Infancias vulneradas
Según datos aportados por Unicef, a partir de un sondeo realizado en todo el país, casi 59 % de los niños y las niñas de 1 a 14 años fue víctima de violencias. La encuesta reveló, además, que el 42 % de los que respondieron la consulta dijo que recibió castigos físicos y el 51,7 % padeció algún tipo de agresión psicológica. Desde la Organización Mundial de la Salud se propone trabajar en la prevención, apoyando a los padres y formándolos en la crianza de los hijos y haciendo cumplir las leyes que proscriben este tipo de violencias.
OMS advierte que el maltrato infantil genera, entre otras cosas, problemas de salud física y mental que duran de por vida, sin olvidar que sus consecuencias sociales y laborales pueden, a la larga, ralentizar el desarrollo económico y social de un país. El organismo observa, por otra parte, que con frecuencia el maltrato infantil queda oculto y que solo una parte de los niños que son víctima de malos tratos recibe en algún momento el apoyo de profesionales de la salud.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) coincide en señalar que la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes perjudica no sólo su salud física y emocional, sino también el desarrollo cognitivo y la autoestima. Por ese motivo, la oficina local del organismo internacional lanzó el año pasado una campaña para recordar a los adultos responsables de la crianza de niños, niñas y adolescentes que se debe promover las relaciones de confianza, respeto y afecto hacia los más pequeños.
Este grave problema, el del maltrato en la infancia, está presente en todos los grupos sociales. Uno de los testimonios más conmovedores que salió a la luz es el del ex tenista Guillermo Pérez Roldán, quien -ya en la edad adulta- denunció ante la justicia a su padre y entrenador por los abusos físicos y psíquicos que recibió tanto en los entrenamientos como en el hogar familiar. El caso tomó estado público y algunos pormenores de lo que padeció el deportista se conocieron a través del documental "Guillermo Pérez Roldán Confidencial" que se estrenó el año pasado.
Según la investigación realizada por Unicef, que se llevó a cabo entre los años 2019 y 2020, en nuestro país casi el 59 % de chicas y chicos cuyas edades oscilan entre 1 y 14 años experimentan prácticas violentas de crianza en sus hogares; mientras que el 42%, recibe castigo físico (incluye formas severas, como palizas y golpes con objetos) y el 51,7%, agresión psicológica (como gritos, amenazas, humillaciones). Además, el 11% de las mujeres de entre 15 y 49 años sufrieron violencia sexual durante su infancia.
La infancia es un período fundamental en la vida de una persona y es por eso que la sociedad debe tener en claro que la educación de los niños siempre debe darse en un contexto de respeto y afecto, y que los golpes y amenazas dañan la autoestima de quienes se encuentran en esta etapa de la vida. Por ello, se deben desalentar todas aquellas prácticas que, con la excusa de formar el carácter de los más chicos, descargan violencia contra ellos.
En la tarea prevención de los malos tratos es clave el rol que desempeñan las docentes de los niveles inicial y primario que, por estar en contacto diario con los chicos, suelen ser las que dan la alerta temprana cuando detectan algún episodio que afecta la salud física y emocional de los niños.
Como bien plantea Unicef, es necesario promover entre los adultos los modelos de crianza positiva y buen trato para que sean aplicados tanto en las familias como en las comunidades, a fin de que niñas, niños y adolescentes crezcan en un entorno de cuidado, respeto y formación, adaptados a la edad, al desarrollo, a las características y circunstancias de cada niña y niño respetando en todo momento sus derechos básicos. Expertos del organismo internacional remarcan, por otra parte, que la evidencia indica que la prevención es menos costosa que el precio que debe pagarse por las consecuencias de la violencia en la niñez y la adolescencia.
Es necesario generar una mayor conciencia sobre los daños que provocan los métodos de crianza violenta, con agresiones verbales y castigo físico. Es necesario visibilizar este grave problema social frente al cual nadie debe permanecer indiferente.










