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Acceso al sistema financiero formal

El desconocimiento de cómo funcionan las finanzas y los riesgos que implican los préstamos rápidos y fáciles que otorgan empresas de servicios financieros a través de plataformas digitales a clientes no bancarizados (con altísimas tasas de interés que superan a las que se aplican en el mercado regulado) está generando dolores de cabeza a miles de argentinos.

Hay que promover la educación financiera en un importante sector de la población, repiten una y otra vez los economistas que vienen alertando sobre este problema, que vuelve a estar en el centro de la escena a raíz de que el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 27, con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ordenó citar a indagatoria a los responsables de Wenance Sociedad Anónima, luego de recibir varias denuncias por presuntas "estafas reiteradas" y supuesta violación a la ley de defensa del consumidor. La medida fue solicitada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 16, que entendió que la empresa que ahora está bajo la lupa habría incurrido en estafas reiteradas e incluido cláusulas abusivas en los contratos que perjudican a clientes, la gran mayoría de ellos personas de bajos ingresos, con desconocimiento de cómo funciona el mundo financiero. Según la Fiscalía, se investiga "un posible aprovechamiento de la necesidad y la inexperiencia de las personas que contrataron con las firmas, dado que se pactaron intereses abusivos, entre otras irregularidades".

Bajos ingresos familiares, necesidad de acceder a un préstamo de manera fácil y sencilla junto al desconocimiento de las duras condiciones que impone la firma que otorga el dinero son el común denominador de la mayoría de las personas que presentaron las denuncias ante la justicia. Según informa el sitio Fiscales.gob.ar, la empresa investigada operaba a través de distintos sitios web ofreciendo el otorgamiento de préstamos de dinero, con mínimos requisitos para su contratación, pero con tasas de interés muy superiores (casi un 50% más altas) que las que cobran bancos y entidades financieras tradicionales.

Lo que sucede es que altos índices que informalidad de la economía nacional hace que, por ejemplo, muchas personas mayores de 30 años nunca hayan tenido al sistema formal de créditos y, por lo tanto, desconocen las reglas que lo regulan, así como las ventajas y desventajas que tienen ese tipo de operatorias. Se trata, en rigor, de un problema que está presente en muchos países de economías emergentes. En ese sentido, la Organización de Naciones Unidas señala que tanto la inclusión como la educación financiera facilitan el camino hacia la economía formal a un mayor número de ciudadanos, y por eso insta a sus estados miembro que impulsen políticas públicas para incluir y educar a la población en estos temas. En nuestro país, los investigadores del Conicet y especialistas en este tema, Martín Grandes e Ignacio Carballo, entienden que es imperativo que se oriente la política de inclusión financiera no sólo a la bancarización o para facilitar el uso de las nuevas tecnologías en las distintas operatorias financieras de los sctores más vulnerables de la población, sino también para eliminar las barreras al financiamiento local y fondeo de las instituciones microfinancieras. Proponen, por otra parte, sumar esfuerzos en la coordinación de los diversos agentes y organismos financieros del sector público, y dirigir un esfuerzo mayor en las microfinanzas hacia fines habitacionales. Destacan además la necesidad de abordar la inclusión financiera desde una dimensión crítica de la pobreza estructural: el déficit habitacional. Según Grandes y Carballo, la inclusión financiera es una variable más amplia que la simple bancarización o el otorgamiento de microcréditos productivos a las personas de bajos recursos. Por eso deben abordarse otras cuestiones como los desafíos que presentan las nuevas tecnologías y, por supuesto, la propia educación financiera, que son dos factores que no deben estar ausentes a la hora de diseñar políticas públicas y pensar en un antídoto eficaz contra la pobreza y la desigualdad. De lo que se trata, en definitiva, es trazar un plan a largo plazo que tenga como meta lograr un desarrollo económico sostenible con mayor igualdad de oportunidades para aquellos sectores que no permanecen al margen de los mercados financieros formales. La tarea, por supuesto, no es sencilla. Pero en algún momento habrá que comenzar a trabajar para alcanzar ese objetivo.

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