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La valiosa labor del voluntariado

En un mundo con tantas necesidades, el acto más pequeño de generosidad vale más que la intención más grande. En nuestra provincia, afortunadamente, hay miles de personas que dedican varias horas de su tiempo a tareas relacionadas al rescate y la protección de animales, la asistencia en comedores comunitarios, la lucha contra los incendios o la atención a niños en situación de vulnerabilidad, entre otras actividades que se sostienen gracias al trabajo silencioso de quienes eligieron el camino del voluntariado para contribuir a la construcción de una sociedad más solidaria.  

A los estudiosos de las primeras civilizaciones de la humanidad siempre les interesó saber cuál podía ser el elemento que podría ser considerado punto de partida de un grupo humano dispuesto a vivir en comunidad. Para la mayoría de los investigadores, la respuesta debía hallarse en alguna herramienta primitiva, pero la antropóloga estadounidense, Margaret Mead (1901-1978) sostuvo que el hallazgo de un fémur fracturado con señales de haberse curado debía ser, sin dudas, un hito en la evolución. Para fundamentar su tesis hizo el siguiente razonamiento: en la antigüedad, si alguien se fracturaba una pierna estaba condenado a morir ya que, al quedar inmovilizado era presa fácil de otros animales y tampoco podía procurarse comida o agua para sobrevivir. Mucho menos escapar ante un ataque. De manera que hallar un fémur roto pero soldado, significaba que quien había sufrido el infortunio había contado con la ayuda de un par, una persona voluntaria que lo había cuidado, alimentado y que, además, se las había ingeniado para, de alguna forma, inmovilizar la fractura el tiempo suficiente para que se recupere. "Ayudar a alguien a superar una dificultad es el punto de partida de la civilización", reflexionó la investigadora. "La civilización es una ayuda comunitaria", acotó.

El 8 de mayo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Cruz Roja, la red humanitaria más grande del mundo. La fecha nos invita a reflexionar sobre los valores y principios que mueven a esta organización que, en nuestro país, tiene la mayor cantidad de voluntarios, lo que le permite llegar con su asistencia a todos los rincones del territorio nacional. La filial argentina desarrolla su labor desde el año 1880, es decir, es la organización humanitaria más antigua del país. Como se dijo, en el Chaco también existen otras organizaciones no gubernamentales con una larga experiencia en la asistencia a comunidades en situaciones de vulnerabilidad y que cumplen tareas que son de bien público, lo que se concreta gracias a voluntarios que eligen asumir una responsabilidad social con el objetivo de ayudar a otros sin esperar nada a cambio.

Entre las naciones con indicadores más altos en materia de participación voluntaria en organizaciones que trabajan para promover el bien común figuran Noruega, Finlandia, Dinamarca y Suecia. Son países en los que la práctica de acciones solidarias tiene un fuerte arraigo social y cultural que actúa como un antídoto para el individualismo extremo que se extiende como una mancha de aceite por todo el mundo y que, al parecer, encuentra en el consumo permanente su única fuente de felicidad. Ayudar en comedores infantiles, rescatar animales de las calles, desempeñarse como bombero voluntario o participar en forma activa en cualquier otra tarea que tenga como objetivo la ayuda a otros o el mejoramiento de la vida en sociedad confirma lo que decía la antropóloga norteamericana Margaret Mead: la civilización es una ayuda comunitaria. En este punto corresponde decir también que la persona que elige el voluntariado no es, necesariamente, alguien que tiene más tiempo disponible para dedicar sus horas a una causa con fines humanitarios, sino más bien el que tiene una más alta sensibilidad frente a situaciones que requieren de cooperación y que otras personas pasan por alto.

Por todo ello, merece destacarse una vez más el compromiso ciudadano asumido por quienes desarrollan tareas en forma voluntaria en las distintas organizaciones de bien público de nuestra provincia, labores que la gran mayoría de las veces se llevan a cabo en forma silenciosa y anónima ya que no persiguen otro fin que no sea el bienestar de la comunidad y la construcción de una sociedad más solidaria.

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