Un fenómeno multicausal
La inflación, por primera vez en diez meses, mostró un índice menor al 5%. Si bien es una cifra que sigue siendo motivo de preocupación para los bolsillos, muestra que se logró detener la inercia en la suba generalizada de precios. De todos modos, no hay que olvidar que se está frente a un fenómeno multicausal. Eso significa que cualquier remedio que no aborde el problema con una perspectiva integral solo servirá para un alivio pasajero.
Más que interesante resulta el análisis de los determinantes de la inflación en nuestro país que acaba de publicar Fundar, un centro de investigación y diseño de políticas públicas que afirma que Argentina posee suficientes recursos humanos capaces de crear ventajas competitivas para un desarrollo sostenido en el tiempo. Según ese análisis, que lleva las firmas de los economistas Jimena Calvo, Pablo de la Vega y Guido Zack, un plan antiinflacionario pensado en función de las características propias de sociedad argentina debería tener los siguientes elementos: un proceso de consolidación fiscal, un programa serio para mejorar la gestión de la liquidez y la intermediación financiera, medidas concretas para reducir el bimonetarismo, la decisión de alinear precios relativos, una política de ingresos y un firme apoyo a las exportaciones con el fin de facilitar la acumulación de reservas en el Banco Central.
El documento observa, por otra parte, que tanto una política de ingresos sin consistencia macroeconómica como un planteo único y exclusivamente monetario carecerán de eficacia. En ese sentido, hay ejemplos en la historia económica reciente que eximen de mayores comentarios. Entonces, remarcan los economistas de Fundar, si se quiere tener mayores oportunidades de éxito con un plan para ganar a la inflación se deben atacar, al mismo tiempo, todos los problemas relacionados con el aumento generalizado y sostenido de los precios.
Advierten también que es una ilusión financiar déficits fiscales crónicos con emisión sin esperar consecuencias sobre los precios, menos aún en una economía bimonetaria como la argentina. Al respecto, se plantea que urge avanzar con la consolidación fiscal para permitir que el Banco Central lleve a cabo una política monetaria consistente. Por otro lado, proponen mejorar la intermediación del sistema financiero para fomentar el ahorro en moneda local y aceitar los canales de financiamiento tanto del sector público como el privado.
Es necesario que el país recupere la estabilidad macroeconómica. Para eso será clave que se establezcan reglas de juego que brinden previsibilidad a los distintos actores de la economía. El Estado, en tanto, debe generar las condiciones básicas para un crecimiento de la oferta en general. Hay otro punto que está fuera de toda discusión: para crecer es necesario también exportar más. Sobre ese tema, el documento de Fundar señala que la estabilización de la economía requiere que el Banco Central acumule reservas internacionales, para lo cual es necesario un fuerte incremento en las exportaciones. La organización no gubernamental propone establecer un marco regulatorio para el desarrollo del sector de gas natural licuado (GNL), un bien que en la actualidad se importa. Al mismo tiempo, destaca que el país dispone del yacimiento Vaca Muerta con reservas para abastecer 200 años de demanda local y con un potencial de exportaciones por unos 27.000 millones de dólares anuales por 30 años.
El análisis también dedica un párrafo a la pasión de los argentinos por el dólar. Sobre ese asunto, explica que el carácter bimonetario de la economía argentina está relacionado con la incapacidad de la moneda nacional para desempeñar algunas funciones como la reserva de valor y, en determinados mercados, la unidad de cuenta y el medio de pago. Esto, agrega el informe, dificulta el funcionamiento del sistema económico en general y la efectividad de la política económica en particular. Y concluye: para fomentar el ahorro en moneda local es requisito contar con una tasa de interés real positiva y reducir las expectativas de devaluación.
Es de esperar que la actual gestión logre, en primer lugar, amalgamar fuerzas que sostengan el plan económico y permitan vencer la inflación. En momentos de inestabilidad global, como el actual, la falta de consistencia política puede convertirse en el punto más vulnerable a la hora de adoptar medidas para transformar una realidad compleja donde se dirimen intereses y espacios de poder. La historia enseña que de situaciones así sólo se puede salir con éxito si existe respaldo político y capacidad de negociación.










