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CARTAS DE LECTORES

Sobre el atropello a la Constitución Provincial

Señor director de NORTE:

En mi carácter de secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Resistencia pero por sobre todo como hombre de la democracia y como diputado provincial (mandato cumplido), vengo a manifestar mi más enérgico repudio a la violación de la Constitución Provincial y de las leyes electorales que ha ocurrido y se ha consumado en la Legislatura provincial el pasado 7 de diciembre.

Ocurrió con la clara connivencia y —por qué no también— con la autoría intelectual de tal maniobra espuria de quienes manejan hoy la provincia del Chaco (Jorge Capitanich) y la ciudad de Resistencia (Gustavo Martínez).

Una maniobra que violando leyes, reglamentos internos de funcionamiento del Poder Legislativo de la Provincia, amañaron no solo una ley, sino dos leyes, para poder intentar seguir perpetuándose en el poder de manera ilegítima y arbitraria.

Una maniobra en la que es sabido que los números en las encuestas les son muy adversos y las posibilidades tanto de uno como de otro, cada día que pasa son menores, armaron, pergeñaron y pretenden pasar por alto y violar cada una de las instituciones con tal de quedarse en el poder.

Comprovincianos, comprometámonos a respetar la vida democrática, que estos dos personajes nos quieren robar, y quieren que nos parezcamos a Formosa o a Santa Cruz, donde nadie puede opinar en contra de quienes están en el poder de manera ilegítima, bajo pena de sanciones de las más variadas.

Defendamos la democracia. Digámosles "no" a Capitanich y a Martínez; votando en contra de ellos estamos del lado de la democracia.

JACINTO AMARO SAMPAYO

SECRETARIO GENERAL DEL SINDICATO DE TRABAJADORES MUNICIPALES

RESISTENCIA

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Anhelamos la celebración de una navidad sin ambigüedades 

Señor director de NORTE:

En Navidad los católicos vivimos el nacimiento del Niño Dios, y muchos como yo anhelamos que sea una navidad verdaderamente católica donde se admire el real misterio y preparación de la segunda venida del Hijo de Dios. Es decir una Navidad sin ambigüedades, sin distinciones, sin filologías, sin rarezas en la fe (por no decir herejías). 

Desde que se ha instalado el modernismo dentro de la misma Iglesia el misterio de Cristo Salvador ha ido diluyendo para acomodarse a los tiempos; el hombre escandalizado de Dios se esmera por una iglesia cada vez más neutral para dar cabida a todos, lo que diluye también el sentido católico de la Navidad.

No puede haber regocijo navideño en una Iglesia neutral;  pretenden engañarnos  con la diaria prédica "todos somos uno en un solo Dios", otra manera sutil de dañar la santa doctrina católica y su depósito de fe: Cristo sigue siendo despreciado, se le ha dicho "vete tú a un costado que aquí estoy yo"; y esto por desdicha desde dentro de la misma Iglesia y con directivas a todo el mundo (vox pópuli )

Ciertamente que hay un solo Dios, Cristo Jesús fundador de la Iglesia Católica, única y universal aunque a muchos no les guste. Es la Iglesia legítima a la que pertenecemos los católicos; las otras "iglesias" son "creaciones" del hombre.

La iglesia es madre y no madrastra. Cristo nos ha dejado una iglesia madre que acoge a todos, con una jerarquía de la cual él es la cabeza y en él reconocemos al salvador. 

No nos ha dejado una iglesia madrastra que da cabida a todos sin importar la creencia. Con la iglesia madrastra se cae en el engaño perpetrado de un dios interior, muy bien aplaudido por el modernismo para alejar al hombre del verdadero Dios, un Dios objetivo al que debemos fidelidad porque todo nos ha venido de Él, hasta la misma vida. 

Nada ha podido hacer el hombre, ni puede ni podrá hacer sin Cristo, verdadero Dios. Hoy el Evangelio se lee desde la modernidad, desde la periferia y no desde la centralidad del Señor, desde el amor y no desde las exigencias; desde el amor fraterno entre todos, otra astucia para que entremos confiados en el mismo bendito pozo.

En ese bendito pozo, señor director, se gestan las virtudes modernas como la excelsa tolerancia mejor llamarla "respeto humano" porque el otro es mi prójimo "y en él debo aplicar  tolerancia, respeto etc. etc…." él es mi hermano y está también en el "camino de la salvación" pero, aclaremos, su camino es otro camino que no es el de Cristo Jesús. 

Ese hermano puede hablar de Dios pero le molesta Cristo y mucho más, la cruz; puede hablar de Dios pero le molesta hablar de la Inmaculada Concepción; puede hablar de Navidad pero se resiste a hablar del Salvador pues considera que ya es salvo y sólo le queda llegar al cielo.

Y es que la Navidad, señor director, desde hace mucho es antropocéntrica, sigue la doctrina "al paso", como mejor venga pues se considera como valioso el sentimiento del hombre, lo que al hombre mejor le viene interiormente, y que Cristo viene para hacernos consciente de que la "salvación está en nosotros" y que esa neo fraternidad es su gran regalo que debemos compartir en Belén.

¡Qué lindo, señor director, llegar a una Navidad como ésta, "todos felices, todos fraternos tutti, todos salvados!"

En verdad, señor director, yo quiero felicitar en esta Navidad diciendo que el Niño Jesús viene a salvarnos de nuestros pecados. Y la verdad es que se hace difícil porque en muchos prójimos no conozco su creencia y según la "nuevas enseñanzas", no debo de vulnerar al agnóstico, no debo de maltratar al ateo, no debo de lastimar al protestante, no debo lacerar al adúltero, no debo, no debo, no debo…

No vaya  a ser cosa que lastime "sensibilidades" predicadas con vehemencia desde la sede petrina para abajo.

Y es que tales sensibilidades están muy arraigadas; el hombre es sensibilidad porque se le ha predicado un evangelio diferente más bien un delirio de la nueva pastoral que insiste en la construcción de la "casa común", como llaman ahora a la Tierra y a la creación, prescindiendo de Dios nuestro señor. 

En vano nos esforzamos para alcanzar lo que buscamos, prescindiendo de Dios (Salmo 126)

Hoy lo que vale es hablar de libertad, descentralización, sinodalidad, anhelos de salvar  la tierra, la pachamama, discutir las novedades a ajustar para una nueva misa para que a través de su "espíritu novedoso" sea depósito de paz entre todos, por supuesto sin cuestionar la palabra del Papa, solo acoger y respetar la respetuosidad, aunque parezca un trabalengua pontificio. 

Todas las creencias se igualaron, los propósitos, las luchas y hasta el mismo Dios es igual.  Por tanto, ¿qué sentido tiene la venida de Cristo?

Mientras los constructores de la "casa común" se afanan en abordar la verdad prescindiendo del Señor, sigo viviendo este tiempo de Adviento de la mejor manera posible: con oración y penitencia  porque no tengo duda de que el Salvador viene a salvarnos de nuestros pecados.

Feliz Navidad.

CLARA MARÍA GONZÁLEZ

RESISTENCIA 

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