¿Qué pasó con la marca Hispano Suiza?
La firma de origen español y fabricante de súper deportivos de lujo que compitió mano a mano con Rolls Royce regresa a los primeros planos gracias al coche eléctrico.

Pero antes, mucho antes, incluso antes de que la firma se creara, el coche eléctrico también formaba parte de la historia de la prestigiosa marca.
Lo que se conoce como la marca Hispano-Suiza, nació el 14 de junio de 1904. Pero su origen data de antes aún, de la época de la guerra con EEUU.
En 1898, cuando España perdía Cuba, Puerto Rico y Filipinas, un militar, Emilio de la Cuadra Albiol, fundaba la Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra. Poco después, en 1899, La Cuadra se convertía en la primera compañía que fabricaba automóviles en España.
El origen del interés del militar de producir coches llegó tras su visita a la Expo de París de 1889, donde quedó sorprendido por la Torre Eiffel y por los automóviles eléctricos y de motor a explosión que funcionaban por el lugar. En vistas a que Francesc Bonet ya había conseguido en exclusiva la patente para producir motores a explosión en 1894, De la Cuadra se quedó con los derechos para fabricar vehículos eléctricos.
SIN BATERÍAS

A su regreso a España se puso manos a la obra con prototipos de camión, un ómnibus y un coche. El problema que impidió el éxito de sus vehículos quizás sea familiar hoy: sus baterías se agotaban tan rápido que hacían inservible los automóviles. En ese punto de inflexión, un ingeniero de origen suizo que trabajaba para la marca recomienda a De la Cuadra contratar a Marc Birkigt, otro ingeniero suizo que ideó dos motores de combustión para la compañía de 4,5 y 7 CV. Estos motores pronto se destacaron por su buen funcionamiento pero los problemas económicos impidieron a La Cuadra mantenerse en el mercado. Sólo consiguieron construir cinco de los seis modelos que ya planeaban.
Los esfuerzos, sin embargo, tuvieron su recompensa y en 1902, cerrada La Cuadra, el empresario José María Castro Fernández consiguió formalizar una compañía con el escueto nombre de J. Castro, Sociedad en Comandita, Fábrica Hispano-Suiza de Automóviles. Castro asumía la fábrica y todos el personal de la antigua compañía, con Marc Birkigt como director técnico y socio industrial.
En esa época, el ingeniero suizo sacó adelante un propulsor de cuatro cilindros (el primero de la compañía) que desarrollaba 14 CV y tenía dos árboles de levas (uno para la admisión y otro para el escape). Consiguieron vender cuatro unidades de sus coches pero, finalmente, la compañía tuvo que cerrar en 1904 por falta de recursos económicos.
EL AUTO DEL REY

Coches eléctricos de por medio y dos quiebras después, en 1904 nace, por fin, la Hispano-Suiza. El héroe esta vez fue Francisco Seix Zaya, uno de los compradores de los coches de Castro. Lo primero que hizo fue sacar adelante los encargos de Castro que habían quedado pendientes. Lo siguiente, empezar a dar vida a nuevos vehículos como el "Tipo Acorazado Sistema Birkigt" (no se llevaban los nombres cortos por entonces) que con un motor de 20 CV era capaz de alcanzar los 87 km/h en 1905. Poco después nacería el primer motor de seis cilindros desarrollado en España para propulsar un coche que fue capaz de recorrer los más de 800 kilómetros que separan Perpignan de París en apenas 22 horas.
Sus coches captan la atención de Alfonso XIII en España, que hizo de embajador de la marca comprándolos, alabando sus bondades y, sobre todo, entrando a formar parte del accionariado en 1910 comprando el 8 %. Tampoco se quedaría atrás en 1915 y 1916, cuando acudió a dos nuevas ampliaciones de capital.
Como agradecimiento, uno de los modelos fabricados llevaría su nombre. El desarrollo del Hispano-Suiza Tipo H6 fue la cumbre de la marca, con un coche que fue referencia de la época y llegó a ser el más rápido del momento, superando los 150 km/h, y que venció en Indianápolis. La fama de sus lujosos vehículos fue tal que empezaron a popularizarse entre las Casas Reales de la época. Políticos e intelectuales (Einstein, Picasso, Lacoste o Cartier, entre otros) empezaron a adquirir los vehículos en masa. Así, para aumentar su producción, Hispano-Suiza empezó a crear sus vehículos en Argentina, Checoslovaquia (bajo el nombre de Skoda) y Suiza, donde terminaría sus días Marc Birkigt.
ACTUALIDAD

Los derechos para el uso de la marca Hispano-Suiza se vieron inmersos en un buen lío jurídico hace unos pocos años. A principios de los años 2000, los herederos de la marca llegaron a un acuerdo con la empresa Mazel para sacar adelante dos nuevos vehículos de lujo. Sin embargo, los actuales herederos solo tienen algunos derechos de uso de la marca y en lo que respecta al desarrollo de vehículos están en manos de Safran, una compañía francesa heredera de la Hispano- Suiza gala.
Poco después, en 2010, una marca se presenta en el Salón de Ginebra asegurando que producirán un nuevo Hispano-Suiza. El coche es, en realidad, un Audi R8 recarrozado y la empresa que está detrás es Delmar 04 que automáticamente terminó en tribunales. Delmar 04 no puede registrar la marca Hispano-Suiza pero los herederos tampoco pueden bloquearla y, si quieren seguir teniendo los derechos, deben producir algún coche.
Como respuesta, los herederos de Hispano-Suiza se ponen manos a la obra, consiguen el apoyo de Safran para que les permita desarrollar vehículos y mantener la marca y presentan el Hispano-Suiza Carmen, un coche eléctrico de lujo, que promete más de 1000 CV y del que, en un principio, sólo se construirán 14 unidades. El primer Carmen se entregó el año pasado y se planea seguir la producción estilo gourmet, con pocas y exclusivas unidades.
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