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Misa del arzobispo para dar comienzo al tiempo Cuaresma

"Dios es el único que puede levantarnos de nuestras cenizas", afirmó Dus

El arzobispo de Resistencia dio la homilía en la Iglesia Catedral ante un gran marco de fieles. 

En la noche de este miércoles tuvo lugar en la Iglesia Catedral de Resistencia una de las dos misas –la primera fue a la mañana- del Miércoles de Ceniza comenzando el tiempo de Cuaresma, cinco semanas que tienen como finalidad preparar a los fieles para la Pascua.

Ambas misas estuvieron celebradas por el arzobispo de Resistencia, monseñor Ramón Dus, por parte de la Iglesia Catedral, Parroquia San Fernando y Santo Cura Brochero.

En su homilía, Dus aseguró que "Dios es el único que puede levantarnos de nuestras cenizas", e invitó a "entrar en clima para encontrarnos con nosotros mismos, para que tomemos la dimensión de nuestra fe y el vínculo con Dios".

"Este es un tiempo que nos prepara al gran encuentro con Jesús en la pascua. Este tiempo de cuaresma es un tiempo de ejercicio personal interior para hacernos revivir nuestra condición de hijos de Dios. El esfuerzo, el sacrifico, la limosna, el ayuno, nuestra oración, tienen sentido y nos inspiran la alegría de ir al encuentro con Jesús", agregó Dus.

Al imponer la ceniza en la frente de los fieles, el celebrante dice: "Conviértete y cree en el Evangelio", o bien "Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás".

El Miércoles de Ceniza, junto con el Viernes Santo (que este año es el 7 de abril), es uno de los dos únicos días del año en que los cristianos practican el ayuno y la abstinencia.

El ayuno consiste en privarse de alimentos corporales y es una forma de penitencia y de oración. Cuando se ayuna, la persona puede comer solo una comida completa, o dos comidas más pequeñas que juntas no equivalgan a una comida completa. La ley del ayuno obliga a los mayores de edad (a partir de los 18 años), hasta que hayan cumplido 59.

La Cuaresma tiene en su trasfondo espiritual la imagen bíblica del desierto. Éste representa, por un lado, la experiencia del pueblo de Israel después de la celebrada salida de Egipto y, por otro, el ayuno y oración de Jesús en el desierto, que finalizó con su victoria sobre las tentaciones de Satanás.

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