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El mundo mira a China

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició ayer una visita de Estado de dos días a China para firmar acuerdos comerciales con el gigante asiático.

La figura del mandatario brasileño se suma a la lista de líderes que en los últimos meses viajaron para entrevistarse con Xi Jinping que, a su vez, viene de mostrar al mundo el acuerdo logrado con la mediación de Pekín entre dos históricos rivales de Medio Oriente: Irán y Arabia Saudita. ¿La centralidad del sistema global se desplaza hacia Oriente?

Antes de Lula da Silva viajaron a Pekín el presidente francés, Emmanuel Macron; la titular de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen; el presidente de España, Pedro Sánchez y su par de Irán, Ebrahim Raisi. Cada uno a su turno mantuvo un encuentro con el mandatario chino, que cumple su tercer mandato con una agenda que lo coloca en el centro del escenario internacional bajo la atenta mirada de la otra potencia global: Estados Unidos. Washington no oculta su preocupación por este avance del gigante asiático. La Casa Blanca publicó en octubre pasado un documento con los detalles de la Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Biden. Allí señala, textualmente, que Estados Unidos se propone "competir de manera eficaz con la República Popular China, que representa el único competidor que tiene la intención y, cada vez más, la capacidad de redefinir el orden internacional, y al mismo tiempo contener a una Rusia peligrosa". De este modo, EEUU se resiste a quedar de brazos cruzados en esta transformación que experimenta el orden internacional, que ya no es por cierto el que quedó configurado tras la Segunda Guerra Mundial. China, por su parte, no oculta su intención de diferenciarse de EEUU. Xi Jinping, propone un plan de paz para el conflicto en Europa del Este, mostrando un perfil de mediador interesado en detener la guerra. En esa línea se inscribe su movida diplomática para promover un acercamiento entre Teherán y Riad, que finalmente se concretó para sorpresa de quienes parecen no advertir la creciente influencia del gigante asiático en Medio Oriente.

Brasil, por su parte, informó ayer que la visita del presidente Lula se lleva a cabo para fortalecer vínculos comerciales y firmar acuerdos en áreas relacionadas con la tecnología y la transición energética, además de tratar otros temas incluidos en la agenda bilateral como la iniciativa para concretar transacciones comerciales entre Brasil y China en yuanes, es decir, prescindiendo del dólar en ese tipo de operaciones. Pero lo que más hizo ruido en las últimas horas fueron las declaraciones del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien tras volver de Pekín dijo que Europa debía tomar cierta distancia de la posición de EEUU en lo que hace a la tensa relación que Washington mantiene con China. Quienes defendieron la opinión del presidente francés argumentaron que el mandatario optó por el pragmatismo político frente a las tensiones que se viven en el mundo actual.

Pero Estados Unidos, como era de esperar, también mueve sus piezas y ordenó a la jefa del Comando Sur, Laura Richardson, que vuelva a realizar visitas protocolares a varios países de América Latina, entre ellos la Argentina. En efecto, está previsto que Richardson llegue a Buenos Aires el próximo lunes y que mantenga una reunión con el ministro de Defensa de nuestro país, Jorge Taiana para analizar, entre otros temas, la cuestión de los recursos naturales y el vínculo de los países de la región con China. El año pasado, en otra gira que Richardson realizó por América Latina con los mismos objetivos, la jefa del Comando Sur expresó preocupación de EEUU por el avance de China en la región.

Pekín controla actualmente casi la mitad de los puertos más importantes del mundo, con un total de más de 80 terminales en 40 países, donde ya operan sus buques que forman parte de la flota más grande del planeta. Su fuerte presencia en los mares tiene una estrecha relación con el ambicioso proyecto, bautizado la Franja y la Ruta de la Seda, que puso en marcha en el año 2013, una iniciativa que utiliza para consolidarse como un actor central en el escenario internacional.

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