Viajar seguros
En esta época del año muchas familias se preparan para salir de viaje en sus vehículos particulares con el objetivo de disfrutar de unas merecidas vacaciones. Pero el apuro por llegar a destino muchas veces lleva a algunos conductores a circular por las rutas a altas velocidades, aumentando el riesgo de sufrir un siniestro vial. Es importante que, antes de salir, se tome conciencia que la prudencia a la hora de conducir, el uso de los cinturones de seguridad en todos los pasajeros y el respeto de los límites de velocidad son fundamentales para poder viajar más seguros.
Otro aspecto a tener en cuenta cuando se sale a las rutas es respetar la distancia de seguridad entre vehículos. Se trata de la distancia que, por prudencia, se recomienda mantener con el vehículo que circula adelante. En ese sentido, hay que recordar que en nuestro país la ley de tránsito exige un mínimo de 2 segundos de distancia entre vehículos en rutas, autopistas y autovías. Esto significa que se debe conducir a una distancia de al menos a 54 metros del rodado que va adelante para el caso de que nuestro vehículo esté circulando a 100 kilómetros por hora. Vale aquí una aclaración: si en el momento de circular en ruta está lloviendo o hay niebla, esa distancia debería ser mayor, en lo posible de casi ocho segundos entre un vehículo y otro.
Hay que recordar, por otra parte, que la falta de un descanso adecuado y la decisión de viajar de noche, sumados a la alta velocidad, pueden ser fatales y es por eso que se aconseja el uso del cinturón de seguridad por parte de todos los ocupantes del vehículo y la disminución de la velocidad. Es importante también que los conductores no consuman bebidas alcohólicas antes de ponerse al frente del volante, y que conduzcan descansados, preferentemente en horas de la mañana o la tarde con buena luminosidad en la ruta.
Se debe, además, realizar un buen chequeo del vehículo antes de iniciar el viaje, y que cada persona que se pone al frente de un volante asuma la responsabilidad de circular con precaución, cumpliendo con lo que establecen las leyes y normas vigentes. Como ocurre todos los años, en esta época aumenta el número de vehículos particulares en las rutas, y de ahí la importancia de conducirse con precaución. El apuro por llegar al lugar elegido para descansar lleva a algunos conductores a abusar de la velocidad, sobre todo en aquellos vehículos más nuevos, cuyo confort y alto grado de insonoridad en el interior puede llevar a minimizar el potencial peligro que representa desplazarse a altas velocidades.
Hay que recordar, por otro lado, que existen dos tipos de velocidades que resultan riesgosas y generan accidentes: la velocidad excesiva, cuando se superan los máximos legales para el tipo de rodado y de vía por la que se circula; y la velocidad inadecuada, que es aquella que sin superar la máxima autorizada resulta desproporcionada según las circunstancias que se le presentan al conductor, como por ejemplo, desplazamiento con lluvia, neblina o humo. En este sentido, se debe saber que circular por debajo de las velocidades mínimas también es peligroso.
El buen conductor, además, debe tener claro que cuanto mayor es la velocidad, menor es el campo de visión y, en caso de accidente, la probabilidad de sufrir lesiones graves o mortales se multiplica. Diferentes testeos en laboratorios de seguridad vial demostraron que una colisión a 100 kilómetros por hora contra un objeto fijo equivale a una caída vertical del vehículo desde una altura aproximada de 40 metros.
Es por eso que resulta fundamental que se respete la velocidad máxima permitida en cada tramo de la ruta por la que circula, y que es la que aparece expresamente señalizada, ya sea por la cartelería vertical como la demarcación horizontal sobre la calzada.
Teniendo en cuenta que el país todavía muestra índices preocupantes de mortalidad en siniestros viales, conviene adoptar los recaudos necesarios para asegurarse un descanso sin sobresaltos y evitar que el camino depare sorpresas desagradables.










