Tragedias migratorias
En 2015, la foto del cuerpo de un niño migrante que murió ahogado en el mar, frente a las costas de Turquía, cuando escapaba con su familia de la guerra civil en Siria viajando a bordo de una frágil embarcación que intentaba llegar a Europa, mostró una de las caras más dolorosas de las crisis migratorias.
Tenía tres años y se llamaba Alan Kurdi. Hoy muy pocas personas recuerdan esa tragedia, a pesar de que en su momento causó un gran impacto en la comunidad internacional y, por un breve tiempo, obligó a la Comunidad Europea a solidarse con los refugiados.
"Después del incidente, Europa abrió su corazón, pero tres meses después volvió a cerrar sus puertas. No sé por qué. Creo que el mundo todavía no ha entendido el mensaje de la muerte de Alan. Nadie quiere abandonar su hogar, pero los refugiados no tienen más opción y necesitan ir a Europa", contó el padre del pequeño Alan en una entrevista que concedió en 2020 a la BBC.
El drama de los migrantes-refugiados volvió a ocupar el domingo pasado un lugar central en las noticias internacionales a raíz del naufragio de otra embarcación que dejó un saldo de 62 muertos, entre ellos 12 niños. La tragedia ocurrió cuando el barco, que había zarpado del puerto Esmirna (Turquía) con refugiados de Pakistán, Afganistán, Irak e Irán, estaba muy cerca de llegar a la costa de Calabria, en el sur de Italia. Según informó ayer la agencia de fronteras de la Unión Europea, una aeronave de esa dependencia había localizado a la embarcación antes del naufragio y dio aviso a los equipos de rescate, pero éstos nunca llegaron a ayudar a los refugiados porque se vieron obligados a regresar al puerto por las malas condiciones climáticas. Los cadáveres que fueron rescatados la mañana siguiente en las playas italianas recuerdan las imágenes del naufragio en el que perdió la vida el niño sirio al ahogarse en la playa de Bodrum, en Turquía, y cuya foto se reprodujo en medios de todo el mundo.
En diciembre del año pasado, el gobierno italiano de Giorgia Meloni avanzó, a través de un decreto, con la decisión de multar y confiscar a los barcos de las organizaciones humanitarias que realizan rescates en el Mediterráneo. No es la única líder que rechaza abiertamente a migrantes o refugiados en la historia reciente. Se puede citar como ejemplo el caso de Donald Trump que en la campaña que lo llevó a la Casa Blanca no dudó en tildar de "criminales" y "violadores" a los migrantes mexicanos, la inmensa mayoría de los cuales viven y trabajan en forma digna en los Estados Unidos. En realidad, el magnate apeló deliberadamente a una retórica xenófoba para exacerbar el sentimiento nacionalista de un sector de la población de EEUU que necesitó encontrar un chivo expiatorio para las frustraciones colectivas que se viven en el país del norte.
Según la Organización de Naciones Unidas, en el mundo hay cerca de 240 millones de personas que llevan más de un año viviendo fuera de sus países de origen. Expertos del organismo explican que esta cifra incluye a personas que solicitaron asilo, refugiados y a quienes van a países con economías más prósperas y estables en busca de mejores oportunidades de vida y trabajo, independientemente de que haya cruzado la frontera, en forma legal o ilegal. En el año 2018 la Agencia de la Naciones Unidas para los Refugiados, también conocida por las siglas ACNUR, hizo un llamado a la comunidad internacional para ayudar a los niños, niñas y adolescentes que se ven obligados a abandonar sus hogares, a veces acompañados por adultos y otras veces solos, para escapar de olas de violencia, las persecuciones o los conflictos bélicos que castigan a sus países de origen.
Tras el naufragio de la embarcación con inmigrantes cerca de las costas de Calabria, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió que se garanticen rutas seguras y legales en el Mediterráneo. "Toda persona que busca una vida mejor merece seguridad y dignidad", dijo. Es de esperar que, al menos por esta vez, los líderes de la comunidad internacional no miren para otro lado y colaboren para evitar nuevas tragedias.










