Una enfermedad silenciosa
La Organización Mundial de la Salud advierte que el mal de Chagas es una enfermedad "silenciosa y silenciada", no sólo por la lenta evolución clínica que experimenta la misma y porque con frecuencia se presenta sin síntomas, sino también porque afecta principalmente a los sectores más pobres de la población que tienen menos recursos para instalar el tema como una cuestión central en la agenda pública.
La enfermedad se transmite a través de la picadura de una vinchuca infectada por el parásito Trypanosoma cruzi. También existe la posibilidad de transmisión mediante el consumo de bebidas o alimentos contaminados con materia fecal de vinchucas infectadas, por transfusiones o trasplantes. Sin embargo, en nuestro país no se han detectado casos de transmisión por estas vías. La vía que genera el mayor número de casos nuevos cada año sigue siendo la de la transmisión de madre a hijo durante el embarazo. Los estudiosos de la enfermedad aclaran que no se transmite a través de la leche materna, ni por convivir, besar, abrazar o tener relaciones sexuales con personas con Chagas.
Lo que sí se comprobó es que existe una combinación de factores (biológicos, ambientales y sociales, como la pobreza) que aumentan las posibilidades de una persona de contraer la enfermedad. Los investigadores explican, por otra parte, que el Trypanozoma cruzi es un parásito que presenta una complejidad mayor comparada con otros organismos similares, lo que hace que sea más difícil encontrar una inmunoterapia efectiva para el paciente en el corto plazo. De todas maneras, es una enfermedad que tiene altas probabilidades de curación si se detecta en forma temprana y se comienza con un tratamiento adecuado en sus etapas iniciales. Dicho de otra manera, si hay diagnóstico temprano, el tratamiento es altamente efectivo.
La Organización Mundial de la Salud sostiene que la enfermedad de Chagas forma parte de un problema de salud pública que tiende a aumentar cuando se deterioran las condiciones de vida de la población y, sobre todo, cuando se resiente el acceso a los servicios de salud de los sectores más vulnerables. En este sentido, la situación económica y social por la que atraviesa nuestro país, con un alto porcentaje de la población viviendo por debajo de la línea de pobreza, debe ser un llamado a redoblar los esfuerzos en el sistema público de salud para garantizar el acceso a los servicios sanitarios a las familias más vulnerables. Debe tenerse en cuenta que, tal como lo señala la Organización Mundial de la Salud, casi un 30% de las personas que sufren la enfermedad tienen altas probabilidades de desarrollar algunos daños cardíacos, tales como miocardiopatía, alteraciones del ritmo en el corazón, aneurisma apical e insuficiencia cardíaca causada por el daño progresivo provocado al músculo cardíaco. Es clave, entonces, el acceso al diagnóstico y al tratamiento de la población en situación de riesgo y también, por supuesto, el control vectorial. Serán fundamentales todas las medidas de prevención que, en ese sentido, se adopten como, por ejemplo, asegurar el acceso a una vivienda digna a la población de más bajos recursos, fortalecer la red sanitaria para la atención primaria en las zonas más vulnerables y garantizar fumigaciones periódicas con los controles epidemiológicos adecuados.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud confirma que, en los países de América Latina, la enfermedad de Chagas es frecuente sobre todo en poblaciones pobres. El organismo internacional estima que afecta a 6 - 7 millones de personas. En abril del año pasado se reglamentó en nuestro país la ley nacional 26.281 de Prevención y Control de todas las formas de Transmisión de la Enfermedad de Chagas, que había sido sancionada en 2007. La norma declara de interés nacional y carácter prioritario la prevención y control de esta enfermedad hasta su definitiva eliminación en todo el territorio nacional. Un aspecto a destacar de la reglamentación es que promueve la realización de estudios a las embarazadas para determinar si padecen la enfermedad y, de ser así, recibir tratamiento y, en caso de ser necesario, tener acceso a un tratamiento adecuado para sus hijos. Es importante continuar con las campañas que se llevan a cabo para generar conciencia en la población y para lograr que las mujeres en edad fértil y los bebés nacidos de madre afectada, accedan a un diagnóstico y tratamiento oportunos.










