Carlomagno
Fue el creador de la primera Europa imperial desde la caída del Imperio Romano, uniendo distintos pueblos e integrándolos a través del cristianismo.

A su muerte, acaecida el 28 de enero de 814, dejó un legado social, político y cultural trascendente. Hoy sus restos descansan en un cofre de oro y plata en la catedral de Aquisgrán, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Su llegada al trono
El rey merovingio Clodoveo I cristianizó a los francos a fines del siglo V y logró crear el reino más poderoso desde la caída del Imperio Romano -producida en el 476-, luego de la batalla de Vouillé en 507. Comprendía los actuales países de Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza, gran parte de Francia y Austria y el occidente de Alemania. Este extenso territorio fue dividido por sus descendientes, siguiendo la costumbre germánica, hasta que en el 751 el rey Childerico III fue destituido por Pipino el Breve, quién unificó a todos los francos y dio origen a la dinastía carolingia. Sus hijos y herederos fueron Carlomagno y Carloman.
Carlomagno nació el 2 de abril de 742 en Herstal, cerca de la actual ciudad belga de Lieja, aunque los historiadores discrepan tanto en la fecha como en el lugar.

Pipino murió el 24 de septiembre de 768, quedando su reino dividido entre sus hijos Carlos I –Carlomagno- al oeste, y Carlomán al este. Ambos fueron coronados el 9 de octubre de ese año en Noyon y Soissons, respectivamente.
La relación entre los hermanos no fue buena e incluso estuvieron cerca de un enfrentamiento armado que se evitó por la muerte de Carlomán en 771, debido a causas naturales. Éste tenía dos hijos, siendo el mayor y su heredero legal Pipino, quién debía asumir el trono bajo la regencia de su madre Gerberga. Pero antiguos partidarios de su esposo la traicionaron y propusieron a Carlomagno anexionar el territorio de su hermano, lo que hizo. Ella huyó con sus hijos en busca de protección a la corte del rey lombardo Desiderio. Carlomagno –aliado con el papado- atacó y conquistó el reino, capturó al rey y su familia y los convirtió en sus prisioneros. Sobre el destino de su cuñada y sobrinos nada se sabe, y algunos sostienen que corrieron con la misma suerte que sus protectores.
Sus conquistas
Carlomagno conformó un ejército de unos 100.000 hombres con tropas reclutadas en varias regiones, de ellos 10.000 soldados profesionales, 6.000 caballeros montados y 6.000 mercenarios. Tras anexionarse el reino Lombardo en 774 y coronarse rey, realizó 18 campañas militares para someter a los sajones del norte de Alemania, entre 772 y 804, a quienes obligó a convertirse al cristianismo. Debió aplastar rebeliones durante todo su mandato, como la del duque de Widuking, que incluyó ataques a iglesias. La represión fue terrible: 4.500 sajones fueron decapitados y 30.000 deportados lejos de sus tierras.

Además sometió Baviera, realizó campañas contra los ávaros en el occidente de la actual Hungría y los eslavos, carantanianos y eslovenos –actuales Croacia y Serbia-, a los que convirtió en tributarios.
Cabe mencionar que intentó penetrar en la península ibérica. El gobernador de Zaragoza solicitó al emperador su ayuda para combatir contra las fuerzas musulmanas del emir Abderrahman I de Córdoba, a lo que no pudo rehusarse por sus convicciones e ideales de controlar una Europa cristiana. Cuando arribó con su ejército, tras marchar más de 1.700 km, el gobernador había caído y la situación era compleja. Carlomagno cercó la ciudad durante varios meses, pero debió retirarse sin conquistarla por la falta de víveres y el descontento de sus tropas. Fue su primera derrota militar.
En la retirada el ejército imperial destruyó las defensas y saqueó la ciudad de Pamplona. Por ello, el 15 de agosto de 778 una unión de tribus vasconas atacó la retaguardia del ejército franco que atravesaba el Pirineo rumbo a Francia, compuesta por unos 20.000 hombres y comandada por el conde Roldán, en el paso del desfiladero de Roncesvalles. A pesar de la inferioridad numérica, pero contando con la sorpresa y el conocimiento del terreno, ocasionaron gran matanza, incluyendo la muerte de Roldán.
En 799 el papa León III fue atacado por los romanos y pidió ayuda a Carlomagno. A fines de 800 el rey franco viajó a Roma y garantizó el reinado del papa, quien para recompensarlo lo coronó Emperador de los Romanos –Imperator Romanorum- en la misa de Navidad.
El 28 de enero de 814 Carlomagno murió de pleuritis en Aquisgrán, y ese mismo día fue sepultado en la catedral. Lo sucedió en el trono su hijo Ludovico, rey de Aquitania, a quien él mismo había coronado como coemperador el año anterior.
El Imperio Carolingio logró una organización político-administrativa en una época caracterizada por la violencia y la anarquía, utilizando también la religión cristiana como un elemento fundamental de integración cultural: se crearon y protegieron iglesias y se extendió la fe a otras regiones de Europa.
Aquisgrán y su catedral
Aquisgrán –Aachen en alemán- fue casi en forma permanente la capital del imperio, desde la cual se atendían asuntos civiles y eclesiásticos administrados por una cancillería. Se ubica al oeste de Alemania, en Renania del Norte-Westfalia, a pocos kilómetros de la frontera con Países Bajos y Bélgica, y a unos 70 km al oeste de Colonia. Hay vestigios de que fue poblada hace unos 5.000 años. Estuvieron celtas y romanos hasta la llegada de los francos, que erigieron un castillo. Carlomagno amplió y residió en el palacio por largas temporadas y construyó la capilla palatina –hoy catedral- en la cual fue enterrado. En esta ciudad fueron coronados los reyes del Sacro Imperio Romano Germánico durante muchos siglos.

