Adolescentes y redes sociales
Las imágenes con ideales de belleza en situaciones de permanente (y aparente) felicidad que inundan las redes sociales pueden afectar en forma negativa la autoestima de los adolescentes.
Un sondeo realizado por la Organización Panamericana de la Salud entre chicas y chicos de América Latina y el Caribe reveló que el 27% de los encuestados reconoció haber sentido ansiedad luego de ver durante largos períodos los contenidos de distintas plataformas cuyas fotos y videos rinden culto a la imagen corporal ideal. El 15% de los consultados, en tanto, dijo que sintió depresión.
Según esta investigación, los adolescentes tienden a sentir presión para mostrar en sus perfiles de redes sociales imágenes idealizadas de sí mismos, lo que en muchos casos los expone a sufrir ansiedad y una disminución de la autoestima. La ingeniera y científica de datos, Frances Haugen, que trabajó en Facebook denunció que la empresa creada por Mark Zuckerberg privilegia sus beneficios económicos y presta poca o nula atención al bienestar y la seguridad de sus usuarios. Haugen, que renunció al gigante tecnológico en mayo de 2021, acaba de publicar un libro, titulado "La verdad sobre Facebook" donde revela información clave sobre la trama que se oculta detrás de ese fenómeno de masas. Basada en decenas de miles de documentos internos de la empresa, a los que tuvo acceso en forma directa porque se desempeñó en el área encargada de monitorear los casos de desinformación y discursos de odio en la red social, la ingeniera revela la manera en la que el gigante tecnológico contribuye a los problemas de salud mental en los adolescentes e incentiva la difusión de información falsa. En septiembre de 2021, el periódico norteamericano The Wall Street Journal, especializado en economía y negocios, publicó una nota, basada en una fuente anónima, en la que se advertía que Facebook tenía conocimiento de los efectos nocivos que provocaba en sus usuarios, especialmente en adolescentes. También alertaba que la empresa no mostraba interés en evitar que eso ocurra. Un mes después, se conoció que los archivos confidenciales que probaban esa acusación habían sido filtrados por Haugen, quien aceptó salir del anonimato para llamar la atención de padres y educadores para que preparen a los adolescentes sobre cómo usar las redes sociales de manera responsable. La ingeniera fue más allá y aceptó brindar su testimonio ante el Senado de los Estados Unidos, ratificando todo lo que había dicho antes: Facebook ignoró los informes e investigaciones que alertaban del impacto negativo de su tecnología en la sociedad. ¿Se puede decir que ocurre algo similar con otras plataformas? El libro publicado por Haugen observa que, en líneas generales, todas las redes sociales comparten una misma estrategia para captar la atención de sus usuarios: sus algoritmos están diseñados para recompensar los comportamientos extremos y apelar a las emociones, sin poner límites a quienes incitan a la violencia o promueven la polarización social. En otras palabras, estas plataformas digitales fueron diseñadas para atrapar en forma permanente la atención de los usuarios a cualquier precio. Los resultados están a la vista: suman cada año millones de seguidores en todo el planeta, especialmente jóvenes y adolescentes. No caben dudas que se está frente a un fenómeno masivo. Se estima que cerca del 58% de la población mundial utiliza redes sociales que se sienten atrapados por productos diseñados para activar el circuito de la dopamina en el cerebro humano, y con ello encender el mecanismo que proporciona placer. Así lo advierte el científico informático y empresario estadounidense, Tristan Harris, quien asegura que nunca antes un puñado de empresas de tecnología había logrado influir de manera tan directa en la forma en que miles de millones de personas de todo el mundo piensan, actúan y viven sus vidas.
Harris trabajó en Silicon Valley como diseñador de Google, cargo que abandonó al comprobar que tanto esa compañía como otras grandes que se disputan la atención de los usuarios (Facebook, Instagram o Twitter) cruzaron todos los límites éticos al crear producto generan adicción. Según Harris, las constantes notificaciones que el usuario recibe en el celular o los "me gusta" están diseñados para captar la atención del usuario, del modo que sea.
Por su parte, el informe de Unicef titulado "Niños en un mundo digital", recomienda adoptar medidas para evitar que los niños y adolescentes pasen muchas horas conectados y aconseja promover la alfabetización digital para mantenerlos informados y más seguros cada vez que acceden a internet.










