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Alimentación saludable desde la primera infancia

Se debe promover una alimentación más saludable desde la niñez y para eso es importante que, al momento de elegir, las familias tengan información clara sobre cuáles son los productos que contienen excesos en nutrientes críticos, como azúcares, grasas y sal. En ese sentido, es clave el sistema de etiquetado frontal que se está implementando de manera gradual, con octógonos negros que advierten sobre contenidos que son dañinos para la salud.

Según una encuesta realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, solo tres de cada diez personas que compran alimentos o bebidas leen con detenimiento la información nutricional impresa en los envases. Pero eso no es todo: sólo la mitad de los que se detienen a chequear esa información reconocen que entienden lo que significa. De esa manera, son pocas las personas que encuentran argumentos que ayudan a cambiar hábitos y a optar por alimentos más saludables.

La ley nacional de Promoción de la Alimentación Saludable, número 27.642, también es conocida como "ley de etiquetado frontal" acaba de cumplir un año de vigencia. La norma impone obligaciones relacionadas a la información nutricional que deben recibir los consumidores. Concretamente, establece un sistema de etiquetado frontal, a través de octógonos negros que advierten sobre el contenido en exceso de nutrientes críticos como azúcares, grasas y sal que son dañinos para la salud y están presentes en alimentos y bebidas. Debe señalarse que los sellos ofrecen información concreta y simple que facilita la comprensión del consumidor y esto no es menor ya que de otra manera tendría que emplear más tiempo para buscar e interpretar la información nutricional en los envases de los productos alimenticios que muchas veces está impresa en letra casi microscópica y resulta difícil de entender.

Hay que recordar que Argentina no es el primer país en implementar el sistema de etiquetado frontal. Otros países como México, Uruguay y Chile han puesto en marcha mecanismos similares para que la información sobre el contenido de los alimentos llegue de manera más clara al público consumidor. Además, hay abundante evidencia científica que confirma que el etiquetado frontal arroja buenos resultados ya que se comprobó que, en esos casos, al estar mejor informadas, las personas evitan los alimentos que contienen varios sellos de advertencia, es decir, aquellos que tienen nutrientes menos saludables. Esto hizo, por otra parte, que los fabricantes de productos alimenticios comiencen a optimizar el contenido nutricional de manera tal que sean alimentos más saludables. En Chile, por ejemplo, una investigación reveló que en los establecimientos escolares la presencia de alimentos y bebidas con sellos de advertencia disminuyó del 90 % en 2014 al 15 % en 2016.

En el país transandino también está vigente una norma para promover la alimentación saludable para lo cual establece la obligación del etiquetado frontal de los productos alimenticios, es decir, la incorporación de sellos y leyendas precautorias a los productos que tengan exceso de nutrientes críticos que se agregan a los alimentos durante su proceso de elaboración. En nuestro país, en tanto, la ley 27.642 fijó como plazo hasta el 20 de noviembre de este año para que las empresas productoras de alimentos envasados procedan a colocar en todos sus productos que contengan nutrientes críticos en exceso los sellos octogonales en sus envases o paquetes. Además, la norma establece la prohibición de publicidad, promoción y patrocinio de los alimentos y bebidas sin alcohol que contengan al menos un sello de advertencia dirigida a niños, niñas y adolescentes. Este último dato no es menor. Según Unicef, la exposición de los chicos a la comunicación de medios digitales de alimentos y bebidas de bajo valor nutricional, con exceso de sal, azúcar y grasas es un problema que no debe pasar por alto. El organismo internacional llevó a cabo un sondeo entre niños, niñas y adolescentes argentinos que reveló que ocho de cada diez chicos reconocieron estar expuestos a publicidades de alimentos y bebidas que aparecen cada vez que se conectan a internet.

Es necesario promover una alimentación más saludable ya desde edades tempranas. Hay que tener en cuenta, además, que se trata de un gran desafío especialmente en estos tiempos en los que amplios sectores de la población se vieron afectados por los aumentos de precios de frutas y verduras, que se volvieron inalcanzables para muchos hogares.

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