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No defraudar los sueños de emancipación y plena democracia de nuestros constituyentes 

Después de 217 años, cabe preguntarnos si somos libres e independientes o si somos esclavos de las pasiones políticas que han llevado al país a un desencuentro que se expresa en piquetes, inflación e inseguridad afectando la vida social.

"Nos, los representantes de las Provincias Unidas en Sudamérica, declaramos la voluntad de romper los vínculos con los reyes de España e investirse en una nación libre e independiente". Así lo expresaba el acta del Soberano Congreso reunido en Tucumán el 9 de julio de 1816. Han pasado 217 años y cabe preguntarnos si somos libres e independientes o si somos esclavos de las pasiones políticas que han llevado al país a un desencuentro que se expresa en piquetes, inflación e inseguridad  en todos los ámbitos de la vida social. Para reflexionar e intentar tender puentes hacia el futuro, tomo unas líneas de la última Asamblea de la Pastoral Social del Episcopado Argentino reunidos bajo el lema"40 años de democracia y 10 de Francisco, caminemos en esperanza".

Aquellos sueños 

Recordemos que recuperada la democracia, luego de una noche muy oscura, se soñaba con un ideal democrático con valores populares que garantizarían la igualdad, el desarrollo económico, la integración republicana. Sin embargo, asistimos a un proceso de desintegración y fragmentación social, lo vemos minuto a minuto en escenas violentas de corte de calles, crímenes macabros como el de Cecilia o Joaquín, destrozos de Instituciones, parece que olvidamos la pertenencia a la patria para construir juntos una comunidad que defienda la vida y el interés de todos, no dejando a nadie afuera. Hoy la consigna es terminar, aniquilar al otro (lo dicen nuestros futuros gobernantes de los partidos mayoritarios y si es posible a sangre y fuego). En definitiva no vemos la democracia   que ellos soñaron y que nos toca a nosotros recuperarlos. 


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Los desafíos democráticos

Todavía tenemos nítido en nuestra retina aquel octubre de 1983 cuando salimos gritando a la calle la alegría de volver a sentirnos libres, sin embargo esa identificación con los intereses de la mayoría pasó a ser una herramienta condicionada por poderes minoritarios o corporativos. Lo palpamos en cada pueblo, ciudad, provincia con listas interminables sujetos al patrón de turno que no quiere dejar su estancia y el bienestar de su dinastía. Por eso frente a los cambios del mundo no solo digital urge que las mayorías recuperen la vigencia y el protagonismo popular ante los golpes de estado blandos.

La verdad ante la historia

 Sostengamos las políticas de derechos humanos construidas desde 1983 y recuperemos el poder sanador del conocimiento de la verdad sobre la historia. Basta de medias historias, contemos a nuestros alumnos la represión militar pero también recordemos a aquellos maravillosa juventud "imberbes" que pusieron bombas también en casa de inocentes y desataron la masacre. Es hora de que nos sentemos de verdad a escucharnos con humildad y esperanza, no basta con ganar unas elecciones dejando un país en ruinas, a veces quedan más heridas y cicatrices difíciles de curar. No alcanza con ir a ver la película 1985.

Rescatar lo bueno que hicimos 

Implica volver a pactos que sirvan a través del consenso para proyectar la educación de calidad, el empleo, la justicia y el desarrollo económico. Sigamos fortaleciendo la construcción ciudadana plena, el ejercicio de derecho y bienestar del pueblo. Se vienen nuevos tiempos y es necesario mejorar el acceso a la Justicia, el Chaco está mostrando al país que se puede avanzar contra la impunidad y recordar que el objetivo del estado de bienestar no puede resolverse con leyes represivas. Sí a la cultura del encuentro, no al garrote.Si al trabajo digno y al estudio que soñaron los abuelos porque organizan la vida social y son vitales para frenar la inflación. Ya hemos visto cómo termina el resultado de la dádiva y la ayuda "soslayada" del poder para captar votos a cualquier precio. El don de la vida no se negocia.

Nos jugamos nuestra vida y haberes

 Y así entre luces y sombras seguimos transitando un tiempo de elecciones, elecciones que nos deben servir para mejorar, no les demos lugar a aquellos que piden que regrese el autoritarismo, no claudiquemos, la democracia es el estilo de vida que hemos elegido tener. No recuerdo en mi vida de profesor y periodista que la eliminación del otro sea el camino para re-crear la democracia. Los jóvenes lo saben y nos están mirando. Ellos van a definir cómo cuidar la democracia, escuchemos sus anhelos y propuestas. "Nosotros ya no somos los mismos", decía Neruda y tiene mucha razón. "Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose al sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama". Fin acta Congreso 1816.

Seamos reflexivos 

Tengan en cuenta esto al emitir su voto, ciudadanos y futuros gobernantes, nos estamos jugando la vida, nuestros bienes y el legado a las nuevas generaciones. Estamos todos convocados, necesitamos un análisis sereno, reflexivo, profundo de dónde estamos y dónde queremos ir.

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