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Envejecimiento poblacional plantea enormes desafíos

El incremento de la expectativa de vida y la caída en los índices de natalidad en todo el mundo colocan en una encrucijada a los sistemas previsionales. La polémica reforma jubilatoria recientemente aprobada en Francia y rechazada por trabajadores de ese país, es una muestra de las tensiones que se avecinan en buena parte del mundo occidental y el desafío que enfrentan los Estados para garantizar protección social en un marco de un equilibrio financiero y sustentabilidad de las prestaciones.

Un informe elaborado por especialistas para el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento observa que en la Argentina alrededor del 95% de las personas mayores recibe un ingreso previsional, lo que convierte a nuestro país en uno de los países con mayor cobertura en la región y el mundo. Según ese trabajo, se destina cerca del 11% del PBI a financiar estos beneficios, un nivel que ha generado preocupación, en particular considerando las tendencias demográficas. Es que, el proceso de envejecimiento de población es un fenómeno que está presente en casi todos los países del mundo. En el caso de Francia, que fue noticia en los últimos días por las tensiones políticas y sociales que generó la propuesta del presidente Emmanuel Macron para aumentar la edad jubilatoria, y que sacó a las calles a millones de franceses para expresar su rechazo a esa iniciativa, confirma lo impopular que resulta la idea de aumentar la edad jubilatoria, pero al mismo tiempo revela las dificultades para hallar una salida más salomónica al problema de fondo, que no es otro que el envejecimiento de la población y el problema que representa que, a medida que pasan los años, aporten menos trabajadores a las cajas jubilatorias por cada jubilado.

En nuestro país, por supuesto, el asunto está muy lejos de resolverse. En ese sentido, el mencionado informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento advierte que los debates que giraron alrededor de posibles reformas previsionales en Argentina "han tendido a ser parciales y focalizados en objetivos de corto plazo, lo que resultó en una alta volatilidad normativa, superposición de normas y alta litigiosidad como resultado de su aplicación". Para muestra basta un botón: desde la sanción de la Ley 24.241 en 1993 (que aún rige el sistema nacional) se aprobaron 52 leyes modificatorias y más de 1150 normas regulatorias, observa el documento.

Cabe recordar que ya en 2019 un estudio preparado por especialistas de la Asociación Argentina de Presupuesto Público señalaba en nuestro país enfrenta el desafío de garantizar protección social a la mayor proporción posible de la población de adultos mayores y, al mismo tiempo, darles a los sistemas condiciones de equilibrio financiero en el corto plazo y de sustentabilidad de las prestaciones en el largo plazo, resultando así, la sostenibilidad de los sistemas previsionales uno de los desafíos claves del sector público. Por otra parte, un trabajo escrito por Alieto Guadagni, de la Academia Nacional de Educación, explica que cuando nació el régimen jubilatorio argentino había muchos jóvenes que ingresaban a la fuerza laboral y pocos adultos mayores que pasaban a retiro, y la expectativa de vida era alrededor de 20 años menor a la actual. En la actualidad, dice ese trabajo, la situación es distinta, ya que en esta coyuntura demográfica, caracterizada por reducción de la natalidad y aumento en la expectativa de vida, el sistema jubilatorio ha entrado en una etapa crítica.

El fenómeno del envejecimiento poblacional genera preocupación en todo el mundo; y la Argentina, como se dijo, no escapa al problema. Una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo, que lleva por título "Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina", de María Laura Oliveri, señala que la población argentina de 60 años y más ascendía al 15,7% de la población total en el año 2020, es decir, casi 7,1 millones de personas. Pero se proyecta que esta proporción continuará incrementándose, llegando al 22% en 2050, unos 12,5 millones de personas. Como se podrá apreciar, es un problema que revela los desafíos de carácter estructural que plantean los sistemas previsionales, de manera que se está ante una realidad que obliga a pensar en alternativas viables que, con el menor impacto posible en los sectores más vulnerables, aseguren la sustentabilidad del sistema en el largo plazo.