Transición energética
Mientras a nivel global se debate la necesidad de avanzar hacia un mayor uso de energías limpias y renovables, la realidad de la mayoría de los países revela que, al menos por ahora, la marcha hacia un nuevo paradigma energético sigue siendo lenta. Argentina, por ejemplo, logró que el 16 por ciento de la energía eléctrica sea producida por fuentes renovables, pero, como ocurre en el resto del planeta, aquí también el petróleo sigue siendo un recurso estratégico.
Y en tanto siga siendo estratégico, las noticias relacionadas con el oro negro seguirán despertando interés en la opinión pública. Un artículo publicado por el Banco de Desarrollo de América Latina nos recuerda que los combustibles fósiles son como el azúcar: todos sabemos que su consumo en exceso es perjudicial para la salud, pero es muy difícil vivir sin ese producto. "Lo mismo ocurre con la transición energética por la sostenibilidad del planeta, pero con el agravante de que en América Latina y el Caribe los combustibles fósiles también aportan gran cantidad de ingresos a través de las exportaciones para financiar programas sociales", agrega la nota. Dicho de otro modo, en teoría habría que abandonar hoy mismo el gas y el petróleo para lograr un sistema productivo alimentado por fuentes energéticas bajas en emisiones de gases efecto invernadero; pero la realidad muestra que el camino resultó ser más largo de lo deseado.
En ese contexto, se puede decir que la reciente aprobación de la perforación del Pozo Argerich a 307 kilómetros de Mar del Plata representa una buena noticia para nuestro país, ya que una serie de estudios preliminares consideran que podría existir en esa área un yacimiento con capacidad de producir cerca de 200.000 barriles de petróleo día, es decir casi un 40% del petróleo que hoy produce Argentina. Eso, por un lado. Por otra parte, hay que recordar que en el país existen alrededor de 10.000 empresas proveedoras de petróleo y gas, siendo la mayoría de ellas pequeñas y medianas empresas que generan trabajo genuino. Según unas primeras estimaciones esos 200.000 barriles diarios de petróleo equivalen a unos 7.000 millones de dólares para el país. Si todo sale bien, nuestro país que hoy debe destinar los billetes norteamericanos que escasean podría revertir esa situación, transformándose en exportador en un mundo que todavía siente el impacto del conflicto en Europa del este. Desde la Secretaría de Energía de la Nación se informó que el proyecto de exploración se llevará a cabo cumpliendo todas las medidas de seguridad y prevención establecidas en el Plan de Gestión Ambiental.
Y ya que hablamos de oro negro, no está de más recordar que el martes pasado se conmemoró en nuestro país el Día Nacional del Petróleo. La fecha evoca el hallazgo del primer yacimiento petrolero argentino, que tuvo lugar el 13 de diciembre de 1907 en Comodoro Rivadavia, Chubut. Los historiadores explican que ese día los operarios que trabajaban en el pozo de donde salió petróleo, en realidad estaban buscando agua. Con ese objetivo realizaron una perforación que al llegar a unos 500 metros de profundidad dejó salir a la superficie una sustancia viscosa que resultó ser petróleo.
Un párrafo aparte merece la tarea que llevó adelante el general Enrique Mosconi quien impulsó en 1922 la creación de la primera empresa petrolera nacional dedicada a la explotación, refinamiento y comercialización del crudo obtenido en los pozos. Nacía así la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Volviendo a la cuestión de la transición, la Cámara Argentina de Energías Renovables considera que el país se encuentra en la dirección correcta con respecto a la diversificación de la matriz energética. De manera que, más allá de la actual coyuntura, habrá que seguir pensando en términos de una economía verde, que es aquella que -según la definición que ofrece el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, y a la vez reducir en forma significativa los riesgos ambientales.
Por último, vale compartir la siguiente reflexión que forma parte de un trabajo académico publicado por las especialistas Adriana Porcelli y Norma Martínez, titulado "Un cambio de paradigma económico global: hacia la economía verde": para realizar la transición a una economía verde se requiere una serie de circunstancias favorables específicas, que consisten en normativas, políticas, subsidios e incentivos nacionales, mercado internacional, infraestructura jurídica y protocolos comerciales y de ayuda.










