El aspartamo, posible causa de cáncer, según estudio de una agencia de la OMS
Fuertes contrapuntos científicos sobre un componente presente en miles de productos. Presión de la industria de bebidas.
Una agencia de la OMS declaró que el aspartamo podría posiblemente causar cáncer. Sin embargo, un segundo comité de la OMS se mantuvo firme en su evaluación sobre el nivel seguro de consumo de aspartamo.
Según algunos cálculos que utilizan el estándar del panel, una persona que pesa 68 kilogramos podría beber alrededor de una decena de latas de refresco de dieta al día y aun así evitar el riesgo de cáncer.
La declaración de una agencia de la OMS sobre la asociación de riesgo de cáncer con el aspartamo representa la primera vez que el destacado organismo internacional ha sopesado en público los efectos del endulzante artificial prácticamente omnipresente.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer declaró que basó su conclusión de que el aspartamo era un posible carcinógeno en evidencia limitada de tres estudios observacionales en humanos que vinculó el consumo de bebidas endulzadas artificialmente con un incremento en los casos de cáncer de hígado: a niveles muy por debajo de una decena de latas al día. Advirtió que los resultados podrían estar potencialmente sesgados hacia el perfil de las personas que beben mayores cantidades de bebidas dietéticas, y solicitó que se hicieran más estudios.
Aún así, según Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición e Inocuidad de los Alimentos de la OMS, las personas que consumen grandes cantidades de aspartamo deberían considerar cambiar su consumo a agua u otras bebidas no endulzadas. Las preocupaciones sobre el aumento de las tasas mundiales de obesidad y diabetes, así como los cambios en las preferencias de los consumidores, han generado una explosión de alimentos y bebidas sin azúcar o con bajo contenido de azúcar.
El aspartamo se encuentra en miles de productos, desde paquetes de Equal hasta chicles sin azúcar, refrescos dietéticos, tés y otros. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU emitió el jueves una crítica inusual a los hallazgos de la agencia global y reiteró su posición tradicional de que el endulzante es seguro. En un comunicado, la FDA afirmó que "no está de acuerdo con la conclusión del CIIC de que estos estudios respaldan la clasificación del aspartamo como un posible carcinógeno para los humanos".
La FDA también afirmó que el hecho de que "el aspartamo sea etiquetado por la OMS como ‘posiblemente cancerígeno para los humanos’ no significa que el aspartamo esté en realidad vinculado con el cáncer". Sin embargo, su descarga contra la organización internacional sin duda encendió un mayor debate en Europa –donde el endulzante todavía se considera seguro– y renovó la revisión en Estados Unidos.
En varias ocasiones, la OMS ha estado fuera de sintonía con otras autoridades sobre los riesgos potenciales de cáncer, como el glifosato, y posteriormente abrió el camino para establecer que era peligroso para la salud humana. La designación que hizo el órgano internacional de un vínculo canceroso con ese ingrediente en el herbicida Roundup, se convirtió en el trampolín para las demandas contra los fabricantes del herbicida. En todo el mundo, la poderosa industria de las bebidas ha luchado durante mucho tiempo contra cualquier hallazgo científico o regulatorio que relacione el uso de edulcorantes artificiales con los riesgos de cáncer u otros problemas de salud.
"El aspartamo es seguro", aseguró Kevin Keane, presidente interino de la Asociación Estadounidense de Bebidas. Citó los anuncios en conflicto de la OMS, y destacó al segundo panel, el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios, el cual realizó una revisión simultánea y dejó sin cambios la cantidad de ingesta diaria recomendada. También consideró que la evidencia de cáncer en humanos "no es convincente". "Después de una revisión rigurosa, la Organización Mundial de la Salud considera que el aspartamo es seguro y que ‘no hay razón suficiente para modificar la ingesta diaria aceptable previamente establecida’", afirmó Keane.
