Pichetto: "Hay que dejar de mirar al país desde la república del AMBA"
El auditor general de la Nación estuvo en el Chaco, en una recorrida por la región. En un amplio análisis, entrevistado por NORTE, habló sobre el futuro del país, la ayuda social, la obra pública y el desarrollo del interior.
Fotos: Miguel A. Romero
"Argentina tiene potencialidades y yo tengo una mirada esperanzadora, no apocalíptica", define, y al mismo tiempo se diferencia, Miguel Ángel Pichetto, auditor general de la Nación y pre-candidato a presidente de la Nación por Encuentro Republicano Federal, dentro de Juntos por el Cambio; aunque sostiene que el país está viviendo "un momento oscuro, con un pésimo gobierno".

Pichetto: Hay temas que son de logística e infraestructura vinculada a la producción regional que tiene un costo de flete muy relevante hacia los grandes centros de exportación y consumo. Uno de los grandes desafíos es recuperar el ferrocarril de cargas hay que trabajar fuertemente para que funcione y baje el costo operativo del camión y del flete.
-De todas formas, el ferrocarril de cargas mueve importantes volúmenes desde esta región…
-Esta es una visión integral, independientemente de que existen sectores ferroviarios que todavía funcionan, pero que requieren de inversión. Y otro tema central es hacer inversiones en la logística energética. Argentina tiene que terminar los gasoductos, los que sirven para la exportación, porque el mundo está ávido del gas y del petróleo que el país tiene. Para eso es necesario abrir un marco de seguridad jurídica y previsibilidad para que, sectores empresarios que vengan a invertir en Vaca Muerta o a la Patagonia, sepan que el valor será internacional y que las utilidades las pueden retirar. Son reglas de juego en el plano democrático porque estamos hablando de commodities internacionales que tienen un valor igual en cualquier lugar del mundo. También que la propiedad privada sea defendible, que los mapuches no afecten los caminos de los servicios gasíferos y petroleros, cosa que hacen habitualmente y extorsionan. Reestablecer el principio de que la propiedad privada en Argentina es importante. Y hacer gasoductos también implica proveer de gas a la región mesopotámica, a las provincias que no tienen gas natural y que es una vergüenza que no lo tengan, teniendo este país los principales yacimientos de gas y de petróleo del mundo, y debe ser en un horizonte relativamente corto porque el mundo cambia en 2035-2040, se dejarán de utilizar combustibles fósiles para cambiar hacia las energías renovables, donde Argentina está teniendo también un desarrollo importante en la Patagonia, con el viento, y en el Norte con el sol. Es el mundo que viene, tenemos que prepararnos, pero en el medio tenemos que explotar esos recursos para que generen dólares y cambien la ecuación de la deuda externa de Argentina y para que el país también resuelva los problemas sociales. Para ir a un mundo del trabajo. Para eso hay que modernizar las normas laborales y bajar la carga impositiva. Y hay que terminar con los planeros, y no lo digo despectivamente, lo digo por ese mundo de las organizaciones sociales, de los gerentes que intermedian los planes, los gerentes de la pobreza, son gerentes de multinacionales donde la plata del Estado les llega y no sabemos cómo se reparte porque no hay controles. Y además son sectores que terminan extorsionando a los gobiernos locales, cortando calles y haciendo imposible la vida.
Las políticas sociales
-¿Su concepto de eliminar planeros significa eliminar la ayuda social y ese soporte que llega a los sectores más vulnerables?
-Hay distintos planos. La Asignación Universal por Hijo (AUH) que da el Estado de manera clara y llega a través de una operación bancaria, no hay por qué eliminarla. Es un apoyo a familias humildes con hijos. Es fundamental mantenerla. Y si alguna persona necesita un plan, esa ayuda tiene que llegar bancarizada. Si alguna persona está desocupada, y necesita el apoyo del Estado, el Estado debe estar.
-¿No alcanzan los controles iniciados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, al menos con respecto al programa Potenciar Trabajo?
-Yo no critico todo. Las cosas que se hacen medianamente bien deben reconocerse. La ministra Tolosa Paz, al asumir, lo primero que hizo fue un relevamiento para ver quién es quién. Y se encontró con que había más de 200 mil planes de gente que tenía bienes, que pagaba impuestos, que compraba dólares. Y los dio de baja. Me parece que hizo lo correcto, pero creo que hay que hacer una depuración mayor. Hay que generar condiciones para que el mundo de trabajo y de la producción vuelva a la Argentina.
La Asignación Universal por Hijo (AUH) que da el Estado de manera clara y llega a través de una operación bancaria, no hay por qué eliminarla.
"Conozco el poder de las economías regionales"
-Hay pre-candidatos que proponen eliminar el gasto del Estado en la obra pública. ¿Usted qué concepción tiene sobre esa inversión con recursos públicos?
-Las obras que son de infraestructura necesaria para las provincias como puentes, caminos, debe llevarlas adelante el Estado. Después se pueden buscar alternativas. Hay inversión privada. Hubo un intento de Macri se hacer el proyecto de Participación Público-Privada (PPP) pero fracasó porque vino la denuncia sobre "Cuadernos" y paralizó la obra pública, impactó fuertemente sobre todas las empresas de obra pública y los bancos quitaron el apoyo financiero. Hay que hacer obra pública y dejar de mirar al país desde la república del AMBA, que es la Capital y la Provincia de Buenos Aires. Hay que mirar al interior. Vengo desde la provincia de Río Negro, conozco el poder de las economías regionales, del turismo, conozco la potencialidad del país en materia agropecuaria, la minería también es un dato relevante. Hay que hacer minería sin contaminar las aguas, porque Argentina es dueña de minerales como cobre, litio, plata, el níquel, que son los minerales del cambio climático, que el mundo demandará para la reconversión de la industria automotriz y de la eliminación de los combustibles fósiles que contaminan. Argentina tiene potencialidades y yo tengo una mirada esperanzada, no apocalíptica.