La iglesia carolingia de Santa María fue construida a mediados del silgo VIII sobre los restos de un baño termal romano y donde ya existía una capilla merovingia. En su época fue la iglesia más imponente al norte de los Alpes, y en el proyecto trabajaron especialistas de todo el imperio, que crearon una planta basada en las medidas que remite al Apocalipsis de San Juan. El edificio central está formado por la capilla palatina, con dos plantas coronada por una cúpula. Su destino fue principalmente albergar reliquias cuya autenticidad no son demostrables: una porción de la capa de San Martín de Tours, una túnica de la Virgen, un paño utilizado en la decapitación de San Juan Bautista, y el paño de pureza que Jesús llevaba en la crucifixión. Fue consagrada en 804 por el papa León III.
El salón del coro se terminó en 1414, y mide 25 m de largo, 13 m de ancho y 32 m de alto, con paredes divididas en ventanas góticas que totalizan más de 1.000 metros cuadrados de vidrio, por lo cual se la llama la "Casa de vidrio de Aquisgrán". Carlomagno fue enterrado en esta iglesia, en un sarcófago romano del siglo II, llamado el Sarcófago de Perséfones.
El conde Otto de Lomello testimonió que junto con el emperador Otón III a fines del siglo X descubrieron su tumba, encontraron su cuerpo incorrupto y realizaron una ceremonia, con el fin de promover su culto. Corría el año 1.000 y había una idea apocalíptica entre los fieles cristianos. Otón lo admiraba, pero por otra parte quería sustentar su imperio en un pasado glorioso: la figura de un santo ayudaría.

El emperador Federico I, en 1165, trasladó el cuerpo –del cual tomaron partes como reliquias, entre ellas el brazo y parte del cráneo- a un sarcófago y lo emplazó en el subsuelo. Obligó al antipapa Pascual III a canonizar a Carlomagno, lo que promovió la llegada constante de peregrinos a la ciudad. La iglesia oficial, ante tanto fervor popular, no intervino confirmando ni invalidando el proceso, pero no fue inscripto en el calendario litúrgico romano ni eliminado, de tal forma que su culto continúa hasta la actualidad, aunque solo en Aquisgrán. Fue finalmente Federico II quién introdujo sus huesos en un ataúd de oro y plata en 1215, que puede apreciarse hoy en día.
La catedral alberga además un tesoro con objetos de gran valor histórico y artístico, compuesto por más de 130 piezas distribuidas en tres plantas, entre las que se encuentran instrumentos litúrgicos, manuscritos, relicarios, vestiduras, esculturas, pinturas e insignias episcopales. Se destacan los contenedores de reliquias del emperador, tales como el busto que contiene parte del cráneo y el brazo donado por el rey francés Luis XI con el cúbito y radio del antebrazo derecho. Tanto el patrimonio mueble como inmueble fueron incluidos en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Museo Centro Carlomagno

Ubicado a unos cien metros de la catedral, es el Nuevo Museo de Aquisgrán. Posee una muestra permanente que ilustra sobre la historia de la urbe: asentamiento temprano –5.000 a.n.e hasta siglo VII-, Palatinado y época de Carlomagno –siglos VIII y IX-, Ciudad de las Coronaciones –siglos X al XVI-, Ciudad Barroca –siglos XVII y XVIII-, el Amanecer de la Modernidad –siglo XIX- y De la ciudad de primera línea a la ciudad europea -siglos XX y XXI-. El museo se presenta con una excelente estética, iluminación y cartelería en alemán e inglés, y espacios interactivos que facilitan la comprensión del mensaje que se transmite. La visita puede realizarse con audioguía.
El guión museográfico, como no podía ser de otra manera, tiene como figura central a Carlomagno: su vida, sus conquistas, la configuración del imperio, su legado, etc, ya que la ciudad de Aquisgrán sustenta su importancia histórica en la figura del emperador. La catedral con sus restos, el tesoro que guarda y el museo Centro Carlomagno atesoran un patrimonio cultural de importancia que forman parte de la identidad de una comunidad que lo valora y venera, orgullosa de un pasado que resguarda para las generaciones futuras.










