Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

La búsqueda de intereses comunes

Se pone en marcha hoy en nuestro país la VII Cumbre de mandatarios de los países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Se trata de un foro que reúne a los 33 países de la región y que, entre otras particularidades, muestra el regreso de Brasil a este espacio del que se había alejado durante la presidencia de Bolsonaro.

Definida también como un mecanismo intergubernamental que promueve el diálogo y la concertación política entre todos los países de América, con la excepción de Canadá y Estados Unidos, esta comunidad fue creada en 2011 con la intención de generar un espacio de búsqueda de intereses comunes, tarea que no ha sido nada fácil en la región, pese a que América latina y el Caribe es una región culturalmente homogénea y tiene mucho para ganar, en un mundo que experimenta reacomodamientos, si se decide a transitar en serio el camino de la defensa de los intereses comunes. Resulta paradójico que, muchas veces, desde afuera se aprecie con más claridad el verdadero valor de los recursos de la región: tiene el denominado Triángulo de Litio, conformado por Argentina, Bolivia y Chile, donde -se estima- se encuentra el 60 % de la reserva mundial de litio, uno de los minerales más codiciados y estratégicos por su enorme capacidad para almacenar energía; dispone además de una de las reservas más grandes de petróleo y, como si eso fuera poco, posee el 31 % del agua dulce del mundo. Así lo remarcó hace pocos días la generala de cuatro estrellas del Ejército de Estados Unidos, Laura Richardson, jefa del Comando Sur de EEUU, en una entrevista concedida al Atlantic Council donde señaló, además, el interés del país del Norte en América Latina y el Caribe. "Tenemos mucho que hacer, esta región importa. Tiene mucho que ver con nuestra seguridad nacional y tenemos que intensificar nuestro juego", sostuvo, luego de explicar que sobre la cuestión del litio mantuvo una conversación por Zoom con los embajadores de EEUU en Argentina y Chile, y con directivos de dos grandes empresas con inversiones en nuestro país en el negocio de este preciado mineral: Albermarle y Livent.

Se atribuye a Benjamín Disraeli la frase "una nación no tiene amigos ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes". Podría decirse que a las naciones de América latina y el Caribe, por una u otra razón, históricamente les ha costado mucho trabajo encontrar esos intereses comunes, a pesar de que la mayoría de sus pueblos hablan un mismo idioma y tienen muchos puntos en común. Se asegura que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños fue creada con el objetivo de contar con un espacio institucional que agrupe a los países de la región, sin Estados Unidos ni Canadá, por considerar que estas dos naciones tienen intereses diferentes. Pero, como bien se sabe, los procesos de integración no se consolidan de la noche a la mañana. Basta mirar lo que ocurrió con los países de Europa que debieron transitar 33 años para lograr una moneda común.

Ayer, el presidente Inácio Lula da Silva, habló de relanzar la alianza estratégica entre Argentina y Brasil, para lo cual prometió reactivar la cooperación y el diálogo entre ambas naciones. Vale recordar que el gigante sudamericano es el principal socio comercial de nuestro país y los productos de alto valor agregado dominan la agenda comercial bilateral, lo cual se traduce en empleos de calidad en ambos lados de la frontera. Es de esperar que esta buena relación marque el largo camino que debe recorrer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños para mostrar resultados concretos y para, por supuesto, encontrar esos intereses permanentes que le permitan sentar las bases para el desarrollo de la región. Seguramente no será un proceso lineal. Pero, como bien observa el embajador Jorge Argüello, sobre esos intereses permanentes, América latina debe construir una integración duradera en la cual pueda acentuar afinidades y procesar diferencias, evitando caer en el error de construir una gran estrategia en soledad. Al decir del diplomático argentino, eso sería cuanto menos inocente o arrogante.

Te puede interesar