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CARTAS DE LECTORES

Por qué buscar otros horizontes cuando tenemos un valioso país como Argentina

Señor director de NORTE:
Tengo el agrado de dirigirme a usted con el profundo amor que tengo hacia nuestra querida Argentina. 
Siento la necesidad de intentar llegar a muchos hogares que tienen a integrantes de su familia con la idea de abandonar el país.
Sabemos que la situación económica que venimos atravesando desde hace bastante tiempo empeorándose día a día, nos obliga a replantearnos muchas cosas.
En una  de mis notas publicada el 22 de septiembre de 2018, expresaba que "la Argentina recibió muchos inmigrantes del viejo continente en busca de trabajo y un mejor pasar", ellos huyeron de la guerra generada con armas y proyectiles. 
Aquí está la diferencia con lo que está ocurriendo con hijos, hermanos y algunos padres, que deciden buscar otros horizontes por temor a pasar hambre.
Entiendo que es momento de reflexionar, deseo que la conclusión sea: si nuestro país es capaz de producir alimentos para 400 millones de personas, porque necesitamos ir a un mundo desconocido, dejando sus afectos y costumbres para realizar tareas que aquí no las quieren hacer. 
Las grandes ciudades de la Argentina recibieron hace varias décadas de distintas provincias y países vecinos para forjar sus futuros (nota del 15 de septiembre de 2020).
Nuestro maravilloso país tiene todo lo que necesitamos, debemos proteger lo nuestro desde adentro, si queremos corroborar que existen miles de hectáreas de tierra sin cultivar porque a los legítimos dueños se los ahorca con impuestos, y por sus productos les pagan centavos.
 Aquí cabe una pregunta: ¿aquellos pequeños productores de hace varias décadas dónde están?
Acertó, estimado lector, en los pueblos o ciudades, en casas precarias o asentamientos pero con algún subsidio o plan social, estoy seguro que es todo legal, pero… "la dignidad y el futuro de ellos, sus hijos y nietos" todo bien, ¡gracias!
Es permanente ver personas indignadas e irritadas, con solo hacer unas cuadras nos encontramos con que no podemos circular libremente, tropezando con infracciones de tránsito, agravios gratuitamente, siendo que todos los habitantes del pueblo tenemos los mismos derechos y obligaciones.
 Y a esto hay que sumarle la manera en que algunos descargan sus furias, sintiéndose superiores a los ciudadanos de bien, que cumplimos con nuestras obligaciones con el debido respeto, sin ver que se apliquen las leyes para todos por igual. 
La realidad nos dice que cada uno de nosotros tenemos nuestros propios inconvenientes, cuando pararemos la mano dentro de las leyes y derechos de todos los ciudadanos.
Cada persona se maneja de una manera diferente, yo elegí cursar algunas notas logrando con ellas un cable a tierra y siempre con humildad y pensando en el prójimo, sin pretender que todos coincidan conmigo y sin ideologías políticas: 22/09/2018; 08/07/2020; 15/09/2020; 20/09/2020; 23/10/2020; 28/01/2022 y 02/05/2022.

RICARDO LUIS WIRZ
RESISTENCIA

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Sobre madres, hijos e hijas

Señor director de NORTE:
Mamá gallina anda por el patio de tierra con todos sus polluelos. Se la asocia con un cuidado especial de cada uno de sus pollitos, y ellos la siguen. 
Mamá gallina es sobreprotectora, casi como que no quisiera que crezcan y los abriga bajo sus alas, pero llega un momento que al crecer no caben bajo su abrigo.
Algo similar ocurre con algunas madres que quisieran que sus hijos no se vayan nunca del hogar y construyen una pieza arriba o un departamento atrás, es cierto que en estos momentos es difícil tener una vivienda propia, por eso a veces la elección es quedarse en el mismo lugar.
El problema no es el espacio, el problema es la dependencia en las elecciones y en las decisiones sin tener criterio propio.
El exceso de amor no deja crecer y cada etapa tiene su tiempo, la niñez, la adolescencia, la juventud y la adultez, por eso a veces la madurez es tardía.
Aunque pueda ocurrir que el hijo o la hija que se siente fuerte se va, esto no significa dejar de querer en término familiar.  
Estar en familia es estar unidos con un abrazo de cerca o de lejos, con palabras o con imágenes, pero presentes.
La mesa que fuera grande se vuelve más chica y las visitas pueden ser de a dos o de a cuatro.
Es como el poema que dice: "Gajos de mi historia se van haciendo árbol, fui semilla y tallo, fui sombra y abrigo y se van abriendo camino con los hombros al mundo".

MÓNICA PERSOGLIA
RESISTENCIA 

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