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¿Guarida o paraíso fiscal?

El lenguaje nos permite comprender y describir el mundo que nos toca vivir. Por ese motivo, la Real Academia Española ha resuelto modificar la definición de "paraíso fiscal", por otra más ajustada a la realidad.

Es que, a la luz de los documentos confidenciales que se conocieron a través de los denominados Papeles de Pandora, de Panamá y del Paraíso, entre otras filtraciones, la actual definición que brinda el diccionario de la RAE queda, por decirlo de alguna manera, un poco ingenua.

Según el diccionario de la Academia, un paraíso fiscal es un "país o territorio donde la ausencia o parvedad de impuestos y controles financieros aplicables a los extranjeros residentes constituye un eficaz incentivo para atraer capitales del exterior". Las organizaciones no gubernamentales y expertos que cuestionan esas jurisdicciones, en cambio, prefieren definirlas como "guaridas fiscales" y consideran que decir que constituyen "un eficaz incentivo" para atraer inversiones no es más que un eufemismo. En abril pasado, organizaciones como Oxfam, Economistas sin Fronteras y la Asociación por la Tributación de las Transacciones Financieras y la Acción Ciudadana, entre otras, pusieron en marcha una campaña a través de la plataforma Change.org para pedir a la Real Academia Española que cambie la definición y se refiera a esas jurisdicciones como "guaridas fiscales". "Lamentamos que, con la actual definición, la RAE parezca defender que es un magnífico objetivo de política económica que la tributación sea nula o muy baja y que se evite todo control financiero. Consideramos imperativo sensibilizar a la ciudadanía en que la defensa de nuestros derechos básicos pasa por la lucha decidida contra cualquier tipo de fraude o evasión fiscal y por la erradicación de las guaridas fiscales. Empezando por denominarlas y definirlas correctamente", sostienen las organizaciones.

En febrero del año pasado se conoció una investigación periodística internacional que trabajó sobre la filtración de unos 18.000 documentos de una de las principales entidades financieras de Suiza, con fondos por un valor de más de 100.000 millones de dólares. La investigación, bautizada con el nombre "Secretos Suizos", reveló que un general argelino acusado de tortura, los hijos de un hombre fuerte de Azerbaiyán y hasta un narcotraficante serbio, figuraban en los documentos filtrados. "Cuando los políticos corruptos o los delincuentes organizados recurren a Suiza para mantener su dinero a salvo de miradas indiscretas, es probable que las víctimas de sus delitos nunca vuelvan a verlo. Y una vez que el dinero sucio llega a una cuenta bancaria suiza, puede irse a cualquier parte", advertía la publicación del consorcio periodístico que difundió la investigación, observando además que "las draconianas leyes de secreto bancario de Suiza han hecho casi imposible que otros gobiernos o periodistas puedan acceder a la información que resguarda la banca de ese país".

Esta filtración se sumó a otros trabajos periodísticos de investigación que se conocieron como los Papeles de Panamá, Papeles del Paraíso, los Archivos Fincen y los Papeles de Pandora, que pusieron de relieve la delgada línea que separa el dinero obtenido en forma legal de aquel que proviene de operaciones de lavado, del narcotráfico, o que pueden ser utilizados para financiar a grupos terroristas. Se trata, advierten los expertos que cuestionan la existencia de estas guaridas, de un sistema que está diseñado para beneficiar a unos pocos, para abrirles las puertas a jurisdicciones que ofrecen el beneficio del secreto financiero, en detrimento del resto de los ciudadanos de todo el mundo que pagan religiosamente sus impuestos.

La Red por una Justicia Fiscal, una organización que reclama el cierre de esos paraísos, advierte que este tipo de operaciones alimenta la desigualdad, fomenta la corrupción y socava la democracia en todos los países.

Son cada vez más las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo que cuestionan la existencia de estas jurisdicciones con políticas impositivas de muy baja o nula tributación que compiten en forma desleal con los países que necesitan que sus ciudadanos paguen impuestos para combatir la pobreza y la desigualdad.

La Real Academia Española ha aceptado cambiar la definición de "paraíso fiscal". El cambio podrá verse recién en diciembre próximo, cuando se publique la actualización de su diccionario. Por supuesto que esta corrección no será suficiente para lograr el cierre de las guaridas fiscales. Pero es un paso adelante en la tarea de hacer que el lenguaje oriente nuestra visión del mundo. No es mucho, tal vez. Pero por algo se empieza.

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