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Hipólito Ruiz

columnista

La aspirina y los antibióticos

‘Sé que no les va a solucionar el problema que tienen mis compatriotas que la pelean contra la inflación y por tener empleo, pero sepan que vamos a hacer todo lo posible para llevar una alegría a 45 millones de argentinos‘, dice con insistencia ‘el dibu‘ Martínez, arquero de la selección argentina de futbol.

El futbolista sabe lo que pasa en su país, y se puede ver que necesitamos tanto esta alegría, que por unos días nos sacará una sonrisa, si ganara la final contra Francia. La Argentina padece males muy serios. Cual cuadro infeccioso, la corrupción se ha alojado en órganos vitales del cuerpo social y genera dolores, fiebre y en algunos casos descompensaciones.

Entonces, el paciente pide a los gritos auxilios. Y una aspirina puede aliviar el dolor en forma momentánea pero no es la cura de la enfermedad. Necesita la aplicación de antibióticos, de amplio espectro.

ANTIBIÓTICOS

Este cuerpo que es la Argentina, atraviesa un cuadro infeccioso donde hay sectores de la población que requieren atención urgente, porque han bajado los brazos. Pero hay sectores que están dispuestos a reponerse, a hacer uso de la medicina disponible para recuperarse y así poner en pie a este país. Los antibióticos que se requieren están en el gran manual de medicina democrática que se llama Constitución Nacional.

Allí, hasta el vademecum de cada medicamento está disponible. Educación, mayor atención a los docentes y a los contenidos, más allá de las cuestiones edilicias que son necesarias. También, se requiere recuperar valores perdidos, los cuales surgen de la casa, del seno familiar, de la primera escuela.

El respeto, la solidaridad, el altruismo, la búsqueda del bien común. Si la sociedad empieza a curarse, la gente comenzará a estar sana. Y de la gente, salen los dirigentes. Entonces, es allí donde debe aplicarse esta medicina que recupere el tejido social, de donde saldrán los nuevos dirigentes y referentes que ocuparán cargos no solo en las instituciones intermedias, sino también en los cargos de la política gobernante.

USAR LA AGENDA

Don Francisco Prieto es el capataz de un aserradero donde se hacen tarimas, palets y también tablones para supermercados. Su patrón le regaló una agenda para anotar cada uno de los compromisos para embarques de productos terminados, pero no la usa. Lleva todo en su mente.

Y así, se olvida de muchos de ellos, dejando en algún lugar de su mente pedidos importantes, que al no cumplirse, la empresa comienza a tener problemas no solo para desarrollarse, sino para mantenerse y soportar los vientos en épocas de vacas flacas.

En otras palabras, esto nos sucede. No existe una mesa de diálogo político, ni encuentros multisectoriales y, por ende, tampoco hay agenda de temas. Pero la ausencia de debate de los temas de fondo es asombrosa, y la prensa también adquiere su cuota de responsabilidad ya que no impulsamos el tratamiento de estos temas.

Los planteos que se vienen, antes de terminar un año que se caracterizó por los fuertes ingredientes políticos electorales, deberán ser puestos en la agenda de temas, necesariamente.