"Van a perder la elección y tienen que colaborar en su salida".
-En este momento del país, con un escenario de alta inflación y pobreza ¿le parece que la oposición política podría tener hoy un rol más colaborativo y no tan rupturista?
-De hecho, lo hemos tenido. Hay un punto culminante de la gestión de Alberto Fernández, que es cuando Argentina estaba al borde del default, en el momento de la renegociación de la deuda con el FMI. Ahí la oposición votó (en el Congreso, a favor del acuerdo), cuando La Cámpora se bajó y no votó o votaron en contra. Ahí hubo una actitud colaborativa. Pero hay que decir también que este gobierno no dialoga. Cada vez que habla el Presidente, ataca, agrede. Yo no hablo mal de otros políticos. No vengo al Chaco a hablar mal del gobernador, vengo a exponer mis ideas, a hablar de mi visión del país. Pero el tema de que el otro es el enemigo, es tremendo para la Argentina. El nuevo gobierno tiene que convocar a un diálogo institucional con todos los actores de la vida argentina y también con los sectores políticos del Frente de Todos que van a perder la elección y que tienen que colaborar en su salida.
Cada vez que habla el Presidente, ataca. Yo no hablo mal de otros políticos. No vengo al Chaco a hablar mal del gobernador, vengo a exponer mi visión del país.
"La violencia siempre está precedida por las palabras"
-¿Ve que será un año difícil con los tiempos que hay entre las PASO y las generales?
-Será muy difícil y mucho más porque las variables económicas vienen para peor. Estamos en un límite muy finito en el Banco Central con las reservas, y cuando se agoten estaremos frente a un proceso de devaluación producida por el mercado.
-En ese escenario tan endeble ¿usted cómo toma conceptos como los de Mauricio Macri que habla de "semi-dinamitar todo" en un eventual nuevo gobierno?
-Creo que lo planteó de una manera exorbitante, dando a entender que los cambios que necesita Argentina son muy importantes y fuertes. Hay que hacer cambios que impliquen un sendero capitalista, esa fue la intención. Yo no hubiera utilizado esos términos, pero tampoco, y es mucho más terrible, lo que dijo el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández.
-Claro, usted lo consideró muy irresponsable…
-Sí, porque dijo que, si la oposición gana las elecciones, va a correr sangre en la Argentina. Cuidado con eso porque la violencia siempre está precedida por las palabras.
-Pero le propongo interpretar esos conceptos. ¿Pudo haberse referido a que las reformas profundas que plantea la oposición, si afectan derechos, traerán en las calles esas consecuencias?
-Yo no creo que pase eso si hay un proceso de acompañamiento de sectores culturales y de medios, y si hay una comprensión de que la Argentina tiene que cambiar ingresando a una visión del capitalismo productivo, que no es mala palabra.
"Hay que tener una política internacional occidental"
En materia de política exterior, Miguel Ángel Pichetto resalta la necesidad de reforzar las relaciones dentro del Mercosur, con la premisa de "consolidar un bloque exportador, y terminar de hacer el acuerdo con la Unión Europea".

En ese plano, el dirigente habló también de diseñar "una política mirando a la Antártida, porque Argentina tiene proyección desde el punto de vista territorial, y en conjunto con Brasil, que tiene intereses. O lo hacemos con Brasil, o Brasil lo hace con los ingleses en Malvinas".
Por eso, sostiene que el país debe tener "una política internacional occidental, y cortar relaciones con países que no cumplan el pacto democrático". Sin embargo, rescata que China es un socio comercial capitalista. "Tiene una forma de gobierno comunista, pero el 80% del PBI es capitalista. Hay que mantener relaciones pragmáticas inteligentes", define.
"Un ministerio que reparta subsidios y se ocupe de las minorías me parece erróneo"
-¿Cuáles son sus propuestas para respaldar y apoyar a las diversidades sexuales y qué lugar ocupa el Ministerio de las Mujeres?
-Tuve una participación muy activa como presidente del bloque de senadores a lo largo de 18 años en el Senado. He votado todas las leyes de la diversidad, el matrimonio igualitario entre ellas. Me he peleado con el actual Papa. Voté también a favor del aborto. A mí no me corren con esos temas, pero creo que el tema de la mujer debe estar centralizado en la Jefatura de Gabinete y en cada ministerio debe haber un área Mujer, con políticas unificadas. Un ministerio que reparta subsidios y sólo se ocupe de las minorías de la diversidad, me parece erróneo, porque la problemática de la mujer es más amplia", plantea. Y completa: "Hay mujeres violentadas, no hay lugares para alojarlas, hay problemas en el acceso laboral, y a igual tarea que el hombre, la mujer no tiene igual remuneración. Hay que respetar la diversidad, no tengo problema con nadie que tenga una visión sexual diferente, creo en la libertad".
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