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La seguridad ciudadana como derecho fundamental

Retos y soluciones para una sociedad más segura

No hay democracia social sin seguridad ciudadana, esta es la cuestión de fondo, así de fácil, pero así también de difícil.

Dicho esto, podemos afirmar que el punto de partida de una política de seguridad ciudadana es tener en claro que el espacio no es homogéneo; por ello, debemos tener la capacidad de reconocer las diferencias y jerarquías que conviven en él.

Es necesario advertir que la construcción de una política por parte del Estado significa la articulación de todos los niveles administrativos, territoriales y sociales de una jurisdicción. 

Una acción coordinada y no aislada en compartimentos estancos, sin dudas, implica una necesaria reforma política.

LA SEGURIDAD CIUDADANA DEBE SER UNA POLÍTICA DE ESTADO

Hay que eliminar de raíz las falsas premisas e identificar desde un principio que la seguridad ciudadana no es solo un aspecto estadístico de criminalidad y delitos, de mayor o menor impacto, que no se trata solo de potenciar la logística de las fuerzas de seguridad, inteligencia y justicia, es decir del sistema de seguridad pública, porque la seguridad ciudadana significa un paso más allá, y que es necesario realizar acciones en pro de la seguridad ciudadana, pues esta no es una misión única y exclusiva de la fuerza pública (Policía) sino de la comunidad. 

Esta visión constituye un nuevo paradigma. La gestión no puede medirse únicamente en función de los parámetros de eficiencia y eficacia en relación con la inversión, pues se estarían ignorando otros factores que determinan los niveles de inseguridad ciudadana y de violencia que se presentan en una comunidad. 

En suma, más allá de la obviedad de la inversión y de la lógica de los indicadores, recursos y tiempos, como cualquier otra política pública lo más difícil es lograr las transformaciones institucionales y culturales que exige el nuevo paradigma. 

Sobre la base de lo dicho, surgen los elementos por tener en cuenta en la construcción de políticas públicas de seguridad ciudadana: 

a) construir acciones de convivencia entre la Policía y los ciudadanos, acciones preventivas;

b) generar espacios de coordinación, discusión y encuentro, con regularidad adecuada, conducidos por una gestión política; 

c) consustanciar las políticas de seguridad ciudadana con políticas de educación, salud, cultura, deportes, empleo, justicia.; 

d) integralidad para el desarrollo de las políticas de prevención, atención a las víctimas;

e) convertir los gobiernos locales en principales constructores, desarrolladores y ejecutores de las políticas integrales para la seguridad ciudadana. 

(El autor es licenciado en Gestión de Políticas Públicas, DNI 20. 651.046).

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