Otra tragedia con migrantes
El naufragio de un barco que transportaba a más de 700 migrantes, frente a las costas del Grecia, vuelve a mostrar la peor cara de las crisis migratorias que sacuden al mundo.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, podría tratarse de una de las mayores tragedias ocurridas en los últimos años que tienen como víctimas a personas que abandonan sus países para intentar ingresar a zonas con mayor desarrollo económico.
Las autoridades griegas informaron que la embarcación partió de Libia y buscaba llegar a un puerto de Italia, atravesando una de las principales rutas de acceso a la Unión Europea (UE) que son utilizadas por refugiados y migrantes procedentes de Medio Oriente, Asia y África. En este caso, la mayoría de las personas que viajaban provenían de Siria, Egipto y Pakistán. Aunque en un primer momento se informó de la muerte de al menos 78 migrantes, en las últimas horas y de acuerdo a los testimonios de los sobrevivientes, el número de ahogados podría ser mucho mayor. Las autoridades griegas temen que la cifra de víctimas suba a más 600, de los cuales 100 serían niños. De confirmarse estos datos, sería una de las mayores tragedias con migrantes ocurridas en esa región del mundo. La Organización Mundial para las Migraciones señala que desde mediados de los años 90, miles de personas intentaron cruzar cada año el Mediterráneo sin contar con la documentación requerida para los países de destino. Lo hicieron en botes desde las costas del norte de África y Turquía para procurar asilo o para emigrar a Europa. El número de personas que murieron al intentar esa travesía asciende a más de 24.000 desde que se lleva un registro de estas tragedias hasta nuestros días.
Los partidos europeos de extrema derecha, que han recibido una mayor adhesión de votantes en el último año, sostienen que la mejor respuesta a esta crisis es levantar muros o vallas para impedir el ingreso de migrantes. Quienes se ubican en la vereda opuesta, advierten que la experiencia demuestra que ese tipo de contenciones físicas no resuelven el problema y para lo único que han servido es para generar un nuevo negocio para las empresas que las construyen y las organizaciones que se dedican al tráfico de personas.
Los ministros del Interior de Austria, Bulgaria, Chipre, República Checa, Estonia, Grecia, Hungría, Lituania, Letonia, Polonia, Eslovaquia y de Dinamarca redactaron en 2021 una carta conjunta y la presentaron ante la Unión Europea para pedir a esa entidad que financie la construcción de muros para evitar el ingreso de inmigrantes. Días después, una investigación periodística internacional reveló la existencia de grupos organizados que atacaban a golpes a inmigrantes en las fronteras para impedir que ingresen a la Unión Europea, revelando así otra de las peores facetas de la crisis.
Ayer, la Guardia Costera de Grecia publicó una fotografía aérea de la embarcación, tomada por los equipos de rescate antes de hundirse, donde se podía ver a un gran número personas apretujadas en la cubierta, lo que confirma que se había superado el límite de carga segura del barco. Además, los sobrevivientes de la tragedia señalaron a los rescatistas que en la bodega viajaban muchas mujeres con sus niños. También contaron que el motor del barco sufrió una falla y que en menos de 15 minutos desapareció de la superficie. Se trata, según la Cruz Roja Internacional, de la peor tragedia humanitaria ocurrida frente a las costas de Grecia desde 2016, cuando 320 personas desaparecieron en un naufragio cerca de la isla de Creta. Según la Organización Internacional para las Migraciones, los conflictos, la violencia armada, los desastres naturales, las epidemias, las pandemias y otras situaciones de crisis obligan a millones de personas a abandonar sus hogares y comunidades, a veces por años e incluso décadas.
En mayo, el Papa Francisco dijo que Europa debe ocuparse de la crisis migratoria que afecta a ese continente "sin excusas ni dilaciones" y planteó la necesidad de acordar "vías seguras y legales, con mecanismos compartidos frente a un desafío de época que no se podrá detener rechazándolo".
Esta nueva tragedia confirma la necesidad de activar mecanismos de cooperación entre las organizaciones internacionales a fin de garantizar los derechos fundamentales de todas las personas que, en estado de extrema vulnerabilidad y por distintas razones, se ven obligadas a abandonar sus hogares y buscan ingresar a otras naciones con la esperanza de un futuro mejor.










