Amenazas para la biodiversidad
La deforestación, el avance de la frontera agrícola y el uso excesivo de sustancias químicas para el control de plagas provocaron un drástico descenso en la población de insectos en distintas regiones del planeta. Algunas estimaciones hablan de una disminución de 75 % en los últimos 50 años. Según los entomólogos, la reducción de insectos afecta a procesos que son fundamentales para la biodiversidad, los ecosistemas y para la supervivencia humana.
El Programa para el Medio Ambiente de la ONU fue uno de los primeros en plantear el problema de la reducción de insectos, al señalar que son uno de los pilares de los ecosistemas ya que desempeñan roles clave en la polinización, el ciclo de nutrientes, las cadenas alimenticias de aves y otros insectívoros. Por su parte, el biólogo británico, Dave Goulson, señala en su libro "Planeta silencioso. Las consecuencias de un mundo sin insectos", que la desaparición de los mismos se traducirá, tarde o temprano, en una amenaza para el bienestar humano, ya que son necesarios para procesos como la polinización de cultivos, el reciclado de hojas y de cadáveres de muchas especies de animales. El experto explica que si bien muchas personas asocian a los insectos con las molestias que provocan algunos de ellos en los asentamientos urbanos, se olvidan que realizan múltiples tareas que son beneficiosas como mantener el suelo sano y controlar plagas, entre otras muchas cosas más. Además, dice Goulson, muchos animales de mayor tamaño como aves, peces y anfibios, dependen de ellos para alimentarse. Según sus cálculos, cada año se vuelcan cerca de 3 millones de toneladas de pesticidas en todo el planeta y muchos de ellos muestran cada año un mayor grado de toxicidad.
Un informe del Programa de Medio Ambiente de la ONU observa que el uso generalizado de insecticidas, la fragmentación de los hábitats y el cambio climático suponen múltiples amenazas para los insectos y es por eso que sus poblaciones están sufriendo un fuerte descenso en distintas regiones. También el organismo especializado de la ONU que coordina actividades para erradicar el hambre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Onuaa, más conocida como FAO, advirtió que en algunas regiones comienza a observarse una preocupante reducción en la población de abejas debido a la falta de hábitats adecuados para ellas. En ese sentido, el organismo recordó que los servicios de polinización que brindan estos insectos son esenciales: más del 75 % de los cultivos de alimentos del mundo dependen de la polinización. Sin abejas, advierte la FAO, muchos de los alimentos nutritivos que llegan a las mesas de miles de millones de hogares en todo el planeta no existirían. Por eso, lanzó un llamado para generar conciencia sobre el uso excesivo de insecticidas y para convocar a la población a cultivar plantas con flores, evitando el uso de sustancias químicas que puedan dañar a estos insectos.
Según el biólogo Goulson, hay abundantes pruebas científicas que confirman la desaparición de insectos en bosques y praderas de Alemania y la reducción de abejas y moscas de las flores en el Reino Unido. Para el experto, esto se debe a que buena parte de los hábitats ricos en poblaciones de insectos han sido arrasados, quemados o convertidos en campos para la producción agrícola. Observa, por otra parte, que el fenómeno de la reducción de insectos también está vinculado al empleo de nuevos productos químicos que son más tóxicos para los insectos que cualquiera de los que existían hace 50 años.
El investigador español, Francisco Sánchez-Bayo, estimó que un 41 % de las especies de insectos que son conocidas se encuentran en peligro de extinguirse en las próximas décadas, si no se adoptan medidas para reducir el impacto del avance de la frontera agrícola y del empleo de sustancias químicas. La agencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), en tanto, lanzó una campaña llamando a cuidar la biodiversidad agrícola ante las noticias que confirman que se volvieron a registrar sequías, lluvias intensas o nevadas en regiones donde esos fenómenos eran poco frecuentes. Mantener la biodiversidad es clave para garantizar una alimentación saludable, remarca este organismo especializado de la ONU.










