el riesgo de perder la audición debido a la exposición prolongada y excesiva a música fuerte y otros sonidos recreativos, lo que puede acarrear consecuencias devastadoras para su salud física y mental, educación y perspectivas de empleo.

Los especialistas explican que los sonidos que resultan muy desagradables a los oídos, si son persistentes, pueden generar, entre otras cosas, agotamiento crónico, además de irritabilidad en quienes tienen que padecerlos durante un período extendido de tiempo. Por tratarse de un problema que está presente en la mayoría de las comunidades, la Organización Mundial de la Salud lanzó la campaña "Escuchar sin riesgos", con el objetivo de promover cambios de hábitos y mejores prácticas de escucha, especialmente entre los jóvenes. Se trata de una serie de recomendaciones para limitar el riesgo de la pérdida de audición, sobre todo en lugares de entretenimiento. En primer lugar, se aconseja a los comercios un nivel sonoro medio máximo de 100 decibelios. Además, se recomienda realizar un seguimiento y registro constante de los niveles sonoros con equipos calibrados por personal designado a tal efecto. Por otra parte, se aconseja ofrecer acceso a zonas silenciosas para que los oídos descansen y disminuir el riesgo de daño auditivo. A nivel individual, en tanto, lo mejor es que se mantenga el volumen bajo en los dispositivos de audio personales utilizando auriculares bien ajustados y, de ser posible, con cancelación de ruido. Según los expertos, la exposición prolongada a sonidos muy fuertes o molestos también pueden alterar el normal desarrollo del sueño y la relajación, impidiendo además la concentración en determinadas tareas y generando estados que pueden facilitar enfermedades auditivas, de tipo nervioso y cardiovascular.

En lo que respecta específicamente a ruidos molestos, hay que recordar que, a nivel local, las normas vigentes establecen niveles de ruido máximos permitidos para zonas comerciales, industriales y residenciales. Pero, por lo general, las quejas más frecuentes de los ciudadanos relacionadas con el incumplimiento de estas reglas tienen que ver con la generación de ruidos molestos en las zonas residenciales, sobre todo en horas de la noche. Sobre ese tema, la Organización Mundial de la Salud advierte que los ruidos que se producen en horarios nocturnos o de descanso, pueden tener efectos más serios sobre la salud de la población. Un estudio de ese organismo internacional afirma que el ruido nocturno puede hacer aumentar el pulso cardíaco hasta diez latidos de más en la fase del sueño. Según los parámetros del organismo internacional, por encima de los 70 decibeles (dB) los sonidos resultan molestos para el ser humano, y si superan los 90 se vuelven dañinos para la salud. Por eso es importante que, además de tener en cuenta las recomendaciones para los casos de uso de dispositivos sonoros individuales, se respeten las ordenanzas vigentes que establecen límites a la emisión de ruidos, especialmente en lo que se refiere a actividades desarrolladas en locales comerciales en los que se realizan bailes, fiestas y reuniones nocturnas. La Asociación Argentina de Otorrinolaringología y Laringología Pediátrica advierte que muchos niños y adolescentes pueden sufrir lesiones del oído interno en caso de una exposición prolongada al ruido intenso. En conclusión, la contaminación sonora permanente es un factor que resta calidad de vida y por eso es importante que la sociedad tome conciencia de este problema que tiene impacto en la salud de la población.

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