Consumo problemático de drogas
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Católica Argentina reveló que el consumo de drogas presenta más casos en sectores de nivel socioeconómico más alto de la población; pero se observa una mayor dependencia a esas sustancias en los estratos más bajos. El trabajo advierte, además, que el flagelo está arraigado en los barrios vulnerables y que sólo una fracción de los que están en situación de consumo problemático recibe el tratamiento recomendado para estos casos.
Se trata de la investigación titulada "Consumo problemático de sustancias psicoactivas en Argentina en perspectiva global. Tendencias y formas de tratamiento", realizado por la investigadora Ann Mitchell, profesora de la materia Desarrollo Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la Pontificia Universidad Católica Argentina e Ignacio Debórtoli, alumno del último año de la Licenciatura en Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la misma casa de estudios.
En la introducción del documento que contiene los resultados de la investigación, los autores explican que la misma tuvo como objetivo analizar la evidencia sobre el consumo problemático de sustancias psicoactivas y los abordajes de tratamiento en Argentina desde una perspectiva global. A partir de esa mirada, se encontró que, según las estadísticas analizadas para este trabajo, nuestro país tiene una alta prevalencia de consumo de drogas ilícitas en comparación con otros países de América Latina. También se comprobó que existe una alta prevalencia de consumo y dependencia de la cocaína. El trabajo concluye que "si bien en general el consumo de drogas es más prevalente en los sectores de nivel socioeconómico más alto, los trastornos de consumo son más prevalentes en las personas de menor nivel socioeconómico y está especialmente arraigada en los barrios vulnerables". Por otra parte, se observa que a pesar de la evidencia sobre la efectividad de los tratamientos, solo una fracción de los argentinos en situación de consumo problemático los recibe.
Se trata de un tema que genera preocupación en todo el mundo. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas propuso que el 26 de junio de cada año sea el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. En el marco de una campaña para luchar contra las drogas, este año la ONU planteó que la comunidad internacional debe abordar el problema desde una perspectiva de salud. En ese sentido, el organismo sostiene que la llamada "Guerra contra las drogas" tuvo un impacto mayor en aquellas personas que viven en la pobreza y advierte que "frecuentemente se superpone con la discriminación dirigida a grupos marginados, minorías y pueblos indígenas". Por otra parte, señala que a escala global las políticas para el control de drogas han tenido, hasta ahora, "un fuerte costo para la dignidad, humanidad y libertad de las personas de ascendencia africana, con informes que muestran que las personas afrodescendientes enfrentan intervenciones desproporcionadas e injustas de las fuerzas del orden, detenciones y encarcelamientos por delitos relacionados con las drogas". Por esa razón, la ONU sostiene que en varios aspectos la "guerra contra las drogas" ha sido más efectiva como un sistema de control racial que como una herramienta para reducir los mercados de drogas. "Las intervenciones policiales basadas en el perfilamiento racial siguen siendo generalizadas, mientras que el acceso a tratamientos basados en evidencia y reducción de daños para las personas de ascendencia africana sigue siendo críticamente bajo", agrega el organismo internacional en un comunicado.
Por otra parte, un estudio realizado por el Instituto de Prevención de las Adicciones de la Universidad del Salvador alertaba, ya en 2019, que el consumo de drogas ilícitas y alcohol entre niños y adolescentes de entre 12 y 17 años había aumentado en Argentina, poniendo la lupa sobre una problemática que, lamentablemente, se volvió una situación frecuente en las zonas urbanas. Además, el trabajo de distintas asociaciones civiles en zonas rurales del norte argentino con población vulnerable demuestra que se está ante la presencia de un problema que no debe ser ignorado. Según la ONU, el negocio de las drogas ilícitas es uno de los más rentables del mundo. Eso explica la gran capacidad que tienen las organizaciones criminales para permear todo tipo de estructuras, generando economías paralelas al margen de la ley que, si no son controladas y erradicadas a tiempo, terminan diversificándose. No hay dudas de que se está ante un problema complejo que plantea un gran reto para la sociedad.










