Prioridad de paso
El Superior Tribunal de Justicia hizo lugar a una presentación opositora y restableció en el Chaco el sistema de elecciones primarias abiertas, las PASO. El escenario político provincial sufrió así una modificación importante que puso a todos sus actores a recalcular estrategias y jugadas. Quién ganó y quién perdió con la resolución es algo que todavía está por verse, aunque mientras tanto abundan análisis y teorías diversas. La pregunta central -pero para nada la únicaes si el cambio favorece al plan de reelección de Jorge Capitanich o le agrega una complicación.
Paso a paso
Una primera lectura, directa y sin letra chica, es que el fallo es un triunfo de la oposición, por la sencilla razón de que fue la UCR la principal impulsora del reclamo ante la justicia. Las PASO habían sido suspendidas por el peronismo y sus aliados en una sesión legislativa fulminante donde, al mismo tiempo, el oficialismo modificó el sistema electoral para introducir la posibilidad de que en los comicios generales se presentasen listas "colectoras", es decir boletas diferentes que llevasen a un mismo candidato a gobernador o a intendente pero distintas nóminas de candidatos a diputaciones y concejalías.

Los radicales pusieron el grito en el cielo y en el PJ festejaron la picardía como si fuese el gol de Maradona hecho con la mano a los ingleses. No era por nada: con el nuevo esquema la UCR quedaba muy expuesta a una fractura que hacía trizas la ilusión del retorno al poder. No habría urnas para dirimir la puja entre Juan Carlos Polini y Leandro Zdero por la candidatura a la gobernación, rol al que ninguno de los dos quiere renunciar.
A la vez, para el Frente de Todos la habilitación de las colectoras permitía resolver más cómodamente las pretensiones de quienes quieren una candidatura y luego acaban conformando un ejército de descontentos. Una realidad que se repite cada dos años y que Deolindo Felipe Bittel (árbitro en innumerables carreras de ambiciones) definía de una manera muy gráfica: "Son muchos los diablos y poca el agua bendita".
Ese beneficio no quedaba solamente a mano de Capitanich, sino también de Gustavo Martínez, que tiene lo suyo en Resistencia y afrontaría una prueba difícil en la capital si llegara a buscar la reelección en la intendencia. Por ahora asegura que quiere la gobernación. Como ya veremos, un costado de la historia que está destinado a alterar los nervios de más de uno.
Sumas y restas
¿Cómo cae el fallo en el Frente? Las interpretaciones difieren. Algunos creen que Capitanich no solo está contento con el desenlace judicial, sino que hasta podría haberlo impulsado silenciosamente. Según esta teoría, la desaparición de las colectoras y la resurrección de las PASO puso al gobernador en una posición mucho mejor que la preexistente para negociar con Martínez -villano favorito del coquismo- el reparto de espacios en las listas. Un golpe oportuno en una relación que se llenó de ruidos. Se sabe que el gobernador y el intendente nunca fueron amigos entrañables. La desconfianza siempre fue mutua, y no faltaron hostilidades memorables que todavía habitan YouTube. Pero cada temporada de la serie terminó con la sensación de que a los dos les parece más costoso tomar caminos separados que compartir el viaje.
Ese vínculo entre la suerte política de uno y la del otro se renovó en 2019 y fue el que llevó al gobernador a salvarle las papas a su no-amigo el año pasado, cuando la ciudad se había quedado sin sistema de transporte público y no había solución a la vista. Capitanich avaló el plan de licitación global (para todo el Gran Resistencia) pergeñado por Santiago Pérez Pons, y una buena parte de los nuevos colectivos y líneas ya circulan por el área metropolitana.
Pero algo pasó, porque el gobierno provincial acaparó para sí todo el acto de presentación de las nuevas unidades y ni siquiera le giró una invitación de compromiso a Martínez. Funcionarios gustavistas salieron a quejarse discretamente del asunto protocolar –pero de trasfondo político- y a atribuirse los logros. Pérez Pons, enojado por la jugada, tildó de "caraduras" al intendente y al presidente del Concejo Municipal. Las expresiones públicas del ministro de Economía dejaron a la vista que algo se rompió nuevamente entre Capitanich y Gustavo. Tanto, que casi al mismo tiempo Martínez anunció que iría a la justicia para cuestionar que en el asunto de los colectivos la Municipalidad de Resistencia no estaba siendo parte de ninguna decisión, pese a que el ente a cargo del proceso está integrado por la provincia y por las comunas del Gran Resistencia.
