Cuarenta años después
Hoy despertó con un dolor tenaz en la pierna derecha. Culmina el año 1869 y el señor Sarmiento es presidente de la República. Vernet se ilusionó con este nombramiento. - Por Marcelo Vernet*

Conserva una elogiosa carta que el señor Sarmiento le envió desde Estados Unidos, cuando se desempeñaba como representante de la República Argentina ante la Unión y, como tal, continuó sin resultado alguno la infructuosa gestión iniciada por su antecesor, el ya fallecido general Carlos María de Alvear, reclamando al gobierno de Estados Unidos una reparación por la destrucción de la colonia de Malvinas perpetrada por ese país entre fines de 1831 y principios de 1832.
Anoche soñó con las islas, nevaba. Anduvo trepando la barranca que cae sobre la Bahía Grande hasta las ruinas del fuerte que construyeron los franceses. En el viento, la voz de María lo llamaba desde las casas. Toda la noche, según cree, anduvo trepando y cavando en las ruinas del fuerte para encontrar la medalla que allí enterró Louis-Antoine de Bougainville cuando solemnemente fundó Puerto Luis, el 5 de abril de 1764. Y amaneció con la pierna derecha dolorida, en su cuarto de la quinta "Las Acacias", en San isidro, en noviembre de 1869, sin nieve.
Aunque hace casi un año espera una respuesta al escrito que presentó el 23 de enero a las autoridades nacionales, aunque el dolor en las piernas es tenaz, ha resuelto esa mañana del 27 de noviembre preparar un nuevo y extenso petitorio, esta vez, dirigido al Congreso de la Nación.
Lo que mueve su ilusión, un poco deshilachada, es una nota que publicó en su diario Don José Hernández, donde en primera página, a dos columnas, se Iee: "Malvinas: cuestiones graves". Ayer, algunos amigos llegaron a su casa agitando la edición del Río de la Plata con manos entusiastas. Se leyó y releyó el editorial de Hernández, acompañado de habanos y jerez.
Desde el 19 de noviembre viene apareciendo en las páginas del Río de la Plata "la interesante relación del viaje a las Islas Malvinas" del comandante Augusto Lasserre, con la que Hernández ha pretendido llamar la atención del público y del gobierno sobre el asunto Malvinas. Y ahora, en su nota, Hernández recuerda la próspera colonia fundada por Vernet, su destrucción a manos de un buque de guerra estadounidense que defendía los intereses de los loberos yanquis, la posterior ocupación inglesa, el fracaso de las gestiones diplomáticas. Fustigaba "la indiferencia de nuestros gobiernos, absorbidos por intereses transitorios de la política interna" y esgrimía, en la parte que más entusiasmaba a sus amigos, que "… deber es muy sagrado de la Nación Argentina velar por la honra de su nombre, por la integridad de su territorio y por los intereses de los argentinos. Esos derechos no se prescriben jamás". Remarcaban el "no se prescriben jamás". "Habla de mí como si hubiera muerto", fue el lacónico comentario de Vernet.
Por la mañana, sin embargo, va rengueando hasta el arcón que huele a yodo y sal, y carga el fardo atado con tientos en el que ha ido ordenando sus documentos. El diario de ayer aún duerme plegado en su escritorio. Como tantas veces, para sumar una prueba más, toma pluma y papel y se pone a copiar el artículo. Escribe: "Islas Malvinas: cuestiones graves" con su letra cada vez más ventosa, ahora que tiene 78 años, no nieva en "Las Acacias" y el único frío grande que espera es el de la muerte.
"En 1828 el gobierno cedió al señor D. Luis Vernet la isla llamada de la Soledad, a condición de formar en ella una colonia a su costa. Esta se realizó con el mejor éxito después de vencer todas las dificultades inherentes a una empresa de tal magnitud (…) Esas islas por su posición son la llave del Pacífico y están llamadas indudablemente a un gran porvenir (…) La usurpación no solo es el quebrantamiento de un derecho civil y político; es también el quebrantamiento de una ley natural.
"Los pueblos necesitan del territorio con el que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de nuestros pulmones (…) El precedente de la injusticia es siempre el temor de la injusticia, pues si la conformidad o la indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo o de usurpación?"
(Fragmento de la nota editorial "Islas Malvinas: cuestiones graves", publicada por José Hernández en el diario El Río de la Plata el 26 de noviembre de 1869. Fondo Luis Vernet, AGN, legajo 135, documento 33).
*Fragmento de "Malvinas, mi casa", de Marcelo Luis Vernet.