La inocuidad de los reemplazos del azúcar, incluida la disputa científica de décadas sobre el uso de la sacarina en la bebida dietética Tab, ha sido objeto de un intenso escrutinio. Cuando se le vinculó con el cáncer de vejiga en ratas, el Congreso ordenó un mayor estudio de la sacarina. Desde entonces, según la FDA, 30 estudios mostraron que los resultados con roedores no aplicaban a los humanos; los funcionarios estadounidenses eliminaron la sacarina de una lista de posibles carcinógenos.
En el centro de la disputa sobre el aspartamo se encuentran los estudios en roedores realizados entre 2005 y 2010 por investigadores radicados en Italia que mostraron un vínculo con el cáncer. William Dahut, director científico de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, que dirigió uno de los estudios clave en los que se apoyó la OMS, dijo que los hallazgos deben considerarse junto con el informe de la OMS emitido a principios de este año, el cual indicó que los endulzantes artificiales no ayudaban a bajar de peso ni a la protección contra otras afecciones crónicas.
Dahut afirmó que había poca evidencia en la actualidad que sugiriera que una Coca-Cola Light diaria elevara el riesgo de cáncer, y agregó que "se necesita más investigación".
El CIIC afirmó que no podía descartar la posibilidad de que los estudios que relacionan el aspartamo con el cáncer de hígado fueran el resultado de la casualidad u otros factores asociados con el consumo de refrescos de dieta. La agencia que estudia el cáncer de la OMS tiene cuatro categorías: cancerígeno, probablemente cancerígeno, posiblemente cancerígeno y sin clasificación.
Los niveles reflejan la solidez de la ciencia en lugar de la probabilidad de que la sustancia cause cáncer. El otro grupo de la OMS enfocado en aditivos alimentarios recomendó que el consumo diario debe ser inferior a 40 miligramos de aspartamo por kilogramo de peso de una persona, un poco más bajo que el nivel sugerido en Estados Unidos de 50 miligramos.
La FDA dijo que había estimado que una persona que pesaba 60 kilogramos necesitaría consumir 75 paquetes de edulcorante aspartamo para alcanzar el umbral de exposición a un riesgo potencial. Para su análisis del aspartamo, el CIIC reunió a 25 expertos en cáncer de 12 países en Lyon.
Llegó a la conclusión de que había evidencia limitada de cáncer en humanos basada en tres estudios que relacionaban las bebidas endulzadas artificialmente con aumentos en el carcinoma hepatocelular. Un estudio en 2016 dirigido por funcionarios de la OMS observó a casi 500.000 personas en Europa, las cuales fueron monitoreadas durante unos 11 años.
El estudio rastreó la ingesta de jugos y refrescos de los participantes y la relación con los cánceres de hígado y vías biliares. Examinó a quienes bebieron refrescos endulzados artificialmente y descubrió que cada porción adicional de refresco dietético a la semana se asociaba con un aumento del 6 por ciento en el riesgo de cáncer de hígado. Un estudio estadounidense publicado el año pasado por investigadores de la Universidad de Harvard, la Universidad de Boston y el Instituto Nacional del Cáncer examinó el consumo de bebidas endulzadas informado por personas en cuestionarios y registros de casos de cáncer.
Los investigadores encontraron un riesgo elevado de cáncer de hígado en personas con diabetes que declararon consumir dos o más refrescos endulzados artificialmente al día. Ese estudio no halló un aumento en el cáncer de hígado entre los bebedores de refrescos dietéticos que no tenían diabetes. Un tercer estudio, dirigido por la Sociedad Estadounidense del Cáncer, examinó el uso de bebidas endulzadas con azúcar y edulcorantes artificiales y los datos de muerte por cáncer.
Encontró un aumento del 44 por ciento en el cáncer de hígado entre los hombres que nunca fumaron y que bebieron dos o más bebidas endulzadas artificialmente al día. Incluso haciendo ajustes por alta masa corporal –que en sí misma es un factor de riesgo de cáncer– los hombres tuvieron un incremento de 22 por ciento en el riesgo, según muestran los datos en un suplemento del estudio.











