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Imprudencia en dos ruedas

Se dice que una persona tiene prudencia cuando evalúa los riesgos a los que se expone si procede de determinada manera y actúa de forma tal que minimiza los peligros. Lo contrario es la imprudencia, es decir, cuando carece de la moderación mínima necesaria para no recibir o producir daños que son perfectamente evitables.

El creciente número de siniestros viales que, a nivel local, tienen como protagonistas a conductores y acompañantes de motos y ciclomotores revela una falta de conciencia vial en la mayoría (no todos, por supuesto) de las personas que conducen estos vehículos de dos ruedas. Como ocurre en todos los ámbitos de la vida, en este caso tampoco se debe generalizar. Hay motociclistas que respetan las normas de tránsito y conducen con mucha responsabilidad. Lo que sucede es que, lamentablemente, son los menos. Lo más preocupante es que quienes no tienen problemas de hacer gala de la imprudencia, casi siempre terminan protagonizando siniestros viales que son perfectamente evitables. Y son evitables solo con dos decisiones que debe tomar el conductor: desplazarse más despacio en las zonas urbanas y, por precaución, frenar en las esquinas. Así de simple. Sin embargo, es suficiente con detenerse en una esquina, por ejemplo, de la ciudad de Resistencia para comprobar que la mayoría de los conductores de motos y ciclomotores hacen exactamente lo contrario, es decir, circulan rápido en zonas muy transitadas y no reducen la velocidad del vehículo en las esquinas. Hay honrosas excepciones, por supuesto.

Lo más llamativo de quienes conducen con imprudencia es que, al parecer, no son conscientes de la vulnerabilidad que implica desplazarse en estos vehículos motorizados de dos ruedas y protagonizar una colisión con un vehículo de mayor porte. Y en muchos casos, además, esa vulnerabilidad aumenta ante la falta de uso del casco reglamentario.

Antes de seguir, es importante hacer una aclaración. No es intención de esta columna volcar las responsabilidades exclusivamente sobre los conductores de motovehículos, ya que el tránsito es un sistema en el que todos los actores tienen, en mayor o menor medida, su cuota de responsabilidad. Peatones, conductores de autos, camionetas y de vehículos de transporte público no están exentos de la obligación de respetar las normas de tránsito, pero las estadísticas están alertando sobre el aumento en el número de motociclistas que pierden la vida en siniestros viales.

Cabe recordar, por otra parte, que en años anteriores en nuestra provincia el incremento de siniestros viales tuvo derivaciones inesperadas, como fue el aumento de la demanda de sangre en los hospitales debido al mayor número de accidentes de tránsito que tuvieron como protagonistas a motociclistas. La seguridad vial de los conductores de motovehículos, como la de cualquier otro vehículo, está asociada a la conducta vial individual. Es necesario que los conductores de estos rodados asuman una conducta más responsable en el tránsito, evitando las altas velocidades y las maniobras riesgosas. Las motos son vehículos que, por su tamaño, en muchas oportunidades no son percibidos por los conductores de vehículos más grandes a través de los espejos retrovisores, de manera tal que conducir a velocidades razonables siempre ofrecerá mayores posibilidades de frenar o corregir el rumbo minimizando los riesgos. También es importante que, en tanto medida de seguridad, circulen con las luces encendidas aún de día, y en lo posible con vestimentas que llamen la atención de los demás actores del tránsito, y por supuesto, con el casco protector colocado en forma correcta.

Las estadísticas de siniestros viales confirman la alta incidencia que tienen estos vehículos de dos ruedas en la trama de la inseguridad vial, situación que se traduce en un alto costo para fondos públicos, ya que se debe destinar buena parte de los presupuestos de hospitales a la atención de las víctimas de los accidentes de tránsito.

Por último, vale recordar que la Ley Nacional de Tránsito y también las normas de jurisdicciones provinciales y municipales obligan a los motociclistas a utilizar el casco cuando se circula por la vía pública. Todos los años, además, se realizan campañas de educación vial a través de las cuales se recuerda la importancia que tiene este elemento de protección para cuidar la vida de quienes circulan en motos o ciclomotores. Pero, al parecer, nada de esto resulta suficiente para que muchos conductores de estos vehículos de dos ruedas tomen conciencia del enorme riesgo que corren cada vez que circulan sin el casco protector.

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