Femicidios
Hace dos semanas se realizaron marchas en todo el país para conmemorar el octavo aniversario del movimiento Ni una Menos, que nació para poner en el centro de la agenda pública el problema de la violencia de género y los femicidios.
El miércoles, una multitud se concentró en Resistencia y en forma simultánea se realizaron manifestaciones en distintas ciudades del interior para pedir justicia por Cecilia Strzysowsky, cuya familia da por sentado que fue asesinada y desaparecida por los integrantes del clan Sena.
Más allá de las implicancias políticas y consecuencias electorales que pueda tener el caso que hoy conmueve a la opinión pública de todo el país -y que merece un análisis aparte- no hay que perder de vista el enorme impacto que tuvo en la ciudadanía chaqueña y prueba de ello es la masiva concurrencia (se estima que participaron entre 20.000 y 30.000 personas en la manifestación que se llevó a cabo en la ciudad de Resistencia), algo que no se veía desde hace mucho en la capital chaqueña, a lo que hay que sumar las manifestaciones en distintas localidades del interior provincial. Y cabe preguntarse se ese impacto contribuirá, en mayor o menor medida, a generar los cambios culturales y sociales que son necesarios para frenar la violencia contra las mujeres y, por supuesto, prevenir nuevos casos de muertes violentas de mujeres en el marco de la violencia de género. Las organizaciones que trabajan para prevenir y erradicar la violencia de género coinciden en señalar que alrededor de 300 mujeres por año mueren en nuestro país por crímenes de género y que, en lo que va del año 2023, se registraron 56 femicidios en todo el territorio nacional. Sólo en el primer bimestre de este año la cifra de muertes de mujeres por esta causa asciende a 52, según un informe que publicó el Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano", en el que se señala que el 37% de las víctimas tenía entre 19 y 30 años, y como consecuencia, 45 hijos quedaron sin madre, de los cuales el 58% son menores de edad. A nivel provincial, entre 2019 y 2021 hubo femicidios en Resistencia, Barranqueras, Puerto Vilelas, Presidencia Roque Sáenz Peña, General Pinedo, La Clotilde, Taco Pozo, Villa Berthet, La Leonesa, Miraflores, Corzuela, Pampa del Indio, Presidencia de la Plaza, Las Garcitas, Castelli, Colonia Elisa, San Bernardo, Fontana y Machagai, lo que revela que el problema está presente tanto en los centros urbanos más poblados como en los de menor densidad de población. Esto obliga a redoblar los esfuerzos para el cumplimiento de medidas de protección efectivas en todo el territorio, promoviendo políticas públicas para la asistencia y prevención.
Cabe recordar que el Estado nacional ha ratificado distintos instrumentos de derechos humanos específicamente destinados al reconocimiento de los derechos de las mujeres, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que en nuestro país tiene jerarquía constitucional; y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia hacia la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará, que también posee jerarquía superior a las leyes. La norma provincial que aborda el problema, en tanto, establece un programa de capacitación permanente en temática de género y violencia contra las mujeres para todo el personal de la administración pública provincial que desempeñe funciones en los tres Poderes del Estado en todos sus niveles y jerarquías, incluidas las autoridades superiores.
Esta semana, el Consejo Profesional de Abogados y Procuradores de la Primera Circunscripción Judicial, pidió que desde el Estado se profundicen acciones de promoción y prevención en derechos humanos de mujeres, géneros y disidencias, para evitar más femicidios en la provincia. Según la entidad, desde el inicio de 2023 en la provincia del Chaco se registraron seis femicidios, de los cuales cuatro se produjeron en la ciudad de Resistencia en un lapso de cuarenta días, sumado ahora, la desaparición de Cecilia Strzyzowski.
Como señalamos en otras oportunidades, también es necesario detectar las múltiples expresiones previas de violencia, aquellas desigualdades de género que a veces no son tan perceptibles pero que por estar tan arraigadas en la vida cotidiana, en lo cultural y en lo simbólico, son legitimadas en muchos ámbitos.










