Con sólo tocar bocina no alcanza
Con frecuencia se observa a conductores de motos y ciclomotores circular a gran velocidad en calles y avenidas del Gran Resistencia poniendo en riesgo su propia integridad física y la de peatones que circunstancialmente pueden cruzarse en su camino
Llama la atención que, en la mayoría de los casos, los conductores de estos rodados sólo se limitan a tocar bocina en las esquinas, sin frenar ni reducir la velocidad de desplazamiento. Esto da como resultado que en no pocas ocasiones terminen protagonizando un siniestro vial.
En los últimos años el número de motovehículos creció en forma exponencial en toda la provincia. Se estima que sólo en el Gran Resistencia la cantidad de estos rodados llega a 200.000, mientras que otras localidades del interior también se advierte el carácter masivo de este medio de transporte. No es casual que el Chaco sea una de las provincias con mayor número de motocicletas por habitante y, lo que es más preocupante, también tenga un alto número de conductores de motos como protagonistas de lamentables siniestros viales. Es que una motocicleta es un medio de transporte que brinda una mayor independencia al usuario que no quiere depender del sistema de colectivos; además, su adquisición y mantenimiento requiere menos esfuerzo al bolsillo, un dato que no es menor en estos tiempos de economía con turbulencias. Sin embargo, al parecer muchos conductores que eligen este medio de transporte para ir de un lado a otro de la ciudad se olvidan que se trata de un vehículo más pequeño comparado con los autos, las camionetas, los camiones y colectivos que también forman parte del sistema del tránsito y que al no contar con una carrocería de protección se viaja más expuesto, por lo que en caso de un choque el riesgo de sufrir una lesión es muy alto. Por lo tanto, teniendo en cuenta esa desventaja, sería lógico esperar mayor prudencia por parte de los conductores de estos rodados. Pero no es lo que se observa en la mayoría de los casos. No quiere decir esto que todos los conductores de motos actúan de la misma manera. Las generalizaciones no siempre son buenas y menos cuando se trata de analizar el comportamiento en el tránsito.
Un párrafo aparte merece la cuestión de la seguridad y, como se sabe, el casco es el principal elemento de protección del motociclista. En ese sentido, la Agencia Nacional de Seguridad Vial recuerda que su correcto uso y estado de conservación resultan determinantes como dispositivo de seguridad. Un informe publicado oportunamente por el Ministerio de Transporte de la Nación observa que la mayoría de los siniestros viales son predecibles y prevenibles, y pueden lograrse mejoras significativas implementando intervenciones basadas en evidencia. El documento remarca que las causas de la alta siniestralidad de los motociclistas son múltiples, pero entre los especialistas e investigadores hay consenso en que uno de los motivos más importantes es la dificultad para detener la moto de manera rápida y sin perder el equilibrio. Sobre ese punto, señala que en las motos el sistema de frenado tradicional requiere destreza y una capacitación adecuada para su correcto uso. "Esto se debe a que las motos suelen tener frenos independientes en ambas ruedas, a diferencia de los vehículos de cuatro o más ruedas, donde el frenado de todas ellas es combinado y simultáneo. En las motos sin tecnología avanzada, el reparto de la fuerza de frenado entre ambas ruedas depende exclusivamente de la habilidad del conductor", agrega el informe que, por cierto, aporta valiosos datos a tener en cuenta a la hora de diseñar políticas públicas que permitan reducir la participación de motos en siniestros viales y, por supuesto, bajar la alta tasa de fatalidad de conductores de estos rodados.
Es necesario, entonces, generar una mayor conciencia entre los conductores de motovehículos de la importancia que tiene conducir con prudencia en calles y avenidas, teniendo siempre respeto por los peatones y demás conductores. Deben recordar, por otra parte, que siempre deben guardar una distancia prudencial de los otros vehículos, de manera tal de tener tiempo para detener la moto en caso de que así lo requiera la situación. Siempre tienen que estar preparados para reducir la velocidad en los cruces de calles y avenidas, teniendo en cuenta que, como se dijo, con sólo tocar bocina no alcanza para llegar seguros a destino.










