Policía de proximidad y los fracasos en su implementación
Observamos que desde distintos estamentos —provincial y municipales— se llevan adelante iniciativas para la implementación de lo que se denomina Policía de proximidad, como instrumento de seguridad ciudadana.
Muchas de estas propuestas fracasan, así lo indican los altos índices de inseguridad y la inmensa preocupación de la ciudadanía, destacándose, para quienes venimos observando, estudiando y abordando, el tema seguridad, la mínima o casi nula preparación de la autoridades civiles, responsables políticos de la conducción de éstas pretendidas políticas públicas, que solo terminan siendo puestas en escena de un marketing de gestión, que no arriban a ningún resultado, al menos, no reconocido por la población y menos aún por estadísticas.
La relación entre la policía y la comunidad no es ni más ni menos que el punto de partida en torno a los nuevos paradigmas de la función policial y de la modernización de la organización policial en nuestra sociedad, porque de lo que se trata es de cambiar una cultura policial, algo que resulta imposible sin una fuerte decisión política.

La policía de proximidad, policía comunitaria o policía de barrio, está sometida a una doble tensión, es decir enfrentar los delitos comunes y al crimen organizado simultáneamente.
La redefinición de la seguridad ciudadana conlleva a una profunda reorganización a fondo de la policía, que pasa por cuestionar la estructura piramidal y la relación con los vecinos, centralmente.
Está claro, no resulta fácil instrumentar una policía de proximidad. Las dificultades consisten en la presión del número de agentes destinados a ésta tarea, la capacitación del personal y un saber específico, sobre su rol.
Y por otro lado porque las autoridades políticas priorizan la seguridad como orden y no como mediación del conflicto, con una mirada cortoplacista en muchos casos.
En esencia, se trata de generar, desde una política pública concreta, una cultura policial que reconozca que es más productiva una alianza entre la policía con la comunidad para abarcar un problema cuya solución no radica en la actuación exclusiva de la policía (Barrios, 2013).
Una fuerza de seguridad de proximidad debe poder implementar técnicas de mediación, técnicas de negociación, y manejos de crisis.
El cuerpo policial debe incorporar planificación estratégica, evaluación social de proyectos, gestión de políticas públicas, desarrollo comunitario, psicología comunitaria y estrategias de desarrollo local.
Y como todo servicio público, la policía de proximidad debe ser evaluada en su desempeño. Para una policía de proximidad, los indicadores no son dirigidos a medir aquellos procedimientos que la policía realiza, como por ejemplo detenciones, sino, los siguientes:
a) número de patrullajes realizados en una determinada manzana.
b) número de reuniones con el gobierno local, o instituciones más cercanas al radio de actuación, para evaluar los problemas de seguridad, puntualmente, en ese radio.
c) número de llamadas de vecinos de la comunidad.
d) número y tipo de procedimientos policiales llevados adelante en esa zona.
e) Tiempo de respuesta en atender una llamada realizada.
f) Tiempo de respuesta en llegar al lugar del delito.
Entonces así poder tener datos duros y concretos sobre la complejidad de los delitos investigados, criterios para considerar resueltos esos delitos, importancia social del delito esclarecido, recursos invertidos en la investigación y esclarecimiento final del delito. Y lo que es central, procedimientos y metodologías utilizadas.
La policía de proximidad, de la comunidad o de barrio es fundamental, pero dentro de un plan integral como una de las herramientas de la pública publica de seguridad ciudadana implementada por el Gobierno.
*
(* El autor es licenciado en Gestión de Políticas Públicas)
Temas en esta nota

15 millones de dólares para fortalecer inversiones en seguridad ciudadana
Zdero firmó acuerdo con el BCIE

El municipio de Vilelas y la Provincia trabajan en políticas estratégicas para el fortalecimiento de la seguridad ciudadana

Seguridad ciudadana y prevención del delito para una convivencia pacífica
La necesidad de planes específicos de política criminal

Educación para la no violencia, una poderosa herramienta para la seguridad ciudadana
OPINIÓN

CARTAS DE LECTORES

Retos y soluciones para una sociedad más segura
La seguridad ciudadana como derecho fundamental











