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¿Son evitables los conflictos?

Las coyunturas económicas y sociales que generan malestar en la comunidad tienden a favorecer la eclosión de conflictos y ante el surgimiento de tensiones entre distintos sectores se plantea la duda si esos desencuentros podrían haber sido evitados.

Pero el problema es que los conflictos son inherentes a la naturaleza humana y, por lo tanto, más que preguntarse si son evitables, lo que hay que hacer es tratar de entender los procesos que los generan y analizar cuáles son las posibilidades de resolución.

Nuestra columna de hoy está basada en la nota publicada en este matutino sobre el caso del Grupo Puerto Las Palmas, donde se refleja cómo ese grupo empresario chaqueño pasó de un conflicto ambiental que denunciaba contaminación de las arroceras del departamento Bermejo a un modelo de negocios que abrió de par en par las puertas a la transformación de una zona hasta ese momento considerada marginal en lo que se refiere a producción agronómica, por los tipos de suelo de baja productividad agrícola que tiene, para sentar las bases de un emprendimiento agroindustrial preparado para exportar sus productos a un mercado tan exigente y competitivo como es el de Estados Unidos.

En la nota mencionada, que lleva la firma de la periodista de este diario Leticia Muñoz, los integrantes de la empresa explican que el conflicto ambiental les brindó la oportunidad de descubrir una nueva actividad a la que, probablemente, no habrían llegado si no hubieran existido aquellas tensiones. "Salir por arriba sin confrontar, incorporando innovaciones", sintetiza un directivo del grupo empresario.

El historiador Yuval Noah Harari en su libro "De animales a dioses", sostiene que lo que ha permitido a la especie humana avanzar con grandes conquistas no fueron los actos egoístas de los individuos, sino la predisposición para sumarse, en forma coordinada, al esfuerzo de una comunidad.  Los grandes logros de la humanidad, dice el historiador, desde la construcción de pirámides hasta el asombroso viaje a la Luna, no se han basado en habilidades individuales, sino en la capacidad de mujeres y hombres de cooperar en grandes grupos de forma flexible. Es probable que lo que ocurrió en el caso que hoy nos ocupa tenga algo de eso, es decir, de una voluntad para sumarse a las preocupaciones de una comunidad. Por eso es importante hacer un esfuerzo para tratar de comprender el verdadero origen y las diversas dinámicas que adquieren los conflictos para, a partir de ahí, evaluar las diferentes alternativas de resolución que sean viables.

El doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, Darío Migliucci y la profesora de Psicología Social de la Universidad de Almería, Lucía López Rodríguez, señalan en el libro "El conflicto humano. Orígenes, dinámicas, secuelas y resolución de los conflictos contemporáneos" que la complejidad de nuestro sistema social, la capacidad simbólica del ser humano y sus motivaciones más básicas de reconocimiento, control o pertenencia favorecen innegablemente la aparición de tensiones y conflictos. "Los conflictos no son, por lo tanto, anómalos ni innaturales, sino inherentes a la naturaleza humana y, en cierta medida, inevitables", afirman. Más adelante, en la misma obra, observan que intentar evitar los problemas que plantean las confrontaciones constituye, de alguna manera, un modo poco eficiente de enfrentarse a esos desafíos.

Lo interesante de todo el proceso que atravesó el Grupo Puerto Las Palmas es la experiencia acumulada por quienes trabajan en este emprendimiento chaqueño, un conocimiento práctico que es clave para producir las transformaciones que necesita nuestra región. Seguramente hay otras empresas locales que también optaron por resolver los conflictos que se le presentan a través de estrategias innovadoras que, como se puede comprobar, generan enormes beneficios para la comunidad.  Y hablando de innovación, vale rescatar una reflexión del artista y diseñador alemán, Joachim Sauter, uno de los creadores de Terravisión (un software de cartografía en tres dimensiones desarrollado en el año 1993 en Berlín por la empresa alemana Art + Com, que se anticipó varios años a Google Earth): "La innovación necesita espacios para soñar. Y quizás más importante, espacios para cometer errores. Las complicaciones crean un conocimiento más profundo y una mayor comprensión de un tema. Si solo repites lo que tuvo éxito anterior, probablemente nunca crearás algo verdaderamente único."  

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