Una seria amenaza para la humanidad
Un día como hoy, el 6 de agosto de 1945, el ejército de Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la población civil de la ciudad de Hiroshima. Tres días después, un ataque similar destruyó Nagasaki. Fueron los únicos bombardeos nucleares utilizados hasta la fecha, pero fueron suficientes para dejar en evidencia que el poder destructivo de estas armas de destrucción masiva representa una grave amenaza para la supervivencia humana.
Según la ONU, la utilización de estas dos armas atómicas dejó un saldo de más de 200.000 muertos en el momento de las explosiones, pero la cifra sumó 400.000 decesos más por los efectos causados por la radiación en las víctimas. A 78 años de aquellas tragedias, la Organización de Naciones Unidas reiteró su llamado a la comunidad internacional para avanzar con el desarme nuclear, en un momento en el que el prolongado conflicto armado en Europa del Este y enfrentamientos en otras regiones del planeta ponen en riego la estabilidad y la paz mundial.
En enero del año pasado, un mes antes de la invasión de tropas rusas a Ucrania, los cinco países que integran en forma permanente el Consejo de Seguridad de la ONU habían firmado un acuerdo para evitar la proliferación de armas de destrucción masiva. En esa oportunidad, los representantes de esas naciones reconocieron que si actualmente se produce un enfrentamiento nuclear, ninguna potencia podrá proclamarse vencedora en un conflicto de esa magnitud.
"En una guerra nuclear no puede haber ganadores y no debe librarse nunca", afirmaron entonces los países que tienen un lugar asegurado en las discusiones del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia. Es que se calcula que existen más de 13.000 armas nucleares en arsenales de todo el mundo, una cantidad más que suficiente para hacer desaparecer la vida en la Tierra. Cerca del 90% de estas armas de destrucción masiva están en manos de dos países, Estados Unidos y Rusia. "Bastaría un malentendido o un error de apreciación para provocar no solo el sufrimiento y la muerte a una escala espantosa, sino también el fin de toda vida en el planeta", advirtió en reiteradas oportunidades el secretario general de la ONU, António Guterres.
Lograr la completa prohibición de armas de destrucción masiva y el desarme nuclear total por parte de las naciones que tienen este poderío armamentístico es uno de los retos más urgentes que enfrenta la comunidad internacional. En el año 2019, el último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, en una entrevista realizada por la cadena británica BBC con motivo del aniversario de la caída del Muro de Berlín, expresó su preocupación por la existencia de armas nucleares y recordó que los países que tienen la mayor cantidad de estas armas son Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, y en menor número, Corea del Norte, India, Israel y Pakistán. Organizaciones pacifistas de todo el mundo coinciden en señalar que se debe librar al mundo de las armas atómicas, ya que si bien hasta ahora han sido utilizadas en sólo dos oportunidades en la guerra –en los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945-, nadie duda que los programas de desarme son el mejor camino para evitar que el mundo pueda sufrir una destrucción masiva.
En 2019 visitó la Argentina la sobreviviente de Hiroshima, Junko Watanabe. Lo hizo en el marco de una gira mundial para denunciar ya en ese momento una proliferación de armas nucleares y exigir su desmantelamiento. Watanabe, que tenía sólo dos años cuando se lanzó la bomba atómica sobre su ciudad, dijo ante la prensa de nuestro país que las armas nucleares son las armas más destructivas e inhumanas que haya conocido la humanidad.
Es importante señalar, por otra parte, que los países de América Latina y el Caribe firmaron en 1967 el Tratado de Tlatelolco, que convirtió a la región en la primera zona libre de armas nucleares del mundo. Es de esperar que los países que poseen estas armas se comprometan a iniciar el camino del desarme, para evitar que su poder destructivo siga siendo una amenaza para la vida en el planeta.












