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De sueños, pasiones y otras canciones

Pese a ciertas causas y azares, la vida continúa indefectiblemente. Luego del trabajo fuimos al bar de siempre y nos sentamos en la mesa de siempre los cuatro de siempre. - Por Alberto Solís Bonastre

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No había muchos motivos buenos para brindar, tan solo el hecho de tener trabajo y de ser amigos por muchos, miles de años.

-Vamos a beber por los buenos momentos y las malas personas que sabemos esquivar con tiempo a diario.  Y por el maestro que nos enseño todo lo relativo al sexo y luego nos prohibió todo lo que nos enseñó. Y por el que nos dio una madre y un padre que nos querían, y por el que nos dio telescopios para que no pudiéramos ver lo que teníamos cerca, y por el que convenció al presentador del noticiero de la teve de que nos volvieran a todos locos todos los días con sus noticias en su mayoría absurdas.

 -Qué querías ser cuando niño?

-Yo quería ser domador de leones, cantante de rock, inventor de cosas raras y necesarias; piloto y jugador de fútbol, arquero de Chaco For Ever y de River Plate  y todas esas cosas que quieren ser los niños.

-Piloto de qué? Piloto de lo que sea, carajo! Piloto de automóviles o de SuperJumbos que viajan mil horas alrededor del mundo con azafatas bonitas..

-Y ahora qué quieres ser? -Jugador de fútbol, rockstar, inventor, domador de leones, piloto, arquero de For Ever y de River a la vez.  

-Pensé que tus sueños se habrían adaptado a las circunstancias a estas alturas. No soñaste con casarte?

-Me preguntaste que soñaba de niño. Tener esposa, hijos, suegros de fastidio o agradables de esas cosas sueñan los grandes. Los adolescentes y los jóvenes sueñan con tener una novia, o una chica bonita al menos por un año, o por mes los mas afortunados.

Y hablando de eso…Me coloqué mi abrigo largo, bebí el ultimo trago,  saludé a mis amigos y salí por la ´puerta trasera de aquel bar, rumbo a mi mansión de amplios dos ambientes con balcón a la avenida. Allí, alguien esperaba para hacer realidad ambas cosas: sueños y pasiones.

II

El cuarto mide seis metros, así que puedo recorrerlo entero varias veces al día. La enorme cocina comedor cobija tambipen libros, discos y sillones. Y revistas de viajes. Todo lo que un hombre necesita es viajar. No hay nada en los colegios que no se pueda aprender en un micro viajando hacia algún lugar de vacaciones. Por alguna extraña razón los hombres del poder han escogido prácticamente todos los libros equivocados. Te enseñan bailes que tus pies no pueden seguir. Piensan en cosas en las que no puedes pensar. Te dan regalos y no saben que todos los bolsillos de tu chaqueta tienen que estar vacíos. Persiguen a mujeres a las que no les ves ninguna gracia y tus chicas nunca valen gran cosa para ellos. Sólo estás realmente solo cuando no puedes oír lo que piensas. Hay un millón de mujeres en la calle y todas tienen alguna gracia. O prácticamente todas. Pero también quiero enamorarme, claro. Quiero abrazar a ciertas mujeres que se merecen tanto como quiero intimar con ellas. Me gustaría querer abrazar a la misma mujer todos los días con la que quiero despertarme siempre.. Todo llegará. A ver, dejame hacer mis planes. Los días tienen bordes afilados como una lata de atún y el cielo cuelga de un gancho de carnicero. Ten cuidado con eso. No vayas nunca mas allá del abismo.

  Me siento francamente bien con mis sueños. He aprendido a ordenar mis viejos libros y discos favoritos y sé cuando falta alguno. Necesito un consejo tanto como necesito saber cómo tienen sexo los astronautas.  Puedo estar solo más tiempo del que nadie puede imaginar. La chica rubia no quiere que le hagan más daño. Cuando salga de aquí seré el único hombre para la chica rubia, y ella nunca comerá nada que yo no le dé, y yo nunca le daré veneno sin antídoto. Viviremos juntos, dormiremos juntos y nunca le abriremos la puerta a los extraños. En navidad organizaremos defensas antiaéreas para los regalos y visitas que no sean nuestros. No tendremos amigos y yo dispararé sobre sus enemigos y ella contra los míos indistintamente. Por las mañanas la dejaré dormir. Las cicatrices de nuestros golpes de palabras, insultos, no durarán más de un par de horas. Nos pediremos disculpas y lloraremos luego. Y luego mil besos.

 Para cuando las desgracias vengan a visitarnos ya nos habremos mudado. Lavaré los platos y beberé cerveza mientras espero a que vuelva del trabajo. Cuando me pregunte cómo me ha ido siempre le diré que todo ha ido bien y ella nunca sabrá cuándo miento. La chica rubia nunca tendrá que escalar el muro ni la escalera porque yo siempre estaré en casa.

-"La tristeza no tiene fin. La felicidad si." me dijo un día mientras despertábamos entre sábanas con aliento a pasión y almohadas de triple equis. Y le respondí con una sonrisa y algo parecido a una caricia y seguimos durmiendo sin ir al trabajo los dos.

 Y eso es todo. El resto, ya lo saben,  tan solo son canciones

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