¿Se rompe o se dobla?
"Sigue pidiendo cosas sin parar", fue la justificación desde Casa de Gobierno para las descortesías y las adjetivaciones ásperas dedicadas a GM. Traducción de "cosas": cargos, candidaturas y fondos para levantar la gestión municipal. En la lista hay además un tema fundamental para Martínez: que Elida Cuesta, su esposa, tenga en las boletas un lugar que le permita ser reelegida como diputada provincial y continuar ocupando la presidencia de la Legislatura.
En el coquismo, quienes se atreven a aconsejar a su jefe le piden que rompa con Gustavo y ponga un candidato propio en Resistencia. Se basan en la impresión de que el intendente nunca será un socio fiable y en que entienden que ahora es un buen momento para enfrentarlo. Alegan, en relación a esto último, que el costo electoral del divorcio sería módico.
Nadie sabe qué piensa íntimamente Capitanich. En su entorno algunos aseguran que está decidido a "soltar la mano" de Gustavo. No hay certeza de que haya manifestado semejante cosa, ni de que lo lleve a cabo en caso de que lo hubiera expresado. Lo más probable es que espere más tiempo para evaluar y calcular. Al fin de cuentas para la parte jugosa de la agenda electoral falta poco, pero en la Argentina poco es muchísimo. Y viceversa.
Enfrente, los radicales respiran: Polini y Zdero llegarán a un acuerdo o uno noqueará al otro en las PASO. Sea lo que sea que suceda, el caudal electoral propio no se dividirá en las generales, como podría haber sucedido sin la realización de las primarias. Ya les falta menos para llegar: solamente todo lo demás.
Cosas del tránsito
Volviendo al oficialismo, ¿cuáles son las cartas de Martínez? El escenario de una elección con colectoras lo ayudaba en la idea de sostener su candidatura a gobernador. No había primarias, se iba a ir directo a la elección general. ¿Podía arriesgarse Capitanich a tener a una figura importante dividiendo el voto peronista? Ya tendrá a Juan Carlos Bacileff por afuera del Frente, y también Domingo Peppo armó una alianza propia. Aun en la hipótesis de que esas opciones obtengan un bajo porcentaje de adhesiones, cualquier número puede resultar decisivo. Acción Chaqueña llegó al poder en 1991 por una diferencia inferior a los dos puntos porcentuales, Angel Rozas ganó el balotaje de 1995 con una brecha todavía menor, Capitanich en 2007 logró el regreso del PJ al poder por algo más de mil sufragios.
¿Por qué con las colectoras era más viable la postulación provincial de Martínez que con las PASO? Porque jugaba con la necesidad de Capitanich de no arriesgar todo en la general, sin escala previa, y porque las colectoras le hubiesen permitido ampliar el rastrillaje de votos y calmar las aspiraciones dentro de su propio sector. Su capacidad de daño para las aspiraciones del gobernador era mayor. Con las PASO debería exponerse a una derrota frente a Capitanich en la interna o ir por afuera. Pero en este caso debería renunciar irreversiblemente a la posibilidad de ser reelecto como intendente. Sería una apuesta casi a todo o nada.
Otra interpretación de las circunstancias considera, en cambio, que en el tablero hay todo contrario: Martínez puede asustar más ahora que antes. "Lo que algunos no entienden es que Gustavo, si se siente presionado a entregar un espacio que considera propio, es capaz de prenderle fuego con él adentro", analizaba la semana pasada un dirigente con décadas de peronismo y trayectoria de alta gama.
Como en un cruce de calles durante cualquier embotellamiento de tránsito en Resistencia, la ley de la política a veces es que la prioridad de paso queda para el conductor que más dispuesto está a chocar su auto. Un juego de desafíos, estimaciones y tiempos que está en pleno desarrollo.










