Las peores formas de desinformación
Las sofisticadas herramientas de Inteligencia Artificial tienen la capacidad de hacer representaciones verosímiles del mundo real.
El año pasado circuló un video falso en el que se anunciaba la supuesta rendición de Ucrania en el conflicto de Europa del Este. Antes, se empleó la misma tecnología para mostrar a Obama insultando a Trump. Si bien la manipulación de imágenes tiene antecedentes en las industrias del cine y la televisión, los extraordinarios avances logrados en el desarrollo de este tipo de programas informáticos, que son cada vez más accesibles para usuarios comunes, los convierten en una peligrosa herramienta de desinformación.
Este fenómeno se conoce también con el vocablo inglés "deepfake", lo que equivaldría a "ultrafalso" en español. Así se denomina a los vídeos que no son reales, pero que lo parecen gracias al uso de técnicas que llevan la manipulación a un grado extremo.
En 2018 circuló en las redes sociales un video falso en el que se podía ver al ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, insultando a Donald Trump. Aunque rápidamente se aclaró que se trataba de un video manipulado, el hecho comenzó a despertar preocupación por los peligros que encierra esta tecnología de edición por la facilidad para generar noticias falsas. Es que el grado de realismo logrado es tal que resulta muy difícil en un primer momento comprobar si es auténtico o no.
Especialistas explican que, para poder lograr su cometido, estos programas informáticos requieren una gran cantidad de fotos de la persona que el usuario desea insertar en un vídeo, por lo que es más probable que la trampa afecte a personas que tienen una alta exposición pública.
En Estados Unidos, el diario The New York Times informó que en ese país circulan vídeos de un programa llamado Wolf News que emite noticias falsas presentadas por supuestos periodistas que, en realidad, son avatares generados por computadora y perfeccionados con programas de inteligencia artificial. Según el periódico norteamericano, este software también puede crear personajes de la nada, lo que "difumina la línea entre realidad y ficción hasta un grado extraordinario".
La Organización de Naciones Unidas también expresó su preocupación por la difusión de esta tecnología que dificulta la capacidad de cualquier persona para separar lo que es real de lo que es manipulado y alertó que puede generar las peores formas de desinformación. Por ese motivo, el secretario general del organismo, Antonio Gutérres, presentó el informe "Contrarrestar la desinformación para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales", donde enumera los desafíos que plantea la desinformación en el siglo XXI.
"Las últimas décadas han estado marcadas por rápidas transformaciones tecnológicas que han cambiado por completo la forma en la que las personas interactúan, se comunican y acceden a la información sobre el mundo. En la actualidad, las personas tienen acceso a la totalidad del conocimiento humano en la palma de su mano, y las noticias y la información pueden expandirse por todo el mundo en cuestión de segundos", observa el documento de la ONU y advierte que "estos cambios drásticos en las tecnologías también han tenido consecuencias negativas como la velocidad a la que se propagan la información errónea, la desinformación e incluso los discursos de odio".
Frente a este escenario, el organismo internacional propone que, en lugar de imponer restricciones, los Estados fomenten y protejan a los medios de comunicación libres e independientes y se trabaje para mejorar la transparencia y el acceso a la información. También, dice la ONU, se deben promover la participación pública a todos los niveles y posibilitar diálogos y debates significativos.
A partir del conflicto en Europa del Este y para hacer frente a las noticias falsas surgieron herramientas para detectar manipulaciones. Amnistía Internacional, por ejemplo, propuso utilizar Youtube Data Viewer (https://citizenevidence.amnestyusa.org/) para comprobar si el contenido de un video es actual o pertenece a noticias ajenas al conflicto en Ucrania.
Las informaciones originadas para engañar pueden encontrarse donde uno menos lo espera. Por eso es importante chequear la información y usar las herramientas disponibles en distintas plataformas para identificar contenidos confiables.
Todo parece indicar que la desinformación será un problema con el que el mundo tendrá que lidiar de ahora en más. En nuestro país, que este año transita un proceso electoral, habrá que estar más atentos para no caer en la trampa de peligrosas manipulaciones.










