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Memorial romano a la madera de la selva argentina

"Se sabe que los bosques de algarrobo en la República Argentina tienen madera más que suficiente para pavimentar todas sus ciudades" (Ingeniero Civil Carlos Morales, "Los afirmados de Buenos Aires" – 1898) - Por Leo Ramos

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Mientras imprimen el David que se emplazará en el Domo del Centenario, escribo sobre un Memorial emplazado en 1906 en la Plaza de la Rotonda del Panteón de Agripa en Roma, dedicado a la madera de la selva argentina. 

Como sabemos, el Panteón de Agripa es la construcción de la antigua Roma en mejor estado de conservación, restaurada varias veces. Se construyó aproximadamente en el 125 de nuestra era, durante el reinado del emperador Adriano, que reemplazó una construcción anterior hecha por Agripa. De ahí la inscripción que se encuentra en la fachada del edificio: M.AGRIPPA.L.F.COS.TERTIUM.FECIT, que se traduciría como "Construyó Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez". Desde el 609 fue convertido en iglesia cristiana.

Frente a esa antigua inscripción coexiste un memorial dedicado a la selva argentina, por proveer el "piadoso silencio" que requiere para ser contemplada esta plaza de la historia de la Humanidad donde conviven el Panteón, esculturas de Bernini, fuentes medievales y obeliscos egipcios. Un diplomático argentino propuso a il Comune di Roma una solución práctica para evitar los sonidos y resbalones de tracción a sangre en su andar por adoquines de piedra.


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“La Municipalidad de Buenos Aires, al renovar el piso de la calle con madera de la selva argentina, quiso piadosamente rodear de religioso silencio las tumbas de los dos reyes de Italia. La comuna de Roma, agradecida por los sentimientos fraternos, colocó este memorial”.

El piadoso silencio

Hacia fines del siglo XIX, las calles que rodeaban al Panteón "Il Comune" las rellenaban con aserrín para amortiguar los ruidos que producía el tránsito a tracción a sangre, en señal de respeto a los sepulcros que están dentro del Panteón.

Quizás a modo gesto protocolar o de promoción de una "nueva tecnología", el diplomático Miguel Cané presentó un proyecto a la Municipalidad de Buenos Aires proveer a Roma el adoquinado de madera de algarrobo, que en la capital argentina se venía experimentando hacía décadas para superar las molestias producidas por el aserrín sobre el empedrado de la Plaza de la Rotonda. En reconocimiento al gesto de fraternidad, los romanos erigieron en la Plaza de la Rotonda un Memorial dedicado a la selva argentina.

"La Municipalidad de Buenos Aires, al renovar el piso de la calle con madera de la selva argentina, quiso piadosamente rodear de religioso silencio las tumbas de los dos reyes de Italia. La comuna de Roma, agradecida por los sentimientos fraternos, colocó este memorial".

Desde 1895, los adoquines de algarrobo fueron la solución más económica y durable, siendo el recurso más utilizado para cubrir buena parte de la ciudad. El Director General de Obras Públicas Municipales en 1898, el ingeniero Carlos M. Morales, escribió en su libro "Los afirmados de Buenos Aires": "El empleo del algarrobo representa muchos aserraderos funcionando en distintos puntos del país y, por consiguiente, trabajo para muchos hombres. Por otra parte, se sabe que los bosques de algarrobo en la República tienen madera más que suficiente para pavimentar todas sus ciudades…"  Para 1930, el espacio público porteño estaba enmaderado y cubría 1.350.000 m2 (citado en la publicación del Conicet de Francisco Coloca, "El Enmaderado en San José de Flores. Adoquines de madera rescatados en avenida Rivadavia".

La Municipalidad de Buenos Aires respondió a Miguel Cané creando la Resolución 12, de junio de 1903, que planteaba a la Municipalidad de Roma la pavimentación de la Plaza del Panteón con la provisión de adoquines de algarrobo, que la revista Caras y Caretas describe en su nota de 1916. Cané fue intendente de la ciudad de Buenos Aires entre 1892 y 1893, ministro de Relaciones Exteriores y del Interior, y diplomático en París. En 1898 ocupó una banca en el Senado donde impulsó, a pedido de la Unión Industrial Argentina, la Ley de Residencia. Falleció en Buenos Aires en 1905.

Deja constancia de la reparación la fotografía de Caras y Caretas de 1916: "El ingeniero Farinetti, jefe de sección de la Oficina Técnica Municipal de Roma, con sus ayudantes, inspeccionando los trabajos de reparación en el pavimento de madera de la Plaza del Panteón. Las reparaciones se hicieron con parte de los cien mil bloques de algarrobo obsequiados el año pasado a la municipalidad de Roma por la municipalidad de Buenos Aires".

De piedras y adoquines

En pleno debate sobre la pertinencia de réplicas de esculturas del mundo, que en Resistencia suman decenas, pregunto: ¿seguiremos en la senda de emplazar réplicas a modo de "Ciudad Disney de las esculturas"? ¿Qué nos pasaría a los resistencianos si en vez de importar esculturas mundiales ponemos a consideración este tipo de experiencias urbanas que colaboran como complemento para una provechosa "contemplación" de los monumentos culturales o naturales? ¿Podremos mejorar la cultura ciudadana, el espacio público, reafirmar identidades con este tipo de experiencias estéticas urbanas?

Porque sería mejor, en vez de recibir un piedrazo de una réplica del David, un adoquín de algarrobo que, con su aporte silencioso y conceptual, logró ubicarse en el universo de la cultura mundial a los pies del Panteón de Agrippa.

Recuperar la percepción de silencio urbano que es necesario para la contemplación; en un momento histórico previo a la intrusión del automóvil, al desarrollo de nuevos asfaltos y a las Guerras Mundiales.

No solamente queda el Memorial en la esquina de la Plaza de la Rotonda, sino también un modo de inserción cultural-institucional en el mundo, una selva argentina agotada y con monocultivos.

Posiblemente utilizando nuevos materiales lograremos recuperar ese "religioso silencio" que demanda la contemplación, y asimismo preguntarnos qué otros silencios necesitamos para recuperar la experiencia de convivir en la urbanidad. 

Textos consultados

Adoquines argentinos para Roma

Revista Caras y Caretas n° 925 - 24 de junio 1916

Los afirmados de Buenos Aires 

El enmaderado en San José de Flores. Adoquines de madera rescatados en avenida Rivadavia

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