Pampero
Autor: Diego Roel 
 Editorial: Palabrava
Por los poemas y las imágenes de este libro pasaron nombres que merecen un espacio propio, tanto en estas páginas como en nuestra memoria, sobre todo los de Eduardo Newbery y Eduardo Romero. Y también asomaron nombres fantasmales, como los de Aarón de Anchorena y Tomás Owen, hombres que estuvieron presentes y ausentes a la vez en esta tragedia.

Aarón Félix Martín de Anchorena era aventurero, deportista y diplomático. En 1905 conoció al brasileño Alberto Santos Dumont, quien le contagió la pasión por el vuelo. Tras obtener de Paul Tissandier su licencia de Piloto de Globo Aerostático, regresó a Argentina en 1907. Importó un aerostato de 1200 m3, en el que ya había hecho varios vuelos, y lo bautizó Pampero. El 25 de diciembre de ese año hizo junto con el Ingeniero Jorge Newbery la primera expedición en vientos argentinos. Partieron de donde hoy se encuentra el Campo Argentino de Polo en Palermo y volaron sobre el Río de la Plata hasta la Barra de San Juan, cerca de Colonia. Ese acontecimiento dio origen a la aviación civil en Argentina, y tal fue su importancia que para el inflado del globo y para su despegue se contó con la asistencia de veinte soldados del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. Al año siguiente, Anchorena donó el Pampero al recién fundado Aéreo Club Argentino, del que fue su primer socio. El segundo socio fue Jorge Newbery. El tercero, Arturo Lugones. El cuarto, el hermano menor de Newbery, Eduardo.
El aerostato hizo nuevos vuelos a lo largo de ese año. El décimo, que sería el último, partió el 17 de octubre de 1908. Eduardo Newbery y Tomás Owen habían acordado despegar por la tarde para hacer el primer vuelo nocturno de la historia de nuestro país. Partirían de Villa Ombúes porque cerca de allí había un gasómetro, lo que les permitiría inflar el globo. La quinta Villa Ombúes, propiedad de los Tornquist, estaba en Olleros y Luis María Campos. Nunca se supo por qué Owen no llegó a la cita o por qué no llegó a horario. Lo cierto es que Eduardo estaba impaciente y que, ante la prohibición de su hermano Jorge –no debía volar solo–, tomó de copiloto al sargento Eduardo Romero, encargado de proveer palomas mensajeras para la expedición. Hay quien dice que Romero mismo se ofreció y hay quien dice que Eduardo Newbery lo invitó a acompañarlo y no pudo negarse. Y Romero, que esa mañana se había levantado pensando en preparar sus palomas, ayudó a cargar el gran canasto de mimbre con provisiones para dos días y saltó dentro. Y tras él saltó Eduardo. O quizá fue al revés.
El globo –el esférico, como le decían por entonces–, despegó a las cinco y diez de la tarde. Voló unos minutos a corta distancia del suelo hasta que logró elevarse. El viento lo llevó hacia el noroeste. Los globos son así: la tripulación puede controlar solamente la altura y de la dirección se encarga el viento. Alrededor de las seis lo avistaron sobre San Martín y más tarde sobre San Miguel. Nunca más se lo volvió a ver.
En palabras de la poeta Valeria Pariso, para su contratapa: Una voz polifónica recorre la última hazaña del aerostato Pampero y nos conduce a un recorrido simbólico sobre los sueños y las pérdidas. La lírica de Diego Roel brilla en torno a la búsqueda del ser, la orfandad de la existencia, la maravilla de la amistad. En este sentido, la relación entre Eduardo Federico Newbery y el Sargento Romero se presenta como una suerte de unión inquebrantable ante la ilusión y el misterio: después de aquel primer vuelo nocturno del 17 de octubre de 1908, ni el aerostato, ni Eduardo F. Newbery, ni el Sargento Romero fueron encontrados jamás. Sin embargo, sí hay evidencia de lo intangible: el coraje para llevar adelante el sueño de volar, el viento sobre el aerostato, la ausencia definitiva del piloto y del copiloto. Con escalas temporales y un lenguaje exquisito, Pampero reinventa un viaje donde confluyen la celebración por los sueños ("Tocamos con las manos el techo del planeta") y la perplejidad ante la muerte.

Diego Roel nació en Temperley, Provincia de Buenos Aires. Actualmente reside en la ciudad de Posadas. Estudió Historia de las Artes Visuales en la Universidad Nacional de La Plata. Sus libros más recientes son: Vía Lucis (Ediciones del Dock, 2015), Kyrios (detodoslosmares, 2016), Las intemperies del mar (detodoslosmares, 2017), Shibólet (Griselda García editora, 2018), Kadosh (detodoslosmares, 2019), El infierno es una bestia callada y triste (detodoslosmares, 2020) y Andréi Rubliov (Premio Alegría 2020, Ediciones Rialp, colección Adonáis, Madrid, 2020). Colaboró en numerosas publicaciones tanto en Argentina como en el exterior. Coordina talleres de escritura creativa.
Lanzamiento de Pampero de Diego Roel, Colección Rosa de los vientos, Palabrava, Santa Fe, 2023, 100 páginas

















