Reducir factores de riesgo para la salud
Es necesario que, desde la más temprana edad, se enseñe en los hogares la importancia de optar por una alimentación variada y equilibrada, que debe ir acompañada de una adecuada actividad física con el fin de reducir los factores de riesgo para la salud.
La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo o la obesidad, son algunos de los factores de riesgo para la salud que no deben ser ignorados. Lo ideal es que, frente a estos problemas, se actúe con la debida anticipación, para lo cual se aconseja consultar en forma periódica al médico, para evitar males mayores.
En el caso de la diabetes, por ejemplo, los avances logrados en los últimos años en la lucha contra esta enfermedad permiten afirmar que los pacientes pueden llevar una vida sana, como cualquier persona, siempre y cuando reciban un tratamiento adecuado y presten especial atención a la alimentación. Por otra parte, está demostrado que la incorporación de hábitos más saludables también es clave en la lucha contra el sobrepeso, y por eso resulta fundamental que se tome conciencia de la necesidad de revisar lo aprendido en el hogar y las rutinas de alimentación que tienen lugar tanto en la casa como en los lugares de trabajo.
Hablar de sedentarismo, en tanto, implica decir que actualmente es considerado un factor de riesgo tan peligroso como el colesterol elevado, el tabaquismo o la hipertensión. De hecho, los especialistas señalan que la falta de actividad es el cuarto factor de riesgo más importante, después del consumo de tabaco y el exceso de glucosa en la sangre. La mayoría de las personas sabe que para mantener un buen estado de salud es necesario cambiar de hábitos alimentarios y de estilo de vida. Pero para adquirir un patrón de consumo de alimentos más saludables y dejar de lado el sedentarismo que caracteriza a la vida moderna, además de tener información sobre cómo cuidar mejor la salud, también hace falta voluntad de llevar a cabo un cambio.
La Organización Mundial de la Salud advierte que tanto la obesidad como las enfermedades cardiovasculares están alcanzando niveles preocupantes en todo el mundo debido a los estilos de vida poco saludables que caracterizan a buena parte de la población que vive en los grandes centros urbanos. Según la OMS, las personas que más probabilidades tienen de sufrir este tipo de males son aquellas que realizan poca actividad física y consumen alimentos con exceso de calorías, dos factores que, combinados, conducen al paulatino aumento de peso y colocan en la senda de la obesidad. De allí a la aparición de la diabetes y la hipertensión sólo hay un paso, de manera que es importante que se tome conciencia sobre la necesidad de abandonar los malos hábitos alimentarios y dedicar un tiempo diario a la actividad física.
Hoy se sabe también que las personas que combinan el hábito de fumar, la falta de actividad física y una alimentación poco saludable aumentan significativamente las posibilidades de sufrir algunas enfermedades cardiovasculares, que son aquellas relacionadas con los trastornos del corazón y los vasos sanguíneos.
La Organización Panamericana de la Salud, en tanto, coincide en señalar que factores como el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo desmedido de alcohol, colesterol alto, diabetes y la hipertensión son algunos de los que ponen en peligro la vida de las personas, sobre todo de los mayores de 40 años. Otro asunto al que se debe prestar mayor atención es a los hábitos alimentarios de los niños, las niñas y los adolescentes que, en la mayoría de los casos, están lejos de ajustarse a los requerimientos de una alimentación considerada sana. El contexto familiar y cierta predilección hacia el consumo rápido hacen que muchas veces los chicos prefieran alimentos con alto contenido de azúcares y grasas en lugar de aquellos que poseen mejores valores nutritivos. Todos estos datos confirman la imperiosa necesidad de prestar mayor atención al cuidado de la salud, comenzando por un cambio de los hábitos alimentarios y del estilo de vida
La prevención es clave y por eso es importante generar una mayor conciencia en la población sobre los riesgos de la mala alimentación, la inactividad física y el consumo desmedido de bebidas alcohólicas. Al mismo tiempo, se debe remarcar el verdadero valor que tiene una alimentación variada y saludable para reducir los factores que amenazan la salud.










