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Sin cadenas

Memoria, justicia y olvido son tres ejes que deben motivar a los ciudadanos. La Argentina transita una etapa muy complicada en su economía, que tapa otras realidades que pasan a segundo plano como la carencia de valores, la falta de compromiso colectivo, la falta de solidaridad. Luego vienen las consecuencias de ello. Es decir, lo que hoy estamos viviendo, como la falta de educación, la inseguridad reinante, la injusticia, la confusión y la incertidumbre.

Todo ello consecuencia de haber perdido el enfoque de las acciones, y esto viene desde hace mucho tiempo. Y ahora nadie sabe hace hacia dónde vamos. Memoria, justicia y olvido, no es un mensaje que usar para que determinados grupos políticos o de la sociedad pretendan marcar broncas y atarse a un pasado que nadie quiere revivir. Es para resurgir.


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El dolor de las torturas y las detenciones previas a la irrupción por la fuerza de un gobierno de facto no debe ser otra cosa que el llamado a luchar por la libertad y la paz, instando firmemente a que la política -porque estamos en democracia- sea la que resuelva los problemas de las comunidades, y no que la política que utilizan algunos políticos argentinos siga hundiendo al país en la miseria, mientras que esa casta de privilegiados hayan resuelto sus problemas económicos. Memoria es eso también. Verdad es la que debe salir a luz. Y justicia es la condena a quienes en democracia se han desviado del compromiso asumido cuando aceptaron ser delegados del poder ciudadano.

GIRAR 180 GRADOS

Deberíamos, entonces, hablar de futuro, de acciones, de convicciones y de propuestas.

Si algo caracteriza a los pueblos del mundo que han sabido sobreponerse a las guerras, a las crisis, a las economías, es haber aprendido que no se pueden cometer los mismos errores pero fundamentalmente el haber puesto la mirada en el futuro. Las heridas solo se sanan con perdón, con convicciones y con una ferviente actitud de luchar por un pueblo o una ciudad en paz, en armonía, próspera en educación, en salud, en trabajo.

No pedimos mucho. Solo una Argentina previsible, porque nos conmueve que cada vez más jóvenes estén buscando alternativas para irse del país. Y comienza a ocurrir en el interior del Chaco, ya hay varios casos que se dieron. Es que reina la falta de credibilidad.

Por eso -y más allá de las significancias históricas, que a cada uno le impacta de manera diferente-, la memoria debe estar presente para apuntar hacia la construcción de un futuro promisorio, sin mezquindad, solo comprometido con el esfuerzo, el trabajo y la paz. 

Ese es el camino de la reconstrucción como Nación.

Y como pueblo debemos estar prestos para aportar nuestro granito de arena en cada escuela, en cada lugar donde estemos.

SIN CADENAS

Entonces, sin cadenas, es el tiempo para hacer escuchar la voz de los productores que siguen apostando por este país, que no están enrolados en las entidades que ahora se sacan fotos con los gobiernos de turno. Es el momento de aliviar la presión tributaria, de dejar que se produzca.

Es el tiempo para mirar que no se puede comprar una cubierta para una maquinaria ni para un tractor porque no hay, porque en el juego de las importaciones y del valor del peso y la suba del dólar, el que produce se perjudica y el que recauda sigue gozando de los frutos de ese esfuerzo.

Las rutas y caminos están destruidos, no hay repavimentación sino solo parches que duran una o dos semanas. Hay problemas con la energía eléctrica rural que datan de varias décadas atrás. Es decir, hay muchos problemas por resolver para el aparato productivo. Y no se resuelven con más impuestos.

El ciudadano debe sentirse libre, sin cadenas ni ataduras.

Y luchar pensando en el futuro inmediato y posterior, para sus hijos y nietos.

Mirar al futuro es también tener memoria, verdad y justicia.

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