La incertidumbre impide el crecimiento de la economía
La incertidumbre es perjudicial para el crecimiento de la economía, en especial cuando alcanza niveles elevados.
A esa conclusión llega el informe "Incertidumbre y crecimiento económico: enseñanzas de América Latina", publicado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que bien puede aplicarse a la actual coyuntura económica que atraviesa el país y a la que no es ajena la realidad de la región.
En una nota publicada ayer en las páginas de NORTE, la presidenta de la Federación Económica del Chaco, Silvia Reyero, pone la lupa sobre la situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas y advierte que "el contexto nacional de alta volatilidad y mucha incertidumbre hace que recrudezca esta situación para las pymes del Norte Grande, región que ya venía siendo postergada, por la caída del consumo y de las ventas, y lo difícil que es adquirir insumos para aquellas industrias radicadas aquí. También para quienes prestan servicios. Es un contexto complicado donde no hay mucho margen para encontrar algo creativo para seguir desarrollando la actividad privada".
El citado estudio de la Cepal, elaborado por los economistas Daniel Aromí, Cecilia Bermúdez y Carlos Dabús, aborda la relación entre la incertidumbre y el crecimiento económico en América Latina entre los años 1960 y 2016. Este período, señalan los autores, estuvo marcado por etapas de malestar social y por una elevada inestabilidad política y económica. "En general, estos fenómenos están asociados a la incertidumbre social, que aquí se aproxima mediante el índice de incertidumbre económica", agrega el documento. Si bien el período estudiado no llega hasta nuestros días, se puede decir que existen muchos puntos en común entre ese pasado y nuestro presente y prueba de ello es el párrafo en el que en las conclusiones del trabajo se observa que, en América Latina, "una mayor inflación y una volatilidad de la producción promueven una atmósfera de incertidumbre que desincentiva inversiones productivas a largo plazo y reduce el crecimiento económico".
No hay dudas que la falta de certezas sobre cómo se comportará la economía en el corto y mediano plazo conspira contra cualquier iniciativa que apueste al trabajo y la producción. "No hay miedo a invertir sino mucha incertidumbre, lo que genera estancamiento y demoras en la decisión", sostiene la presidenta de la Federación Económica del Chaco, Silvia Reyero, para luego agregar una definición bien conocida por muchas pymes de nuestra región: "A la hora de invertir, el contexto de inflación no da lugar a la planificación".
Hay quienes aseguran que la incertidumbre es la principal causa de la desconfianza, que erosiona la cohesión de la sociedad. No es casual que las economías de América Latina y el Caribe sean menos prósperas que las de otras regiones del mundo. Una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, titulada "Confianza. La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe", explica que, según datos de la Encuesta Integrada de Valores, la confianza interpersonal es más baja en nuestra región que en el resto del mundo. Actualmente, dice el informe, solo uno de cada diez latinoamericanos considera que se puede confiar en los demás. Pero eso no es todo, la confianza en el gobierno también es más baja en América Latina que en otras regiones: menos de una de cada tres personas confía en su gobierno, y los números son incluso inferiores cuando se trata de instituciones como el Congreso y los partidos políticos.
"La confianza no solo afecta la forma en que se organizan las empresas, sino también la manera en que lo hacen las sociedades. La baja confianza debilita la cohesión social y contribuye a aumentar el nivel de informalidad y la reticencia de las personas y las firmas a obedecer las leyes, pagar los impuestos y cumplir las regulaciones. La desconfianza distancia a las personas", señala el documento del Banco Interamericano de Desarrollo.
El futuro de nuestra sociedad depende, en gran medida, de la capacidad que la misma sociedad tenga para promover una mayor confianza entre los distintos sectores que la conforman y, al mismo tiempo, para reducir los altos niveles de incertidumbre que, como se dijo, son muy perjudiciales para la marcha de la economía.










