Los 24 horas están cada vez más presentes en la ciudad
La dinámica en expansión de Resistencia suma a su paisaje estos negocios, que encuentran una identidad adaptada a la idiosincrasia local.
A medida que Resistencia crece hay demandas que empiezan a ocupar los primeros planos, y las respuestas no tardan en aparecer. Primero de manera espontánea, luego más organizadamente, se incorporan al paisaje urbano y con el tiempo dejan de ser novedad y se tiñen de cotidianidad.
Ocurrió con puestos ambulantes de comida que ya son un clásico en la ciudad; con supermercados chinos que revolucionaron la fisonomía y la actividad de los barrios distantes del macrocentro; con las cadenas de farmacias que impusieron la estética monótona y reconocible de sus locales en avenidas recién asfaltadas; y con los kioscos que, poco a poco, fueron extendiendo sus horarios y ampliando la disponibilidad de artículos ofrecidos para atender las necesidades de vecinos y frecuentes u ocasionales transeúntes.

A ese negocio informal y por lo general instalado en el ambiente de una vivienda que da a la calle le siguieron los emprendimientos de carácter empresarial, ubicados estratégicamente entre las cuatro avenidas o zonas aledañas y encarados ya en una escala que sobrepasa con creces lo familiar. Es el caso de El Chamán. Bernardo Walter, su propietario, comenta que ‘desde el principio pensamos en brindar un servicio acorde con las expectativas de una zona urbana como la del Gran Resistencia.
El propósito fue que nuestras sucursales sean reconocibles por su cartelería y que la gente sepa que va a ser atendida a cualquier hora cualquier día de la semana. Para lograr ese objetivo hubo que ajustar la coordinación, encontrar trabajadores con ideas en la misma sintonía e ir resolviendo sobre la marcha esas cuestiones a que solo te enfrenta el trajín de la actividad‘.
Y mucho más importante aun que las aceitadas rutinas logísticas que hay que trazar y cumplir para lograr un adecuado y constante abastecimiento de los artículos que ofrece un negocio de estas características es la dotación de personal que debe tener un contacto directo con los clientes.

‘Para muchos este es su primer empleo. Gente muy joven puede adquirir experiencia comenzando acá, en jornadas de cuatro horas. En el caso de quienes están cursando estudios, adaptamos los turnos para que puedan cumplir con sus obligaciones. Hay mucho apoyo para que alcancen sus metas y que esto los ayude económicamente y no interfiera en los cursados y los exámenes.
La flexibilidad es amplia. Las experiencias que hemos tenido son diversas, pero en general positivas. Hay chicos muy comprometidos y responsables que entienden la filosofía de trabajo y otros que literalmente desaparecen tras unos días y dejan colgado el puesto. Creo que es un problema común en el mercado laboral actual. En nuestra empresa el foco está puesto en pagar bien por la tarea hecha y brindar un excelente ambiente‘, señala Walter.
Un tema candente es el de la seguridad. ‘Hay franjas horarias complicadas a lo largo del día, lamentablemente tuvimos unos pocos incidentes traumáticos hace tiempo y decidimos contratar un servicio de vigilancia años atrás para dar tranquilidad tanto a los trabajadores como a los clientes, y ha dado resultados positivos. Siempre hay dos o tres personas por turno y se atiende hacia afuera de las vidrieras por una ventana. Se pide a los motociclistas que paran a comprar algo que se saquen el casco. Toda precaución suma‘, analiza.
EN PRIMERA PERSONA
En el local de Obligado y calle 3 la marquesina crea una sombra que refresca a quien pisa la vereda de la esquina a media mañana de enero. Y cuando uno se acerca a la ventana junto al freezer de los helados aparece la cara amable de una joven. Dice que se llama Maribel.
‘Estoy desde hace un año en este local. Mis compañeros son geniales y nos llevamos muy bien. Por cualquier inconveniente nos damos una mano, y si hay que intercambiar horarios siempre llegamos a una solución. Todos tiramos para el mismo lado y eso hace que venir día tras día sea algo muy llevadero. La gente que compra deja buenas propinas.
Creo que es porque está satisfecha por cómo la tratamos. Sabe que estamos brindando un servicio y que cuenta con nosotros a toda hora. Trabajé en otros lados anteriormente, pero no la pasé muy bien. Aquí encontré lo que buscaba, tranquilidad y muy buena onda‘.
‘Hay mucho movimiento en esta zona. Viene gente de todas las edades. Lo que más se vende es bebidas y golosinas, también cigarrillos y la carga virtual para los celulares. Los vecinos que son asiduos llevan además comestibles y productos de uso doméstico. De eso hay un stock como para salir del paso, esa es la idea, salvar alguna urgencia‘, cuenta.










