La transparencia del mármol
El mármol es una roca derivada de la caliza. Es un material difícil de trabajar y es por eso que, cuando se lo emplea para crear una escultura se debe avanzar con mucho cuidado y una buena planificación. Cualquier error puede echarlo todo a perder. Sin embargo, artistas con gran experiencia y destreza lograron, incluso, lo que parecía imposible: que la roca parezca una tela transparente.
Algunas de las esculturas talladas en mármol más sorprendentes del mundo están en la Capilla de Sansevero, una capilla del siglo XVI, ubicada en Nápoles, Italia. Hay una, especialmente, en la que la roca, gracias a la genialidad del artista, parece convertirse en seda. Se trata de el Cristo Velado, realizada en 1753 por el escultor italiano Giuseppe Sanmartino, quien se enfrentó a la difícil tarea de tener una visión clara del trabajo final antes de comenzar la obra. ¿Cuánto tiempo necesitó Sanmartino para lograr ese efecto de transparencia que envuelve la figura de Cristo? Los historiadores del arte no se ponen de acuerdo en ese punto, pero coinciden en que transformar una roca en algo similar a la seda (al ojo del espectador) no es algo que se logra de la noche a la mañana.
Es probable que en estos tiempos que vivimos, en los que la inmediatez parece invadir todos los aspectos de la vida de las personas, muy pocos estén dispuestos a otorgar un tiempo razonable a una obra trascendente. Queremos todo y lo queremos ya, parece ser la consigna que guía el pensamiento y la acción de la mayoría de la sociedad. Queremos una transformación para nuestro país, para nuestra provincia, pero en el corto plazo. De un día para otro. Compartimos un período en la historia donde la tolerancia a las adversidades es muy baja y donde nadie parece ser capaz de gestionar las limitaciones (de recursos, de la democracia, de la vida en sociedad, etcétera) pensando en el bien común.
Un repaso por la historia de la humanidad nos muestra que los procesos de transformación demandaron tiempo y esfuerzos. Hoy, en cambio, predomina la idea de la rapidez aplicada tanto para moverse en el tránsito como en los asuntos más importantes para la comunidad. No es casual que personajes recién llegados a la política que prometen salidas mágicas y rápidas para los problemas estructurales del país hayan cosechado cierta adhesión en los últimos tiempos.
Así como el autor de el Cristo Velado comprendió que cualquier error durante el proceso de tallado podía arruinar la escultura, es hora que comprendamos que las verdaderas transformaciones son las que se piensan y se hacen con una hoja de ruta clara y con perseverancia. Si en todos los ámbitos lo que se busca constantemente es el corto plazo, entonces lo más probable es que se marche hacia una nueva frustración. La dirigencia de los distintos sectores -la verdadera, no aquella que no puede superar su miopía y solo piensa en sus propios intereses- debe prepararse y formarse para aprender a pensar más allá de la coyuntura y a animarse a moldear el futuro hasta donde sea posible.
La cultura de la inmediatez conspira contra los proyectos de largo plazo y el bien común. El debate público, lamentablemente, hoy está condicionado por la velocidad que imponen las redes sociales, lo que deriva muchas veces en opiniones dominadas por lo emocional, la impaciencia y la intolerancia. Una mezcla que, como sociedad, nos conduce más a las desavenencias que a la construcción de una sociedad más respetuosa de la pluralidad de opiniones. Un sondeo realizado por la organización de la sociedad civil Más Democracia, reveló que Argentina es el segundo país de Iberoamérica con mayor grado de polarización en el debate público. Los resultados de esa investigación fueron publicados en el documento "La droga oculta", que advierte sobre el poder adictivo de los posicionamientos extremos en las conversaciones que tienen lugar a través de las redes sociales y que solo contribuyen a profundizar las divisiones en la sociedad.
En septiembre, una réplica del David de Miguel Ángel se sumará al patrimonio escultórico de la capital chaqueña. Ojalá que la obra nos sirva para reflexionar sobre la difícil tarea de esculpir y cómo la constancia y la planificación son elementos indispensables para lograr una obra que trascienda nuestro tiempo.










